El 28 de abril recordamos a las trabajadoras y trabajadores que han perdido su salud
y su vida como consecuencia de las condiciones en las que desarrollaron su acti-
vidad profesional. Una jornada de recuerdo y lucha, y para reivindicar frente a em-
presas y a poderes públicos unas condiciones de trabajo dignas, seguras y
saludables.
Desde el 15 de septiembre de 2008, fecha del hundimiento del banco de inversión
Lehman Brothers y simbólico inicio de la crisis económica que sacude al mundo y
con especial virulencia a los países periféricos de la Unión Europea, venimos oyendo
a gobernantes, autoridades económicas y expertos afirmar que para salir del pozo
de la recesión es necesario el esfuerzo de todos los sectores de la sociedad. Sin
embargo, las políticas de marcado carácter neoliberal puestas en marcha por la
Comisión Europea y por los Gobiernos de la UE, lejos de recuperar la economía y
reforzar el carácter social de Europa, suponen una agresión contra la clase obrera
de proporciones desconocidas en las últimas décadas. Durante estos años, la clase
trabajadora española y europea hemos perdido empleos, hemos disminuido nuestro
poder adquisitivo, hemos visto cÓmo se recortaban los servicios que proporcionaba
el Estado de bienestar y sufrimos recortes sin precedentes en nuestros derechos
sociales, cuyo último capítulo, y desgraciadamente creemos que no definitivo, es la
reforma laboral recientemente aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy.
En la actualidad asistimos a un deterioro de las condiciones de trabajo y a una reduc-
ción de los recursos dedicados a la prevención de riesgos laborales en las empresas
que inevitablemente están suponiendo un quebranto en la salud y en la seguridad de
las personas, y que en algunas ocasiones acarrean la pérdida de sus vidas.
UGT y CCOO venimos alertando desde el inicio de la crisis sobre las terribles con-
secuencias que para la salud laboral puede tener la tentación de los empresarios
de no considerar prioritarias las inversiones en prevención, así como los recortes
en la materia por parte de las Administraciones Públicas.
Medidas como la retirada de mejoras de convenio en materia de incapacidad tem-
poral o la cesión del control de la IT a las mutuas, unidas al miedo a perder el empleo
(faltar nueve días al trabajo de forma intermitente durante dos meses, aUn con baja
médica, es causa de despido objetivo, tal como establece la reforma laboral recien-
temente aprobada por el Gobierno), hacen que los trabajadores y trabajadoras es-
pañoles acudan a su puesto de trabajo sin haberse recuperado de su enfermedad,
con las consiguientes consecuencias para su salud individual y para la salud pú-
blica.
Este fenómeno del “presentismo” está contribuyendo al deterioro del rigor de las
estadísticas de salud laboral, ya que, a la infradeclaración de las enfermedades pro-
fesionales que veníamos sufriendo, se une un subregistro de accidentes leves que
está sirviendo para maquillar las cifras de siniestralidad, ofreciendo un paisaje de la
prevención de riesgos que no se corresponde con la realidad. Pero si nos fijamos
en los accidentes mortales, de difícil ocultación, estamos asistiendo a una ralenti-
zación en su descenso a nivel estatal, tanto en términos absolutos como relativos,
y a un aumento en algunos sectores económicos y comunidades autónomas, al-
gunos de ellos escandalosos, como los incrementos de un 11% en el sector agrario,
del 14% en Catalunya y de un 42% en Asturias respecto al año anterior, y que sirven
de indicador del futuro de la evolución de la siniestralidad.
En 2011, las enfermedades que han ocasionado baja son sólo 44 más que en 2010,
mientras que desde el año 2006, momento en el que se aprobó el nuevo sistema
de notificación y registro de las enfermedades profesionales, se han producido
1.149 enfermedades profesionales sin baja, un 282% más, por miedo de los ciu-
dadanos a perder su puesto de trabajo con motivo de la crisis económica; lo que
ha producido que el pasado año sea el primero en el que las enfermedades sin baja
superen a las que se notificaron con baja.
Asimismo, la imposición de un modelo de inserción al mercado laboral determinado
por la precariedad, por el aumento de la discrecionalidad del empresario para im-
poner la flexibilidad interna, por el miedo al paro y al despido gratis o barato, y por
unas condiciones de trabajo con unos requerimientos físicos o psíquicos cada vez
más elevados, está conformando unos entornos laborales tóxicos en los que las
enfermedades vinculadas a los riesgos psicosociales afectan a un número creciente
de trabajadoras y trabajadores.
Sin embargo, en CCOO y UGT estamos convencidos que esta situación no es irre-
versible. Hoy más que nunca la movilización es necesaria para demostrar que hay
alternativas, que otra política económica y social es necesaria y posible y que la
existencia de trabajos dignos y seguros es una de las bases en las que fundamentar
un cambio de paradigma económico que nos permita salir de la crisis desde una
perspectiva más justa, equilibrada y sostenible. Por este motivo invitamos a los tra-
bajadores y trabajadoras, y al conjunto de la ciudadanía a movilizarse este 28 de
abril en defensa de la salud y la seguridad en el entorno laboral y en recuerdo de
las víctimas de las malas condiciones de trabajo.