Como en una carrera de obstáculos, el pelotón de cajas problemáticas
va superando barreras para intentar llegar a la meta de la estabilidad y
la solvencia que, a veces, parece inalcanzable. Las entidades acumulan
el cansancio de casi dos años de reformas legales y algunas ya admiten que no podrán lograr el objetivo sin ayuda de los árbitros, es decir, del Estado.
Como en una carrera de obstáculos, el pelotón de cajas problemáticas
va superando barreras para intentar llegar a la meta de la estabilidad y
la solvencia que, a veces, parece inalcanzable. Las entidades acumulan
el cansancio de casi dos años de reformas legales y algunas ya admiten que no podrán lograr el objetivo sin ayuda de los árbitros, es decir, del Estado.
Ocho grupos de cajas, que representan el 66% del sector, entregarán hoy al Banco de España su estrategia para conseguir los 14.077 millones de capital exigidos por el real decreto del Gobierno. Las entidades presentarán hasta tres
alternativas para cumplir la ley. El objetivo es elevar el nivel de
solvencia hasta el 8% o el 10% sobre los activos de riesgo. Si no llegan
a cotizar en Bolsa o no atraen inversores privados, la exigencia es del
10%.
En principio, la mayoría anunció su intención de salir a
Bolsa para rebajar el listón de capital. Sin embargo, a medida que estas
cajas visitaban a los inversores institucionales se dieron cuenta de la
dificultad de la misión por el bajo precio al que se valoran. La clave
es lo que se llegue a pagar por las acciones de los futuros bancos que
formen. Porque cuanto más bajo valoren la entidad, más capital tendrán
que vender para conseguir el dinero ansiado. En algunos casos, conseguir
lo que les pide el supervisor supone desprenderse de más del 51% de las
acciones y, entonces, dejar de ser una caja de ahorros.
Además de
esta dificultad, la situación internacional de los mercados lastra más
los proyectos bursátiles. Por si no fuera suficiente, la agencia Moody’s acaba de bajar la nota a 30 cajas y bancos,
situando a tres de ellos a la altura del bono basura. Entre ellos están
el Banco Pastor, CatalunyaCaixa y Banco de Valencia, que pertenece a
Bankia.
Hoy por hoy, se considera que solo Bankia, dirigida por Caja Madrid y Bancaja (y con el dañado Banco de Valencia en sus tripas), así como Banca Cívica, pilotada por Cajasol y Caja Navarra, podrían llegar al parqué, no sin dificultades. Banco Mare Nostrum, gobernado por Caja Murcia, también aspira a ello, pero lo tiene muy complicado.
La
situación más difícil es la de Novacaixagalicia y CatalunyaCaixa, que
pueden acabar nacionalizadas si no venden activos. Buena parte del resto
de grupos asumen que tendrán que acudir al dinero público del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), pero intentarán combinarlo con la participación de inversores
privados para disminuir el efecto reputacional de la nacionalización.
«La mejor estrategia es unir el dinero público con el privado. Es cierto
que hay interés de los inversores institucionales, pero para ellos
sería un respaldo entrar en una caja en compañía del Estado», apunta
Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Granada.
José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, coincide en esta idea y
recuerda que en EE UU la inyección de recursos públicos en los bancos con problemas fue muy rentable «y el Estado ganó miles de millones de dólares».
Además
de dar confianza a los inversores, el FROB tiene otra ventaja para las
cajas: esperan que realice una valoración más elevada que la de los
inversores institucionales. «Es el que mejor nos conoce. Ha dicho
públicamente que, con esta inyección de capital, estamos bien así que no
puede contradecirse a sí mismo. No nos puede infravalorar», dice el
ejecutivo de una entidad que pide el anonimato.
Pero el Estado
tiene la presión de jugar con dinero de los contribuyentes.
Políticamente estaría mal visto no obtener rentabilidad en la inversión.
