EL Gobierno ha aprobado hoy el decreto ley que reforma las cajas de ahorros con la introducción de las cuotas participativas con derechos políticos
y abre la puerta a su desaparición. Se trata de un cambio en
profundidad de un sector que ha registrado mínimos cambios durante años y
que siembra algunas dudas sobre el futuro de la obra social, el sello
de identidad y la razón de ser con la que nacieron estas entidades.
25-01-2011 –
¿La reforma supone el desmantelamiento de las cajas?
Las cajas han dejado de ser como se han conocido hasta ahora. Es el
fin de un modelo que se ha mostrado inflexible para adaptarse a una
crisis donde lo más importante es incrementar el capital para poder más
créditos. El cambio abre la puerta a que las cajas puedan dejar de
serlo. Para ello tendrán que colocar todo su negocio financiero en un
banco y posteriormente vender más del 50% en Bolsa. La caja perderá esa
condición y se transformará en fundación. Con el dinero obtenido por la
venta de las acciones y lo que reciba de dividendo (mientras tenga
acciones del banco y éste reparta dividendo) podrá mantener la obra
social. Pero el cambio es voluntario. Las cajas que no vendan más del
50% podrán tener bancos filiales o cuotas participativas (parecidas a
las acciones), manteniendo su vocación social. El camino dependerá de la
voluntad de sus gestores.
Unos las podrán asemejar más a los bancos y otros menos. Al frente
seguirán los representantes de ayuntamientos, diputaciones, comunidades
autónomas, sindicatos e impositores, aunque en un número más limitado.
¿Qué significa que las cajas tengan bancos?
Una de las grandes novedades es que las cajas podrán traspasar su
negocio financiero, las oficinas, las gestoras de fondos de inversión y
pensiones, etc, a un banco. Pueden crear uno nuevo o utilizar una ficha
bancaria que tengan. Mientras el dueño del banco sea la caja, mantendrá
su estructura jurídica actual. Si emite cuotas por debajo del 50% del
patrimonio, también seguirá siendo una caja.
¿Por qué crean bancos?
El objetivo es poder sacarlos a Bolsa, vender una parte minoritaria
de ellos, y obtener capital. Es una manera de superar el gran
inconveniente de las cajas: no pueden capitalizarse, como hacen ahora
los bancos, y no pueden elevar su solvencia. Este asunto es vital en
plena crisis financiera.
¿Qué son las cuotas participativas?
La ley de cajas establecía que podían reforzar su capital con estas
cuotas, pero no tenían derechos políticos (de voto) y no han tenido
éxito. No se han denominado acciones porque no son comparables tal y
como las define en la ley de sociedades anónimas. Las cajas no son
sociedades anónimas. A partir de ahora, las cajas podrán emitir cuotas
con o sin derechos políticos (es voluntario) con un límite: no podrán
superar el 50% del patrimonio de la caja. Un solo un inversor puede
tener el 50% de las cuotas. El tenedor de las cuotas tendrá derecho a
estar en el consejo de administración y en la asamblea general.
¿Cuándo se pierde la condición de cajas?
Hay dos vías para dejar de ser caja y pasar a ser fundación: la
primera, cuando la caja venda en Bolsa más del 50% de las acciones del
banco filial. La segunda, cuando las cajas agrupadas en un SIP o fusión
fría, vendan más del 50% de las acciones del banco en el que se han
agrupado. En este caso, todas las cajas pasarán a ser fundaciones.
¿Se seguirán llamando cajas?
Las que sean fundaciones no, lo tendrán prohibido, pero podrán
mantener sus siglas. Por ejemplo, Caja Castilla La Mancha (CCM) ha
dejado de ser una caja para convertirse en fundación, tras entrar en
quiebra, y sus oficinas se llamarán Banco CCM. La denominación «caja» es
un gran activo comercial que les da mucho tirón en el negocio. Esto lo
deberán valorar los que decidan transformarse en bancos.
¿Qué va a pasar con la obra social?
Las cajas destinan el 20% de sus beneficios a la obra social. La ley
establece que el máximo que pueden dedicar a la obra social es el 50% de
sus beneficios, pero no tienen una aportación mínima obligatoria. Los
bancos reparten el 50% del beneficio en dividendos. La aportación a la
obra social está cayendo en paralelo al descenso de los beneficios del
sector. A partir de ahora, las cajas que tengan cuotas o acciones de sus
bancos tendrán que pagar esos dividendos y, a la vez, atender la obra
social. Esto puede restar efectivos a la obra social, pero dependerá de
la voluntad de los ejecutivos y de su capacidad para gestionar la
entidad.
¿Cuándo se aplica la reforma?
Cuando se publique en el BOE, lo que ocurrirá a lo largo de la semana
que viene. No obstante, se votará en el pleno del Congreso el 20 de
julio y tras el debate parlamentario y, aunque las líneas generales
están pactadas con el PP, se pueden realizar modificaciones.
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