12 preguntas con respuesta para el 12 del 12 a las 12

Llamamos a los trabajadores de todo el país para que participen en la movilización general de Madrid del 12/12. Hay muchas razones para participar. Ahí van doce:

1.-¿Por
qué se ha producido la crisis? (internacional y nacional)

La
crisis internacional tiene su origen en las estrategias de los bancos
de inversión – sobre todo en EEUU – que han apostado por los
créditos asociados a la vivienda por ser el negocio que ofrecía los
mayores beneficios en el menor tiempo. Lo han hecho sin las
suficientes garantías y aprovechándose de la falta de controles por
parte de los poderes públicos. Cuando la gente no ha podido pagar
sus hipotecas o se han retrasado demasiado en los pagos, todo el
entramado se ha venido abajo, afectando primero al sector financiero
y extendiéndose después a toda la economía.

La
crisis en España es una crisis propia, fruto del agotamiento del
patrón de crecimiento seguido durante las últimas décadas y se
hubiera producido aun sin crisis internacional. Aquí no se han dado
en la misma medida las hipotecas basura, pero sí ha habido una
excesiva dependencia del sector de la construcción en el crecimiento
económico y la ausencia de una base industrial fuerte apoyada en el
conocimiento.

Cuando
los bancos españoles han empezado a pasar apuros y han retirado de
su apuesta por la construcción y los créditos para vivienda, se ha
pinchado la burbuja inmobiliaria, dejándose de construir,
destruyéndose empleo en la construcción, a la vez que se ha
paralizado la demanda de las industrias auxiliares (cemento,
ladrillos, cerámica, muebles, electrodomésticos,…) extendiéndose
el desempleo a estos sectores. El crecimiento del paro ha generado
temor y ello ha provocado que se consuma e invierta menos. Así, la
caída de la demanda ha provocado que la crisis se extienda a todo el
sistema productivo

2.-
¿Qué consecuencia está teniendo?

El
modelo seguido por España favoreció un alto crecimiento económico
y una importante creación de empleo; generábamos 7 de cada 10
empleos de los que se creaban en la Europa de los 15. Pero nuestro
empelo era, en su mayoría, temporal, precario, mal retribuido y ha
recayó en jóvenes, mujeres e inmigrantes. Y esto ha sido así
porque existe una cultura empresarial en la que no se asumen riesgos,
en la que se recurre a lo fácil y por la falta de controles de
legalidad que impidieran el uso fraudulento de estas figuras
contractuales. Hemos llegado a tener un 35% de empleos temporales.
Cuando en España la crisis se ha expresado con toda su virulencia se
ha destruido empleo en la misma proporción que antes se creaba. Del
millón y medio de empleos destruidos desde que empezó la crisis un
millón cien mil han sido contratos temporales.

3.-
¿Dónde residen las responsabilidades?

En
aquellos que desde empresas, instituciones económicas y financieras
y gobiernos, han estado promoviendo el liberalismo. En aquellos que
defendieron un mercado sin control y un sistema financiero sin
reglas, argumentando que el enriquecimiento de unos pocos, al final,
favorecía a todos. Lo que ahora está sucediendo demuestra
dramáticamente que despreciar al Estado, como representante de los
intereses colectivos, de la economía, ha sido una grave
irresponsabilidad que ha dejado a millones de personas sin empleo y a
otros tantos en la pobreza. Pero lo más paradójico ha sido que los
mismos que en tiempos de “vacas gordas” querían actuar sin que
nadie les pusiese límites y que han repudiado la intervención del
sector público en la economía ahora piden a gritos la intervención
y ayuda de las administraciones públicas y, para mayor desvergüenza,
blindándose sus multimillonarios salarios. Por si no fuera poca la
provocación, esas mismas personas se permiten, cuando el Estado ya
ha destinado miles de millones a salvar el sistema económico y
apuntan síntomas de recuperación, que se debe volver a dejar que
el mercado funcione libremente y que el Estado vuelva
a retirarse
.
Pretenden salir de la crisis recuperando el mismo sistema que la ha
generado.

4.-
¿Es responsable el mercado laboral? ¿Es éste rígido?

Para
empezar hay que decir que la realidad de nuestro mercado laboral nada
ha tenido que ver con la crisis actual. Todos los analistas coinciden
en ello. Cuando se habla de las rigideces del mercado laboral se está
planteando otro debate, más de fondo acerca de ¿Cuáles son las
medidas más indicadas para salir de la crisis?. Si el origen de la
crisis no está en el mercado laboral las soluciones no deberán
buscarse en él sino en las causas reales de la crisis.

Para
continuar hay que afirmar con fuerza que nuestro mercado laboral es
demasiado flexible, como demuestra lo fácilmente que se destruye el
empleo. Lo mismo sucede cuando se afirma interesadamente que el coste
del despido es demasiado caro. Esto no es así, el coste medio de la
indemnización por despido es de 20 días, el despido de 45 días
solo se aplica para los despidos que un juez declara improcedente y
el empresario antes que readmitir al trabajador o trabajadora
prefiere indemnizarlo. En los contratos temporales, la indemnización
es de 8 días.