Además, pedirá valoración a bancos independientes. Los expertos creen
que el precio estará entre 0,5 y 0,6 veces el valor en libros. No hay
que olvidar que las cajas no tienen historia como empresas cotizadas;
los ingresos están cayendo con fuerza; la mayoría de los gestores que
han metido en problemas a las entidades siguen al frente de ellas; los
consejos de administración tienen todavía mucho peso político; aunque se
han saneado en parte, tienen todavía el problema de la inversión inmobiliaria y,
por último, están presionadas por los vencimientos de la liquidez.
Algunas, como Caja España-Duero, conscientes de las barreras, se han
entregado a la fusión de urgencia con Unicaja, pese a los sacrificios
que supondrá.
El supervisor dispone hasta el 14 de abril para
aprobar los planes o exigir modificaciones. El 28 de abril, todas las
entidades que así lo requieran deberán haber aprobado su plan de
recapitalización. Deben ejecutarlos para el 30 de septiembre. Aún pueden
contar con dos prórrogas de tres meses cada una. El 30 de marzo de
2012, cumplen lo establecido o entrará el Estado. La carrera de
obstáculos habrá terminado. Esta es la situación por grupos:
BANKIA Un proyecto complicado
El
banco presidido por Rodrigo Rato se juega todo en su salida a Bolsa o,
al menos, en conseguir inversores privados. La entidad, que agrupa a
Caja Madrid, Bancaja, Caja Segovia, Caja Ávila, Layetana, Insular y
Rioja, necesita 5.775 millones, una cifra casi inalcanzable. Si logran
inversores, solo precisarán 1.795 millones. La integración de los
equipos directivos de Madrid y Valencia está siendo complicada, como es
habitual, por los recelos profesionales. Las culturas corporativas son
distintas, al igual que la informática. Como se dice en el sector, «hay
que cambiar la rueda pinchada con el coche en marcha» porque Bankia
tiene que seguir con las oficinas abiertas mientras se da la vuelta a la
organización interna. En el mercado se echa en falta la presencia
urgente de un consejero delegado con experiencia financiera. En la
entidad no lo ven tan necesario. Por ser la primera caja, con 344.508
millones de activos, el sistema se juega mucho en Bankia.
CATALUNYACAIXA Dudas sobre el futuro
Adolf Todó, director general de CatalunyaCaixa, tenía ya en mente en enero el plan para superar el 10% de capital básico que exige el Gobierno, informa Lluís Pellicer. La entidad resultante de la fusión de las cajas de Catalunya, Manresa y
Tarragona traspasará su negocio financiero a un banco y acudirá al
fondo de rescate (FROB) para captar 1.718 millones de euros.
Esa cantidad le permitiría elevar su nivel de capital al 10,4% después
de que en enero ingresara 448 millones de euros por la venta del 1,63%
de Repsol.
La clave es ahora conocer la valoración que Goldman
Sachs está realizando del negocio de la entidad, puesto que de eso
depende que pueda seguir siendo una caja o deba adoptar la forma
jurídica de fundación. Fuentes cercanas a la entidad sitúan esa cantidad
en cerca de 1.600 millones, lo cual supondría una pérdida del 50% de
las participaciones del banco y debería convertirse en una fundación al
tener una mayoría de capital público. Sin embargo, CatalunyaCaixa puede
pedir 1.032 de los 1.718 millones a cambio de intereses y no de
participaciones, puesto que suspendió las últimas pruebas de resistencia
de la UE. El Consejo de Administración de la caja acordó, en todo caso,
que la entrada del FROB será temporal. La Generalitat, preocupada
porque Cataluña pierda centros de decisión financiera, ha explorado una
eventual integración de esta entidad con Banc Sabadell. Las nuevas
exigencias del Ministerio de Economía dejaron en suspenso esta
operación.
BANCO BASE Una pelea inoportuna
La fusión entre la CAM, Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura también presenta hoy su estrategia, informa Rosa Biot. El supervisor estimó que esta entidad necesitaría 1.447 millones. En
total, el grupo podría acumular ayudas por valor de casi 5.500 millones.
