El FROB usa como reclamo para atraer inversores una nueva reforma de las cajas

Las entidades necesitan más dinero para aprobar próximas pruebas.

«El destino de todas las cajas es ser bancos «, sostienen en La Moncloa.

«Las cajas de ahorros no tendrán una segunda ronda de fusiones»

M. JIMÉNEZ / C. PÉREZ– Madrid – 21/01/2011

El País

Tira y afloja entre las cajas de ahorros y el Banco de España. Y ciertas
disensiones en los pronunciamientos del Gobierno. Economía ha asegurado
que no ve necesarios cambios legislativos para tratar de acelerar todo
el proceso de reestructuración de las cajas de ahorros; La Moncloa y el Banco de España, sí. El equipo de la vicepresidenta Elena Salgado, al igual que el lobby de las cajas, lleva semanas asegurando que la reforma aprobada el año pasado y la puesta en marcha del fondo de reestructuración financiera (el FROB) son suficientes para solucionar los problemas del sector. Una enmienda aprobada el miércoles en el Senado por todos los grupos parlamentarios avala esa postura. En cambio, La
Moncloa y el Banco de España creen que hay que acelerar la conversión de
todas las cajas en bancos y acometer su recapitalización, y con ese
objetivo han iniciado contactos con el sector. Incluso han ido un paso
más allá: en una reciente presentación ante los mercados, el FROB usa
como reclamo para captar inversores las posibles «nuevas reformas
legales», que abrirían la vía a la nacionalización parcial y temporal de
las entidades de ahorro.

Pese a las reticencias de Economía, fuentes cercanas al Banco de
España aseguraron ayer que la decisión está tomada: antes de fin de mes
el Gobierno habrá aprobado un decreto ley con esos cambios. Y explicaron
que habrá una segunda ronda de recapitalizaciones ante las tensiones en
los mercados, cerrados a cal y canto para las cajas. La situación ha
empeorado incluso desde los últimos meses de 2010, y especialmente desde
la escalada de tensión sobre el sector financiero que supuso el rescate
a Irlanda, a mediados del pasado noviembre.

«El destino de todas
las cajas de ahorros es convertirse en bancos», aseguró tajante a este
diario un portavoz de La Moncloa. Eso deja en suspenso la normativa
vigente, que abre esa vía pero la considera opcional, no obligatoria. El
presidente de la CECA, Isidro Fainé, ha denunciado esta semana las
presiones del Ejecutivo y la negativa de las cajas a aceptar ese
endurecimiento en la reforma. Pero la presentación del FROB -en cuyos
órganos de gobierno son mayoría los consejeros nombrados a propuesta del
Banco de España- no deja lugar a dudas sobre la voluntad del
supervisor. Las cajas necesitan más capital. Este debería conseguirse «a
través de inversores privados en condiciones de mercado», pero con el
mercado cerrado bajo siete llaves el fondo abre la puerta a otras
opciones: «Si es necesario, el FROB puede conceder un apoyo temporal para ayudar a las entidades a recaudar
fondos de inversores privados». O, «en última instancia, el FROB podría
aportar los fondos directamente, tomando una participación en las
entidades de modo temporal», según el folleto presentado a inversores.
Fuentes del fondo de rescate explicaron que esas propuestas están en
condicional y que, en todo caso, «el FROB no legisla y la decisión final
dependerá del Gobierno, del Ministerio de Economía».

La crisis
internacional tiene una particular versión española, compartida con
otros países como EE UU, Irlanda o Reino Unido: la explosión de la
burbuja inmobiliaria, que en el caso español coincide con unas cifras de
desempleo sin parangón en el mundo desarrollado. A medida que la crisis
se prolonga, la fortaleza del sector financiero español se enfrenta a
las dudas de los mercados por el alza de la morosidad, la exposición al
sector inmobiliario y el elevado endeudamiento de cajas y bancos. Pese a
las facilidades que da el Banco Central Europeo, las condiciones para
refinanciar esa deuda no han dejado de endurecerse en los últimos meses.
En especial en las últimas semanas: solo Santander y BBVA han
conseguido salir al mercado a financiarse, pagando un alto coste por
ello. Varias cajas tienen paradas operaciones de recapitalización ante
ese estigma con el que los mercados señalan a España. El Gobierno cree
que el riesgo país es tan elevado por la mala situación de las cajas; y
las cajas opinan que es la deuda pública y la ausencia de reformas
ambiciosas lo que está castigando al sector. Según Moncloa, la solución
de ese rompecabezas pasa por acelerar la conversión de las cajas en
bancos y por recapitalizar. Las cajas, en cambio, creen que bastaría
algo de tiempo para concluir la reforma actual, por la que las 45
entidades del sector han puesto en marcha procesos de fusión que
acabarán con solo 18 cajas.

El tiempo apremia. Al complicado
calendario de vencimientos de la deuda del sector financiero -y del
Estado- se une ahora la incertidumbre regulatoria y las persistentes
dudas de los inversores. A finales de este mes está previsto que muchas
de esas dudas se despejen, con la publicación del riesgo acumulado por
las entidades financieras españolas en la vivienda. A raíz de esas
pruebas -a las que en los próximos meses habrá que sumar las segundas
pruebas de resistencia a toda la banca europea-, el Ejecutivo diseñará
un traje a medida para cada entidad: desde desinversiones (venta de la
cartera de participaciones industriales, como la reciente de Catalunya
Caixa en Repsol) a préstamos del FROB, aportaciones de capital del fondo
de rescate o incluso captación de recursos en el mercado si éste se
abre para las más solventes. «Se está buscando el consenso, pero habrá
cambios legislativos antes de fin de mes; nadie quiere acabar con las
cajas pero la situación de los mercados, que han obligado a subir varios
escalones las exigencias a estas entidades, fuerza a actuar con
premura», según fuentes próximas al Banco de España.

Pulsa aquí para ver el mapa de mecesidades de las cajas de ahorros (Según Merrill Lynch)

«Las cajas de ahorros no tendrán una segunda ronda de fusiones»