5.-
¿Por qué los empresarios insisten tanto en reformar el mercado
laboral? ¿Qué proponen para salir de la crisis?

Los
empresarios han planteado públicamente las reivindicaciones que han
llevado a las mesas del diálogo social y que lo han hecho fracasar:
congelación cuando no reducción de salarios; nuevo contrato
indeterminado con indemnización de 20 días; 5 puntos de rebaja de
las cotizaciones sociales a la Seguridad Social; reducción del
impuesto de sociedades, eliminar la intervención administrativa en
los EREs,… los empresarios han centrado su campaña en el coste del
despido y a través de potentes creadores de opinión han conseguido
generalizar esta idea, sobre todo porque han hecho creer que si los
jóvenes no tienen otro tipo de contrato distinto al temporal es por
lo elevado del coste de indemnización de los contratos indefinidos.

En
realidad los representantes empresariales han planteado una batería
de medidas como la apuntada, porque tienen un doble objetivo: uno,
recuperar su tasa de beneficios por la vía de ajustar todavía más
el coste del factor trabajo y otro, salir de la crisis debilitando la
normativa laboral y con ello los derechos de los trabajadores, además
de ganar poder empresarial.

El
nuevo contrato propuesto por CEOE supone un contrato indeterminado en
su duración que con un preaviso de 7 días el empresario pueda
desprenderse de un trabajador sin que éste tenga derecho a recurrir
a la tutela de los jueces y donde el coste de la indemnización sea
mayor a medida que pase el tiempo hasta un máximo de 20 días. En el
fondo se pretende acabar con la contratación indefinida, dar todo el
poder a los empresarios en el despido y acabar con el derecho del
trabajador a la protección jurídica.

La
pretensión de reducir las cuotas empresariales a la seguridad social
persigue, igual que la reducción de salarios que también promueven,
reducir los costes que le suponen a las empresas el factor trabajo,
pero además, en el caso de la Seguridad Social, una reducción como
la que plantean de las cotizaciones supondría acabar, más pronto
que tarde, con el sistema público de pensiones y tener así la
oportunidad de privatizar este servicio, con lo que ellos ganarían
un nuevo ámbito de negocio y todos nosotros perderíamos uno de los
pilares esenciales del Estado del Bienestar.

6.-
¿Qué nos estamos jugando?

En
el fondo y sin rodeos, lo que nos jugamos es cómo se reparten los
costes de la crisis y cómo salimos de ella. Nos jugamos si la crisis
la enfrentamos repartiendo los costes de la misma y salimos de ella
sin alterar el bagaje de derechos sociales y laborales de los
trabajadores.

Los
empresarios y los organismos influenciados por las tesis liberales
pretenden aprovecharse de la crisis para conseguir una salida
ventajista de la misma. Pretenden una transferencia de rentas del
trabajo a rentas del capital que les permita recuperar sus tasas de
beneficio y ampliar el poder empresarial

7.-
¿Cómo está actuando el Gobierno?

El
Gobierno ha tenido una posición errática marcada por la
desorientación y la improvisación. Al principio se negó a
reconocer que estábamos en crisis y le costó dimensionar la
envergadura de la misma. Cuando ha reaccionado lo ha hecho sin la
determinación necesaria.Ha
progresadopor
el buen camino en materia de protección social y en inversión
pública para reflotar el sistema bancario y reanimar la economía.
Pero no ha conseguido que los recursos puestos a disposición de los
bancos fluyan a las familias y pequeñas y medianas empresas. Y los
planes de inversión local aun siendo importantes pueden manifestarse
como insuficientes. Por otra parte, su apuesta por cambiar el patrón
de crecimiento de la economía española en lo que nosotros venimos
insistiendo desde hace años, lo quieren canalizar a través de una
ley de economía sostenible que por lo que se conoce es
manifiestamente mejorable si se quieren alcanzar los objetivos que se
preconizan.

Por
último, en los Presupuestos Generales del Estado se ha apuntado una
subida de impuestos que es marcadamente insuficiente para atender las
necesidades del momento: garantizar la protección social, reanimar
la actividad económica y reducir el déficit público y que además
es injusta pues carga más la recaudación sobre las rentas medias y
bajas. No se puede decir en verano que se van a subir los impuestos a
los ricos y en otoño subírselos a los trabajadores y capas medias
de la sociedad.

Lo
más destacable de la acción del gobierno es que no ha cedido a los
cantos de sirena de los ideólogos de la reforma laboral. Pero esto
no está garantizado que vaya a seguir siendo así. El Gobierno se
encuentra en una situación de fuerte debilidad parlamentaria y no
está escrito que en un momento dado no cambie sus alianzas y acabe
cediendo a las presiones.

8.-
¿Por qué los Gobiernos, de uno u otro signo, mantienen la misma
política fiscal?

