Feijóo ya se equivocó cuando forzó la fusión entre Caixanova y
Caixa Galicia, a pesar de los informes en contra, y ahora va camino de
rematar el error forzando a la nueva entidad a recapitalizarse buscando
inversores privados». Quien así se expresa es el primer ejecutivo de una
entidad financiera gallega y su parecer es cada vez más generalizado. 10-03-2011
El Banco de España publicará mañana jueves las necesidades de nuevo
capital de las entidades financieras nacionales. Novacaixagalicia, Caja
Duero-España, Unnim y Catalunya Caixa son las cajas que más fondos
deberán conseguir, en relación con su tamaño. Sus alternativas son: la
fusión con otra caja, la inyección de dinero público del FROB o la
búsqueda de inversores privados.
La Xunta de Galicia ha defendido a capa y espada la búsqueda de una
solución gallega para Novacaixagalicia, con lo que ha limitado su
capacidad de maniobra y restado opciones a la primera o la segunda
alternativa citadas.
El Gobierno presidido por Alberto Núñez Feijóo ha tratado de
orquestar varias soluciones regionales: una operación con Banco Pastor o
la entrada en el capital de los grandes empresarios gallegos (Amancio
Ortega, Manuel Jove o Manuel Fernández de Sousa-Faro), pero ninguna de
ellas ha cuajado.
Novacaixagalicia se dispone ahora a iniciar una gira para convencer a
inversones privados y, sobre todo, a fondos de inversión para que
entren en su capital. Pero la entidad aún no ha concretado ni las fechas
ni las ciudades que visitarán los directivos.
Castilla y león
La fusión de Caja Duero y Caja España también fue el fruto de una
intensa presión política para conseguir crear una gran caja regional y,
al igual, que en el caso de Novacaixagalicia, la solución se ha
demostrado como poco acertada.
En el caso de Caja Duero-España, la Junta sí que acepta que la
entidad busque una posible alianza con sistemas institucionales de
protección (SIP) de cajas ya establecidos. El grupo Banco Mare Nostrum,
liderado por Cajamurcia y Caixa Penedès, es uno de los mejor situados
para absorber a las cajas castellanoleonesas. La entidad reconoció la
semana pasada ante la CNMV que mantiene conversaciones para formalizar
una alianza. Sin embargo, Caja Duero-España también han contactado con
otras entidades.
Grupo Caja Tres, Banca Cívica o Banco Base son algunos de los SIP con
los que ha mantenido conversaciones Evaristo del Canto, presidente de
la caja castellana. Sin embargo, las únicas entidades que podrían hacer
descarrilar la operación con Mare Nostrum son Ibercaja y Unicaja. Esta
última cuenta con uno de los mejores ratios de solvencia del sector. Sin
embargo, su presidente, Braulio Medel, mantiene excelentes relaciones
dentro del partido socialista de Andalucía, circunstancia que podría
hacer que la Junta de Castilla y León, del PP, vetase la operación.
Fuentes políticas reconocen que la alternativa de Ibercaja y Mare
Nostrum es vista con mejores ojos en el Gobierno regional.
cataluña
En el caso de Catalunya Caixa y Unnim, la Generalitat también ha
tratado de forzar una solución autonómica. El presidente Artur Mas
intentó que Banco Sabadell se fusionase con Catalunya Caixa y así lograr
una «solución catalana». Sin embargo, las conversaciones se frustraron.
Ahora, parece que la caja está resignada a recibir capital del FROB.
La difícil búsqueda del consenso para el decreto de solvencia
El Gobierno negocia a contrarreloj con el PP para que los populares
den su apoyo al real decreto de solvencia que elevará notablemente las
exigencias de capital a la banca española. El Congreso votará el próximo
martes la convalidación del texto legislativo. Hasta ahora, todas las
iniciativas normativas para la reordenación del sector bancario han
contado con el apoyo de los populares por lo que un voto contrario en
esta última reforma, una de las más importantes, supondría un mensaje
negativo hacia los mercados.
El primer partido de la oposición condiciona su apoyo al decreto a
que el Gobierno le garantice que aceptará que aquellas entidades que
necesiten captar capital, especialmente las cajas, puedan hacerlo a
través de un amplio abanico de opciones que no pasen necesariamente por
la entrada del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) en el
capital, lo que equivaldría a su nacionalización parcial.