25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

Un tipo de desigualdad que encontramos en las empresas es la desigualdad de
género, que como cualquier otra desigualdad puede potenciar la violencia contra
las mujeres.

El aumento de la
desigualdad provoca más violencia

 

 

Un tipo de desigualdad que podemos encontrar en
las empresas es la desigualdad de género. El género es una serie de ideas sociales que asigna a hombres y a mujeres roles diferentes. Y, en
general, los roles masculinos son más valorados que los femeninos. Estas
ideas sociales también se trasladan al ámbito laboral, dando como
resultado que las mujeres ocupen puestos de menor rango, ganen menos dinero y
reciban menor capacitación que sus compañeros; es decir, que posean menos
recursos.

 

Como cualquier otra desigualdad, la de género
reforzará la violencia, que es ejercida en mayor medida contra quienes
cuentan con menos recursos
. En este caso, las mujeres. Hay un tipo de
violencia particular que se ejerce contra la mujer, la violencia machista:
la violencia de género, el acoso sexual y/o por razón de sexo.

 

La desigualdad de género, asociada a otro tipo de
desigualdades, hace que las mujeres se conviertan en víctimas de violencia en
mayor medida que sus compañeros. Y la violencia será más frecuente si los
agresores son sus jefes o supervisores, porque, además de todos los otros
recursos, poseen el poder que les brinda la jerarquía. De esta forma, se
completa el círculo de la violencia: hay ciertos recursos que generan
desigualdad, y cuanta mayor es la desigualdad, mayor es la probabilidad de que
la violencia aparezca y actúe.

 

Cuando esto sucede el funcionamiento de la
organización comienza a ir mal. ¿Por qué? porque la violencia afecta al clima
laboral, no solo a quienes son sus víctimas directas.

 

Los casos de violencia, en cualquiera de sus
formas, producen altos niveles de estrés que no solo tienen efectos psicológicos
sino también físicos en las personas que los sufren.

 

El círculo de la violencia, por lo tanto, funciona
quitándonos la salud, la vida, la integridad y la dignidad, es tiempo de
romperlo ¿Cómo? Eliminando los factores que lo hacen funcionar
.

 

La violencia laboral no se produce sólo por la
actitud de ciertos individuos: surge en ciertas estructuras organizativas más
que en otras. Revisar estas estructuras y modificarlas ayudará a detener la
violencia. Para ello, tenemos una guía indispensable: el concepto de
trabajo decente.

 

Trabajo decente
es un trabajo en el que no existen diferencias entre hombres y mujeres, en el
que no hay discriminación, ni políticas injustas.

 

Trabajo decente
es seguridad laboral. Es un trabajo en el que hay una cultura de empresa que no
fomenta los abusos de poder y sanciona la violencia.

 

Trabajo decente
es formación. Porque la formación no solo puede prevenir la violencia sino
ayudar a enfrentarla. Además de ser una herramienta de cambio cultural.

 

Trabajo decente
es, en resumen, un trabajo justo. Y somos responsables de alcanzarlo.

 

Ninguna organización funciona aislada, y no
podemos confiar en la buena voluntad de las empresas, cuyo principal objetivo es
la ganancia.

 

Desde cada sector trabajamos para acabar con la
desigualdad y la violencia, introduciendo en la negociación de los Convenios
Colectivos -y en los Planes de Igualdad- garantías de protección laboral,
cooperando en la elaboración de protocolos de prevención y control de la
violencia.

 

Debemos fomentar la cultura de la solidaridad y
accionar nuestra participación
. Cuando las trabajadoras están respaldadas
por su sindicato, pueden enfrentar un hecho injusto y denunciarlo, sin miedos.

 

Debemos promover y exigir políticas que creen
trabajos decentes e inspecciones laborales que garanticen que esas políticas se
cumplan.

 

Debemos trabajar de manera transversal,
para eliminar las desigualdades de género y todas aquellas injusticias que hoy
funcionan como un elemento favorecedor del círculo desigualdad-violencia en
nuestras empresas y en nuestra sociedad.

 

Nuestra meta es la igualdad de trato y
oportunidades
. Detengamos el mecanismo
de la violencia. Las trabajadoras y los trabajadores somos la pieza más
importante, por ello, debemos actuar, únete a nuestra lucha,

 

 

¡Rompamos el círculo de la
violencia machista!

 

 

25 de
noviembre de 2013