han cumplido un importante y exitoso papel en nuestra sociedad. Han sido
la base del ahorro popular, han evitado la exclusión financiera de
amplios sectores sociales y han contribuido al desarrollo del territorio
donde estaban inmersos.
nuevatribuna.es | 29.01.2011
constituir el 50% del mercado financiero del estado, lo cual ha
permitido una dualización del sistema entre bancos y cajas, y ha
beneficiado la competencia en el sector financiero. Y todo ello pese a
tener grandes adversarios y enemigos confesos. No sólo la gran banca y
otros importantes grupos económicos y de presión.
de 25 años desde instancias gubernamentales y desde el propio Banco de
España se ha estado trabajando contra las Cajas. Lo cual no deja de ser
sorprendente en un país que hasta la última crisis quien había causado
problemas a la economía había sido sólo la banca privada. Pero parece
que las Cajas de Ahorros estorbaban. Ya con Carlos Solchaga en el
Ministerio de Economía se aprobó la primera medida privatizadora contra
las Cajas, la aprobación de las Cuotas Participativas, el embrión para
una privatización de estas entidades sociales. La medida que fue
posteriormente ampliada por gobiernos socialistas y populares no
fructificó jamás. La razón fue simple, desde el sector, y en especial
desde el movimiento sindical mayoritario en las Cajas, es decir desde
CCOO, se popularizó la idea de que aquella caja que emitiera este tipo
de instrumentos sería una caja que tenía problemas. Pero, a pesar de que
no fructificaran las cuotas es evidente que los enemigos cualificados
de las Cajas, comenzando por el propio regulador, el Banco de España, la
gran banca, medios de comunicación y sectores políticos se continuaba
cuestionando el papel y la propia existencia de las cajas de ahorros.
Ahora
después de décadas de intentarlo parece que ha llegado el momento de
que fructifiquen los intentos de acabar con este “anacronismo”, según
ellos que son las cajas, y la justificación es la crisis y la difícil
coyuntura que ésta ha representado para las cajas.
Las Cajas padecen cuando las familias padecen
Es
evidente que la crisis económica e inmobiliaria ha repercutido de forma
seria en estas entidades, como ha repercutido en la sociedad. Es
evidente que la crisis de la sociedad española ha tenido una mayor
repercusión en las cajas que en los bancos por una simple razón, las
Cajas están profundamente enraizadas en las familias y en las pequeñas y
medianas empresas y éstas son las que están sufriendo más la crisis.
Los millones de parados son clientes prioritarios de las cajas de
ahorros. Las dificultades de pago de los préstamos hipotecarios por
parte de las familias afectan fundamentalmente a las cajas, es lógico
pues eran, entre otras cosas, los bancos de las familias. Y por tanto,
padecen cuando las familias padecen.
Es evidente que ha habido
errores por parte de los gestores de las Cajas. Nadie lo pone en duda.
Dieron en demasía y con demasiadas facilidades créditos a promotores y
compradores particulares. Son culpables por ello, y ésto les llevó a
superar sus capacidades de crédito y endeudarse con entidades
financieras foráneas, cosa que también hizo la banca privada. Es decir
como el resto de la sociedad creyeron alegremente que nuestro país era
una fiesta. Cabe decir que si los gestores de las Cajas fueron
irresponsables en esta situación lo fueron en el mismo nivel que el
conjunto de la sociedad española, y en todo caso menos que los gobiernos
de Aznar o Zapatero, para los cuales el desarrollo de nuestra economía
era “de nota”. Recordemos que Aznar daba lecciones a Alemania, y que
para Zapatero éramos una economía que jugaba en la “prèmier ligue» y con
un sistema financiero de primera. La misma culpa cabe dar al regulador,
es decir al Banco de España y a sus directivos comenzando por el
inefable MAFO, hoy el gran enemigo de las Cajas, el que querría que
todas acabaran en puros bancos, y el que en ningún momento, él que es
tan dado a dar lecciones, adoptara medidas para evitar el excesivo
endeudamiento y riesgo exterior de nuestras entidades financieras.
