Es lo que tienen las fusiones de cajas a martillazos. Que hay que dar
cabida a todos los políticos y consejeros de las entidades contrayentes
para que nadie se oponga y no darle otro disgusto a MAFO, que no acaba de apagar un incendio cuando se le declara otro.
Es lo que tienen las fusiones de cajas a martillazos. Que hay que dar
cabida a todos los políticos y consejeros de las entidades contrayentes
para que nadie se oponga y no darle otro disgusto a MAFO, que no acaba de apagar un incendio cuando se le declara otro.
Pero algunas entidades se han pasado de frenada, como Caja España-Duero, que ostenta el récord de la banca española con 34 consejeros,
porque ha sumado directamente los de las dos entidades. Y no contentos
con eso, tienen otro consejo de «apoderados» que alimenta a otras 14
familias.
Y, tener a tanta gente en la cúpula provoca ciertos
quebraderos de cabeza. Uno de ellos, anecdótico pero muy ilustrativo, es
que no hay coches oficiales para todos. Y cuando la
caja en cuestión no tiene una sino tres sedes (León, Salamanca y
Valladolid), y dado que el consejo se reúne cada vez en una distina,
esto supone un problema logístico.
La solución es tirar de taxi,
pero, como las distancias son tan grandes -197,1 kilómetros entre León y
Salamanca, 114,1 entre ésta y Valladolid, y 139,2 entre Valladolid y
León-, las facturas se disparan, y eso que las tarifas allí no son las
que Ruiz Gallardón impone a los sufridos madrileños. Fuentes sindicales cifran este gasto en unos 21.000 euros desde que se formalizó la fusión hasta finales del año pasado.
Además,
en ese período los consejos se multiplicaron -uno por semana- por la
necesidad de poner en marcha la nueva entidad y porque no existía
comisión ejecutiva por un problema legal (de ahí lo del «consejo de
apoderados»).
Un portavoz de la entidad niega que ésa sea la factura real, sino que es mucho más baja porque se siguen criterios de eficiencia y racionalidad, muchos consejeros comparten coches o van en su vehículo
particular. A pesar de estos criterios, 34 son muchos consejeros y es
difícil controlar los costes.
Afortunadamente, pasados los apuros
iniciales, ahora el consejo de Caja Duero-España sólo se reúne una vez
al mes. Y eso que se ahorran. En taxis y en dietas, porque El Mundo denunció que cada consejero recibió más de 8.000 euros brutos en el mismo período por su asistencia a ese trajín de reuniones.
Multipliquen por 34. Y esto, después de recibir 525 millones del FROB
y, aun así, presentar un déficit de capital de otros 463.
En todo caso, la solución definitiva vendrá de la mano de Braulio Medel,
el presidente de Unicaja, que se quedará con la entidad para salvarla
de la nacionalización. Y se supone que no dejará apenas rastro de los 34
consejeros actuales. Un consejo que fue impuesto en su día por los
políticos locales y regionales, aquellos que pusieron el grito en el
cielo por la «entrega de su caja», con manifestaciones incluidas como la
de Salamanca. Los mismos que ahora aplauden con entusiasmo la absorción
por la malagueña. Curioso.
El confidente