El Banco Base recurrirá al FROB, aunque la decisión ha causado el
penúltimo enfrentamiento entre Cajastur y la CAM.
La asturiana prefería ir al FROB y la alicantina quería salir a Bolsa
esgrimiendo su buena experiencia en la emisión de cuotas participativas.
Y además, entiende que la oposición de Cajastur a esta vía reside en
que con ella no se garantizaría a Manuel Menéndez los 12 años pactados
como consejero delegado del Banco Base. A lo que no está dispuesta la
CAM es a reducir su peso en la nueva entidad, del 40% pactado a un 27%,
como quiere Cajastur amparándose en el deterioro de la situación
económica de su socio alicantino.
NOVACAIXAGALICIA
Camino muy cuesta arriba
Una
combinación de factores hace que Novacaixagalicia, resultado de una
fusión intrarregional forzada por la Xunta, se vea muy limitada para
conseguir en el mercado la enorme inyección que necesita para cumplir
con los requisitos de capital, informa María Fernández. Tiene la
ratio más baja del sistema financiero (5,2%), que deberá duplicar para
superar las pruebas de estrés previstas. Como hizo en la fusión de
Caixanova y Caixa Galicia, ha vuelto a fiar su futuro al fondo de
rescate, al que solicitará en septiembre una inyección que no bajará de
los 1.600 millones y que puede llegar, en el más nefasto de los
escenarios, a los 2.600. Todo dependerá de si consigue rebajar los
factores de riesgo que más pesan para calcular el core capital y
evitar con ello la solicitud de entre 650 y 1.000 millones. «Fiar el
futuro al FROB significa ganar tiempo», asegura un consejero. Un tiempo
(al menos dos años) en el que el Banco de España será accionista de
referencia del banco que creará la caja. La institución también espera
tener «inversores estratégicos», sin especificar cuáles o cuánto dinero
pondrán. «En ese periodo podremos buscar otras alternativas en un
escenario de menor presión», aseguran fuentes cercanas al presidente,
Julio Fernández Gayoso. En sus planes está una salida a Bolsa del banco
«a medio plazo», para sustituir la participación pública. Ese
complicadísimo equilibrio deja el futuro de la caja gallega en manos del
regulador y de la evolución de la economía. Todo con unas elecciones
generales de por medio, «que igual se llevan por delante al gobernador y
brindan otra perspectiva», aclaran fuentes financieras.
BANCO MARE NOSTRUM Todo por decidir
El
grupo está liderado por Caja Murcia, una entidad que ha logrado seguir
en pie pese a tener su sede en el epicentro del terremoto inmobiliario.
Con la ayuda de Caja Granada ha tirado de Caixa Penedés y de Sa Nostra,
dos socios que tenían muchas piedras en sus balances. Mare Nostrum
necesitó 915 millones de ayudas en julio de 2010 y ahora el supervisor
le exige 637 millones más. Intentó hacerse con Caja España-Duero, pero
fracasó. Carlos Egea, presidente de Caja Murcia, está convencido de que
podrá obtener el dinero exigido en la Bolsa, pero en el mercado
desconfían de sus posibilidades. Si no lo obtiene en el parqué tendrá
que buscar socios institucionales o pedir al FROB.
UNICAJA-CAJA ESPAÑA Fusiones de urgencia
Caja
España-Duero tenía que escoger entre la nacionalización -el Banco de
España iba a inyectarle 463 millones- o ser dominada por un rival. La
entidad castellana, controlada por el PP, decidió aceptar la tutela de
la socialista Unicaja, que controlará el 60% del banco resultante. La
entidad andaluza es más pequeña, con 35.000 millones de activos, frente a
los 45.500 de la castellana, pero está mucho más saneada y por eso
liderará la unión. Caja España-Duero tiene la ventaja de que ya ha
cerrado 253 oficinas y ha reducido la plantilla en 846 personas. Ahora
toca meter la tijera en Unicaja. Se habla de la salida de 1.000
trabajadores, el 25% de la plantilla.
