En cada Asamblea se ha dado un paso más en una dirección que nos aleja
de nuestra función social, de nuestros orígenes,… Todos tenemos la duda
razonable de si esto era algo planeado desde el principio o de sí
realmente se podía haber evitado.
Pero lo cierto es que probablemente no ha habido otra opción, no ha existido un Plan B. Esta única opción supone el fin de la Caja tal y como la conocemos, tal y como la deseamos. Nuestro malestar por esta situación lo expresamos no aprobando la gestión realizada por el Consejo de Administración, al considerarlo en gran medida responsable de la situación actual de nuestra Caja.
CCOO ha apoyado, si bien de forma condicionada, una continuidad prácticamente inevitable ante las exigencias de capitalización impuestas legalmente, sin que este apoyo deba tomarse como cheque en blanco sino justo al contrario: condicionado al cumplimiento de una planificación adecuada, una gestión profesional y socialmente responsable.
Queremos un banco que respete, valore y motive a las personas que vamos a trabajar en él y con él; y seremos especialmente beligerantes con aquellas amenazas que vayan contra el empleo y las condiciones de trabajo, máxime cuando tanto el Presidente como el Director General, han manifestado que el mejor de los capitales de nuestra Caja somos sus recursos humanos.