Las cajas de ahorros vivieron ayer una jornada intensa, plagada de reuniones. El Gobierno anunció el lunes un real decreto ley que eleva al 8% el capital mínimo exigido a las entidades para el
próximo 30 de septiembre, con la consiguiente nacionalización a las que
no logren esta meta. Los directivos de las cajas que no alcanzan este
listón están haciendo sus cálculos para cumplir las nuevas exigencias.
Entre ellos había ayer consenso en considerar muy difícil que los
inversores les aporten el dinero para recapitalizarse. El hecho de ser
cajas (algunas poco conocidas entre los inversores), el cierre que viven
los mercados y el escaso margen de tiempo, hace que la misión sea casi
imposible. El último recurso para evitar la nacionalización será la venta de activos, pero temen que a precios muy bajos , o fusionarse con entidades sanas.
26-01-2011 –
Elena Salgado, vicepresidenta del Gobierno, anunció que habrá
entidades que tendrán que presentar en septiembre un ratio de core
capital o capital mínimo básico superior al 8% sobre los activos
ponderados por riesgo. Será el caso de las cajas que no coticen en
Bolsa, que no tengan inversores externos o que el volumen de préstamos
en los mercados mayoristas supere el 20% de los activos. Esa cantidad
adicional de capital todavía no se ha detallado. Esta incógnita también
inquieta a las cajas y a los inversores.
En principio, las cajas con más problemas para alcanzar el nuevo
listón son el Sistema Institucional de Protección (SIP) liderado por
Caja Madrid y Bancaja (que forman la mayor entidad comercial de España),
CatalunyaCaixa, Unnim, NovacaixaGalicia y Caja Duero-Caja España.
Además, Bankinter y el Banco de Valencia (filial de Bancaja) también
están por debajo del listón, con los últimos datos publicados. Fuentes
del mercado estiman que la fusión liderada por Caja Madrid podría
necesitar entre 2.000 y 3.000 millones para lograr el 8% de capital.
Unicaja adelantó el core capital de 2010, que se sitúa en el 13,1%.
Ejecutivos de las entidades con problemas explicaron: «Si un grupo de
cajas tenemos que salir al mercado todas a la vez a conseguir 20.000
millones, es muy difícil que lo logremos. Casi estamos ante un callejón
sin salida». En los mercados, cerrados incluso para entidades solventes
como el Santander y el BBVA, parece imposible que estas cajas puedan
conseguir inversores salvo a precios de saldo. Además, CatalunyaCaixa,
Unnim, NovacaixaGalicia y Caja Duero-España ni siquiera han anunciado la
creación de bancos, lo que hace más difícil su misión.
Algunas entidades estudian solucionar este problema con cambios en
sus cuentas de 2010, que todavía no han formulado oficialmente, aunque
ya las tienen ultimadas. Por ejemplo, podrían rebajar las provisiones
previstas con cargo a reservas para así presentar un ratio mayor de
capital. Entre ellas está Caja Madrid. De esta forma, tendrán menos
cobertura para sus fallidos, pero un ratio de capital más elevado. «Es
una operación contable, pero en la foto de septiembre aparecerán con el
8% de capital. Aun así, seguirán teniendo en su balance el mismo
problema de activos inmobiliarios depreciados», dice un analista que
pide el anonimato. Si se hiciera esta operación, podría no cumplirse el
anuncio del Banco de España sobre una provisión de 26.000 millones que
iban a hacer las cajas contra el patrimonio.
«Me parece casi imposible que las cajas con problemas logren el
capital mínimo exigido para septiembre», señala Joaquín Maudos,
catedrático de análisis económico de la Universidad de Valencia. «Para
conseguir dinero en los mercados hay que presentar una trayectoria, una
gobernanza que se entienda, unos gestores que despierten confianza y
muchas cajas no han trabajado en ello. Si entra el Estado, tendrá que
rehacer la gestión para poder privatizar la entidad», comenta un
veterano ejecutivo bancario.
EL FMI mostró su apoyo a la reforma del Gobierno, pero los inversores
y los bancos de inversión fueron críticos. Aunque consideran que la
medida va en la buena dirección, creen que los 20.000 millones que se
utilizarán «como máximo», según Salgado, serán insuficientes. Ningún
informe de bancos de inversión ha puesto esa cifra, sino otras más
elevadas.
También se critica, por excesivo, que haya un plazo de ocho meses
para ver la solución del sector. Algunos apuestan por que antes de
septiembre habrá fusiones protagonizadas por las entidades con problemas
con otras sanas.
El descontento de los inversores lo pagaron los bancos cotizados con
bajadas significativas. Las acciones del Santander cayeron un 3,13% y
las del BBVA un 2,92%, pese a que ambas entidades superan el 8% de core
capital que pedirá el Gobierno. El Ibex 35 perdió un 1,35% de su valor.
Algunos inversores interpretaron que los bancos españoles acabarán
absorbiendo a las cajas con problemas. La prima de riesgo (la diferencia
entre lo que se paga por la deuda española y la alemana) subió 11
puntos básicos, hasta los 220.
«El Gobierno ha perdido otra oportunidad de arrojar algo de luz sobre
la recapitalización de las cajas y ha dejado a los inversores con un
amplio margen de interpretación, lo que podría ser peligroso en este
entorno de miedo sobre la deuda soberana» declaró Ignacio Cerezo, de JP
Morgan Cazenove a Bloomberg.
el pais