Es
uno de nuestros caballos de batalla, y quizás, el principal
instrumento de intervención económica del que disponen los poderes
públicos para redistribuir la riqueza que, sin embargo, ni PP ni
PSOE han utilizado. De la derecha cabría esperarlo, si nos atenemos
a su vieja demanda de “más mercado y menos Estado”; del PSOE,
sólo puede explicarse por la fuerte presencia en su aparato
económico del sector más moderado que ha acabado haciendo suyas las
prédicas neoliberales.

Necesitamos
de una reforma fiscal en profundidad que garanticen los ingresos
suficientes para acometer los desafíos que suponen enfrentar la
crisis y un nuevo modelo de desarrollo donde se refuercen los pilares
del estado del bienestar. No es fácil ni sus efectos inmediatos pero
se puede y se debe ser más ofensivo, se puede empezar por luchar
contra el fraude fiscal con recursos y determinación política, se
deben gravar las sociedades de valores, se pueden recuperar algunos
impuestos como el de patrimonio o sucesiones,…

9.-
Si las entidades financieras reciben ayudas públicas ¿cómo
garantizar que fluya el crédito a familias y Pymes?

Lo
dijimos en su día y lo reiteramos: la potente inyección de recursos
públicos a las entidades financieras habría que haberla
condicionado al cumplimiento de algunos requisitos de transparencia y
buen gobierno. No se pueden aprobar esas ayudas si no se hace
explícita, por ejemplo, la voluntad de bancos y cajas de activar la
circulación de crédito a familias y Pymes. Se debe estimular y
favorecer el proceso de convergencia de las cajas de ahorros y
potenciar el Instituto de Crédito Oficial para que tenga más
recursos y capacidad operativa. El Gobernador del Banco de España en
lugar de instar reiteradamente a una reforma laboral podría
dedicarse a lo que es estas cosas que es su principal
responsabilidad.

10.-
Parece que todos comparten la necesidad de un nuevo modelo
productivo, pero de qué estamos hablando realmente?

Enfrentarse
a los problemas actuales de la economía española exige la adopción
de medidas inmediatas, pero también sentar las bases de la necesaria
transformación del modelo productivo. Tenemos que hacer que nuestra
economía sea menos vulnerable a los cambios de ciclo y para ello es
indispensable: desarrollar
la sociedad de la información; reforzar las inversiones públicas en
la actividad productiva; impulsar una Ley de Ciencia avanzada; un
plan industrial para la calidad de los bienes y servicios; fomentar
una política sectorial activa; crear un marco regulador de la
política energética; e impulsar un pacto para mejorar la educación
–sobre todo, la FP- y vincularla más y mejor al sistema
productivo.

11.-
¿Qué proponemos nosotros para salir de la crisis?

CCOO
creemos que hay otra forma de enfrentar la crisis, otra forma que
reparta equitativamente sus costes y que garantice un patrón de
crecimiento más sólido, más justo, más sostenible y menos
vulnerable a los cambios de ciclo.

En
ese sentido hemos lanzado una serie de propuestas que actúan en dos
direcciones: Una, en el terreno de la negociación colectiva, en este
caso empezando por desbloquear la del 2009 y proponer para el 2010 un
acuerdo plurianual que aborde los salarios, garantizando el
mantenimiento del poder adquisitivo de los mismos; los beneficios
empresariales, limitándolos para que se reinviertan en mantenimiento
del empleo y en inversión en I+D+i y el empleo temporal para acabar
con la temporalidad injustificada.

Otra,
proponiendo un Pacto por la economía, el empleo y la cohesión
social que empezando por atender a las personas y particularmente a
las que más directamente sufren los efectos de la crisis (como en
parte se ha conseguido con la regulación de los 420 euros) articule
medidas de reactivación económica y establezca las estrategias
necesarias para cambiar nuestro patrón de crecimiento.

12.-
¿Qué debemos hacer para evitar
que
se aprovechen de la crisis
?

Pelear
con inteligencia y firmeza por hacer valer la iniciativa sindical; es
decir, disputar en el conflicto democrático a los sectores
económicos y políticos una alternativa a la crisis que reparta con
equidad y justicia los sacrificios a realizar, y lo haga con un gran
pacto por la economía y el empleo.

Debemos
llegar a todas las empresas debatir nuestros análisis y propuestas,
sumar apoyos a ellas en un proceso de acumulación de fuerzas que de
sentido hoy y ahora al binomio presión/negociación que siempre ha
caracterizado la lucha reivindicativa de CCOO.

Necesitamos
de esa fuerza para mandar un mensaje inequívoco a patronales y
gobierno: no vamos a claudicar, vamos a luchar por nuestras
alternativas con determinación. Necesitamos de esa fuerza para
recuperar el diálogo social y para validar nuestras propuestas en
las mesas de negociación con la patronal y el gobierno.

Eso,
ahora, se llama garantizar la participación de cientos de miles de
trabajadores y trabajadoras el próximo 12 del 12 a las 12 en Madrid.

Secretaría de Comunicación de CCOO