Con fecha 2 de marzo de 2010 el Juzgado nº 2 de los social nº 3 de Sevilla ha dictado sentencia en contra de la Caja Rural del Sur por el uso fraudulento de la figura del becario que esta empresa ha hecho en los últimos años.
En la provincia de Sevilla, los
Subinspectores actuantes detectaron una bolsa de 143 becarios pasaban todos los
años por la Entidad,
quedando demostrado con la sentencia “que
todos ellos fueron destinados a realizar habitualmente funciones de cajero en
los puestos de caja de las distintas oficinas y sucursales a las que fueron
destinadas tras una breve formación inicial, por lo general una o dos tardes, que
tenia por objeto enseñarles el sistema de arqueo de caja y del funcionamiento
de programa informático con el que se operaba”.
La clave del pronunciamiento a
nuestro favor ha estado en que todos ellos excepto 12 “realizaban otras funciones como la venta de productos tales como
tarjetas bancarias, seguros y otros, que comercializaban en la oficina, y por
que percibía la correspondiente comisión, que estaba fijada en la mitad de lo
que, por la misma labor intermediadota, percibían los empleados de la Caja rural, expidiéndose por
esta los correspondientes certificados de declaraciones de reatención por IRPF”
Según su propio testimonio, no
habían recibido formación previa, salvo la propia del aplicativo IRIS para
poder trabajar en las ventanillas (algunos afirmaron que fueron formados por el
becario que acababa las “prácticas” esa semana); tampoco recibirían formación a
lo largo del año que permanecían en la Entidad, salvo las mismas que el resto de la
platilla de la Caja
(seguros, IRPF, etc.); algunos tenían las llaves de la oficina, otros
trabajaban por las tardes, incluso buzoneando o repartiendo tarjetas de crédito
por las casas, etc.; pero ninguno realizó labores que tuvieran que ver con su
formación académica y que les pudiera servir para adquirir conocimientos
relacionados con su carrera, y por supuesto nada relacionado con la investigación
objeto de la beca.
Esta sentencia viene a ratificar
las tesis que CCOO viene defendiendo en los últimos años, y es que, en muchas
empresas, con el consentimiento de las universidades, utilizan la mano de obra
de estudiantes en prácticas para hacer un importante ahorro en los costes
laborales, en detrimento de la creación de empleo.