BANCA CÍVICA Crecer para ir a Bolsa
Banca
Cívica es un claro ejemplo de lo que han hecho las cajas en los dos
últimos años: agruparse hasta conseguir un tamaño suficiente para
sobrevivir en el sistema financiero del futuro. Caja Navarra empezó el
grupo uniéndose con Caja Canarias y Caja Burgos. Suspendieron las
pruebas de esfuerzo realizadas a las entidades financieras europeas en
2010 y se asociaron con la sevillana Caja Sol y con Caja Guadalajara. El
grupo resultante, con 72.000 millones de euros en activos, necesitó 977
millones de ayudas públicas. Ahora les harían falta otros 847 millones
más para cumplir con las exigencias del supervisor. En total 1.824
millones, una carga demasiado pesada porque este dinero hay que
devolverlo a un interés medio del 9%. Para reducir esta exigencia del
Banco de España, Banca Cívica quiere salir a Bolsa, pero necesita más
tamaño e intenta que la catalana Unnim se sume a su grupo para conformar
un banco de 100.000 millones en activos. La duda es si dos entidades
tocadas podrán formar una sana. Incluso si no hay fusión, Banca Cívica
intentará salir al parqué en los próximos meses.
UNNIM Tanteos para otro grupo
El
principal objetivo de Unnim -la fusión de las cajas de Sabadell,
Terrassa y Manlleu- a comienzos de año era elevar su capital básico por
encima del 7% actual para pasar las pruebas de resistencia de la UE,
informa Lluís Pellicer. Sus prioridades han cambiado por
completo. Hoy necesita captar 568 millones de euros para responder a las
exigencias del Gobierno.Unnim está explorando todas sus opciones.
La
caja desearía obtener una parte de capital del FROB -pidió 200 millones
adicionales al haber suspendido las pruebas de resistencia del año
pasado- y captar el resto de inversores privados o clientes. Sin
embargo, las condiciones del mercado y el calendario han obligado a la
entidad a poner todas las opciones sobre la mesa, incluida la
integración en otro grupo bancario. Fuentes de Unnim admiten haber
iniciado «contactos preliminares» con otras entidades, entre ellas Banca
Cívica.
CAJAS VASCAS Seis años de fusión
Las tres cajas vascas han llegado a un preacuerdo de fusión fría que supone el cuarto intento en seis años, informa Pedro Gorospe. Estas entidades no tienen necesidad de capitalizarse, por lo que no
tendrán que presentar ningún proyecto ante el supervisor. Su primer
proyecto de fusión integral fracasó en 2005, y después en 2008 el de la
BBK y Kutxa. El actual modelo, que fue comunicado a la CNMV el pasado
miércoles, es fruto de un tercer fallo, el que impidió el pasado enero
el PNV, entre la BBK y la Vital. Un fiasco que molestó de manera
especial al presidente de la BBK, Mario Fernández, hasta el punto de
lanzar un órdago al PNV. O apoyaba una fusión fría a tres o forzaría la
alianza con Vital.
El ultimátum surtió efecto y el PNV cambió el
rumbo. En apenas dos semanas los tres presidentes sellaron un acuerdo
básico para explorar un SIP, solicitaron la ficha bancaria al Banco de
España y van a empezar a trabajar para analizar qué activos traspasan a
la entidad.
De los casi 80.000 millones en activos que podría
gestionar el nuevo banco, casi 49.000 corresponden a la BBK, y unos
8.000 a Vital, el resto los aportaría Kutxa. En caso de aportar las
participaciones industriales, la BBK sobrepasaría el 62% que ya
representan sus activos, agrandando la diferencia con las otras dos
cajas.
ÍÑIGO DE BARRÓN