Madrid, 19 abr (EFE).- Banco Mare Nostrum (BMN) ha dado hoy un
paso más para poder recibir próximamente el negocio financiero de
Caja Murcia, Caixa Penedès, Caja Granada y la balear «Sa Nostra», al
aprobar un informe sobre la segregación de la actividad de las
cuatro entidades a favor del banco.
Según la información remitida hoy a la Comisión Nacional del
Mercado de Valores (CNMV), los consejos de administración de BMN y
sus socias han dado el visto bueno a la operación, que ahora tendrá
que ser aprobada por las asambleas generales de las cuatro cajas.
En esas reuniones, aún sin convocar, los consejeros de Caja
Murcia, Caja Granada, Caixa Penedés y «Sa Nostra» tendrán que
aprobar el traspaso de su negocio a favor del Banco Mare Nostrum y
la aceptación de operar de forma indirecta.
Además, los consejos de administración de las cuatro entidades
han aprobado un pacto entre accionistas que regulará las relaciones
de las cajas como parte de BMN.
Dicho pacto prevé «mecanismos de ajuste» para determinados casos
de entrada en el capital social del banco de inversores privados o
del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).
De esta forma, BMN, que avanza en la búsqueda de un acuerdo con
un inversor privado sin descartar su debut bursátil, allana el
camino para poder dar entrada en su accionariado a más socios.
No obstante, por el momento la participación de las cajas en BMN
se mantiene sin cambios, de forma que Caja Murcia controla el 41 %
del capital; Caixa Penedés, el 28 %; Caja Granada, el 18 %; y «Sa
Nostra», el 13 %.
Asimismo, tampoco varía la actual composición del consejo de
administración ni de la comisión ejecutiva del banco.
BMN seguirá siendo la entidad central del sistema institucional
de protección y cabecera del grupo y le corresponderá en exclusiva,
en calidad de sucesora de las cajas, la titularidad y gestión de
todos los negocios del grupo no relacionados con la obra social.
Por su parte, las cajas mantendrán su personalidad jurídica, su
condición de entidad de crédito, sus órganos de gobierno y los
medios necesarios para ello, así como la obra social, sobre la que
tendrán «plena autonomía».
El banco recuerda que su integración entrará en vigor cuando se
inscriba la segregación y recuerda que tiene una duración mínima de
diez años, tras los que automáticamente el contrato se convertirá en
un contrato por tiempo indefinido. EFE