La Asamblea General de Caja España-Caja Duero celebrada este jueves en
León, repasó las perspectivas económicas del próximo ejercicio, que será
afrontado de acuerdo con la estrategia definida en el Plan de Negocio
establecido para la fusión. La previsión de beneficios a finales de 2010
se eleva a 47 millones de euros.
La Asamblea General de Caja España-Caja Duero celebrada este jueves en
León, repasó las perspectivas económicas del próximo ejercicio, que será
afrontado de acuerdo con la estrategia definida en el Plan de Negocio
establecido para la fusión. La previsión de beneficios a finales de 2010
se eleva a 47 millones de euros. El resto de las magnitudes más
significativas a finales de año son los activos, con 45.633 millones de
euros, los recursos de clientes, 29.250 millones, la inversión
crediticia, 27.367millones, el ratio de solvencia, 14,24 por ciento.
Además, la Asamblea General aprobó, con un respaldo del 80 por ciento,
el sueldo del presidente.

Una vez concluido el proceso de
reestructuración, que estará finalizado el 31 de diciembre, la nueva
Caja centrará sus esfuerzos en la gestión de riesgos, la mejora de la
eficiencia y la optimización del servicio al cliente, centrando su
estrategia en la banca de particulares, las pymes y el sector
agroalimentario.
En su intervención, el presidente de la entidad,
Evaristo del Canto, y el director general, Lucas Hernández, hicieron un
repaso de los principales retos a los que se enfrentan las entidades
financieras en el actual entorno económico fuertemente adverso, y se
refirieron a los pasos que desde Caja España-Caja Duero se han dado y
los que se van a dar, para hacer frente a este entorno y salir
“reforzados” del proceso de reestructuración emprendido.

Evaristo del Canto, acude a la Asamblea General Ordinaria que se celebra en León. (Foto: Campillo)
Durante
el próximo año, la entidad dará preponderancia a la gestión eficiente
de los riesgos y apostará por centrarse en la optimización de sus
ventajas competitivas, tanto en el crédito minorista como en el segmento
de pymes y agropecuario, manteniendo así su compromiso con la promoción
del desarrollo económico de Castilla y León.
Otro de los retos
será la consolidación de las sinergias aportadas por el proceso de
fusión, especialmente las derivadas de la integración de los procesos de
soporte al negocio, que contribuirán de manera decisiva a la mejora de
la eficiencia. Desde un punto de vista geográfico, la línea estratégica
principal se centrará en el mantenimiento del liderazgo financiero en
Castilla y León, donde la entidad cuenta con mayores activos, mayor
cuota de mercado y mayor presencia física.
También se trabajará
para consolidarse en las Comunidades de Madrid y Extremadura, que están
próximas al mercado tradicional, y donde también es significativa la
presencia de la entidad, además de convertirse en referente nacional,
enfocándose en capitales de provincia donde exista mayor masa crítica de
segmentos estratégicos.

Asamblea General Ordinaria de Caja España y Caja Duero que se celebra en León. (Foto: Campillo)
El
modelo de gestión comercial buscará la optimización de la calidad de
servicio al cliente, para lo que se potenciará su gestión preactiva a
través de la generación de carteras que faciliten su mayor vinculación y
fidelización, se impulsarán los canales de atención alternativos a las
oficinas, basados en las nuevas tecnologías, para acercar el servicio al
cliente y reducir las tareas administrativas de las oficinas, y se
apostará por un modelo de especialización centrado en empresas y banca
personal.
Por otro lado, el plan de integración previsto por Caja
España-Caja Duero evoluciona de acuerdo con lo previsto, dos meses
después de la creación de la nueva entidad, el pasado 1 de octubre.
Ambas entidades contaban antes de la fusión con un total de 1.102
oficinas abiertas a los clientes en toda la península, Ceuta y Portugal,
determinándose el número de sucursales excedentarias en 253, es decir,
116 correspondientes a la antigua Caja Duero y 137 procedentes de la
antigua Caja España. Hasta estos momentos ya se han cerrado 159
oficinas, y aún están pendientes las 94 restantes a lo largo del mes de
diciembre.
La política de adaptación de la red obedece a razones
puramente económicas, valorando la rentabilidad, la duplicidad existente
en determinadas localidades o la proximidad en el caso de grandes
ciudades. La operativa puesta en marcha en los últimos meses ha
pretendido evitar los perjuicios a los clientes en la medida de lo
posible, volcando el servicio de las oficinas clausuradas a sucursales
cercanas, redoblando el servicio de éstas.
Igualmente, el proceso
de ajuste de la plantilla puesto en marcha por Caja España-Caja Duero
continúa a buen ritmo, con las primeras prejubilaciones ya efectuadas.
El número total de empleados que tenían la posibilidad de acogerse a
estas medidas voluntarias alcanzaba los 828 profesionales. Hasta el
momento, el 98 por ciento de ellos, es decir, 809 personas, han decidido
aceptar las condiciones planteadas por la empresa, que contaron con la
aprobación mayoritaria de los representantes sindicales.