Dar satisfacción a los tiburones financieros nacionales e internacionales
Y
en éstas llega la crisis y nuestros responsables políticos y económicos
reaccionan tarde y mal. Finalmente para todos ellos, especialmente
azuzados por MAFO y la Vicepresidenta Salgado se considera que el
problema son las Cajas y hay que acabar con ellas y dar satisfacción a
los tiburones financieros nacionales e internacionales a los cuales se
les hace la boca agua de pensar que pueden hacerse con la mitad del
sistema financiero español a precio de rebaja o subasta a la baja. Jamás
se les ocurre a nuestros responsables la posibilidad de ayudar a salir
del trance a nuestras Cajas de Ahorros, ayudar a recapitalizarlas y
dejarles continuar con su existencia y mantener la función que venían
cumpliendo. Si hubieran actuado a tiempo, hace ya más de dos años se
podría haber intervenido directamente o bien ayudarlas mediante, por
ejemplo la compra de inmuebles, la llamada “creación de banco malo”, con
la cual el estado se hacía con unos inmuebles a buen precio que después
podía utilizar bien para viviendas de protección o alquiler social, a
la vez que recapitalizaba las entidades.
Lo que ha quedado
meridianamente claro es la nocturnidad y alevosía con que se ha llevado
el proceso político de reestructuración del sector. Un tema de esta
importancia, donde está en juego el futuro de la mitad de nuestro
sistema financiero se ha efectuado en plenas vacaciones parlamentarias,
sin tan sólo discutirse en un Pleno del Congreso, con el acuerdo entre
los dos grandes partidos, en una época en que discrepaban en todos los
otros temas y sin que los grandes medios de comunicación dijeran nada al
respecto. Sólo las organizaciones sindicales, algunos articulistas
esporádicos y los partidos de la izquierda minoritaria han intentado
hacerse oír entre el silencio generalizado.
Es evidente que la
crisis inmobiliaria ha provocado unas perdidas de alrededor de 150 mil
millones de euros entre promotores y entidades financieras que aún no
han emergido y que ello lastra la credibilidad de nuestra economía. Y es
lógico que los bancos de la familia, es decir las Cajas de Ahorros,
hayan salido perjudicadas. Pero su eliminación nos comportará nuevos
problemas en el futuro. Con la desaparición de las Cajas se provocará un
mayor oligopolio financiero en nuestro país, problemas de exclusión
financiera para sectores de la población. ¿Quién cumplirá el papel de
banco de las familias, especialmente de las menos favorecidas? ¿Y el
dividendo social que la sociedad recibía de ellas a través de las obras
sociales? ¿Y el papel de financiación del territorio?
La Caixa: sabor agridulce
Ayer
se dio una noticia agridulce, “la Caixa” la entidad más importante del
sector se reestructuraba y creaba un banco pero mediante un alto
control, no solo accionarial, sino real, por parte de la propia caja,
que mantenía su objetivo y finalidad. Dadas las malas perspectivas no
dejaba de ser una buena noticia, fruto sin duda de la negociación de los
más altos directivos y gestores y la fuerte representación en el
Consejo de la representación sindical de CCOO. Se ha optado por un
camino aceptable, lejos de la creación de un SIB que comporta crear un
banco el cual funciona al margen del control social por parte de los
Consejos de Administración de las Cajas afectadas, y lejos también de la
mera conversión en una Fundación camino de la irrelevancia financiera.
Pero el problema es: ¿Podrán otras cajas seguir el mismo camino que
permite salvar lo esencial pese al cambio? Mi opinión es que será
difícil, puede que la BBK o una fusión de las cajas vascas lo
permitiera, pero en general soy pesimista al respecto. ¿Como muestra
veremos que pasa con el SIB del conglomerado de cajas liderado por Caja
Madrid y como afronta el futuro.
Me permito agradecer los
artículos que en los últimos días han aparecido del ex Conseller de
Justicia de la Generalitat Josep Mª Vallés sobre “ La Tercera
desamortización” o del catedrático Anton Costas sobre “ El mayor desmán
financiero de la historia”, a ambos y a algunos otros como el ex
ministro Jordi Sevilla, debemos agradecer su voz de denuncia y
discrepancia.
Manel Garcia Biel | Desde Montjuic