El inesperado matrimonio de Cajasol con
Banca Cívica, que pone fin al sueño de crear una gran caja andaluza tras
fracasar su unión con Unicaja, cierra definitivamente la primera ronda de
fusionesdel sector.
“El
fleco andaluz era el que quedaba por resolver, ahora vendrá una segunda vuelta”,
sostiene una fuente cercana a los procesos de reordenación. El principal
detonante de la nueva fase será el coste del pasivo. El BCE ya ha advertido que
la guerra de depósitos que vive la banca en España ralentiza su saneamiento definitivo.
Los mercados mayoristas de financiación, la otra vía para captar fondos, están
cerrados para las entidades medianas y pequeñas a precios razonables. Por
tanto, sólo queda recurrir al mercado minorista, pero con una estrategia diferente
a la actual. Ofrecer depósitos de alta remuneración es insostenible a medio plazo,
ya que pone una soga a las entidades: tomardineroal4,5%para dar créditos al2%condena
a acabar dando pérdidas.
Por eso, los expertos apuntan que si “el Banco
de España o las entidades no frenan esta tendencia, la segunda ronda de
fusiones se acelerará porque la actividad bancaria en España va a terminar siendo insostenible”. La salud del sistema pasa
por volver a captar dinero de los clientes a precios razonables, de forma voluntaria
o forzada por el regulador. Estas dudas sobre la rentabilidad de la actividad bancaria se trasladan ,a su vez a la
capacidad de las cajas para devolver la financiación pública otorgada por el Fondo
de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) para sus de las operaciones, que tienen
el visto bueno del supervisor, contemplan su evolución en cinco años, pero las malas perspectivas económicas podrían dar al traste con este propósito.
En las fusiones (clásicas y frías) en marcha se trabaja a toda máquina para comenzar
a operar como una sola entidad a partir del 1 de enero, presionados por el
Banco de España. Esta morfología del sector, producto de la primera ola de la reordenación,
hace presagiar que la segunda va a ser muy distinta.
En primer lugar, por que van a participar los
bancos, que ya han anunciado muchos de ellos públicamente que están atentos a
las oportunidades que van a surgir ,algo que no gusta en las cajas. Además, hay
fondos de capital riesgo también con apetito inversor en este sector. JC
Flowers es el que primero ha apostado, con una inversión en Banca Cívica de 450
millones de euros aún sin cerrar. Asimismo,
jugarán un papel relevante las cajas que han tenido un papel escaso o nulo en la
reordenación (Ibercaja, Unicaja, BBK y Kutxa, fundamentalmente). Están todas muy
saneadas, pero se ven en la tesitura de crecer o limitar su negocio por su
tamaño.
Algunas de estas entidades admiten en privado estar preparadas para
participar en la nueva fase de fusiones, donde creen que podrán negociar en una
posición de mayor fortaleza que en la etapa anterior. Sin embargo, todo pasa por
una premisa básica: que la racionalidad vuelva a la actividad bancaria,
cerrando definitivamente la guerra del pasivo y buscando vías rentables de crecimiento.
Expansión Sábado 13 noviembre 2010