Stop a las agresiones

Desgraciadamente no es un tema nuevo
en Extremadura. Tenemos antecedentes de otros comportamientos que han generado
daños a las personas en el ejercicio de nuestro trabajo diario.

Cuando hablamos de riesgos laborales,
estos pueden ser de dos tipos. Los físicos, que se notan, se ven, cicatrizan y
se curan. Los peores, los riesgos psicosociales, que no se visualizan, se
acumulan, hasta que se desbordan y donde el proceso de cicatrización y curación
son muchísimo más largos.

La
Oficina
de Coria ha sido el último episodio de daños psicosociales, de lo que
entendemos no debe de darse en un centro de trabajo del
BBVA. Por que no basta con que lo
expresemos en un papel, en un código de conducta que nos queda muy bonito, si
desde la organización del trabajo en el Banco no detectamos este tipo de riesgos
y, menos aún, si una vez detectados no los impedimos.

Tampoco entendemos muy bien que las
victimas de la situación sean las que, además, tengan que pagar las
consecuencias, ser trasladado o trasladada de su puesto de trabajo y/o su
localidad, y que el causante del daño quede indemne, a veces hasta reforzado,
por una actitud pasiva del Banco, ante la situación.

Aunque hemos dado tiempo
suficiente para rectificar, hacemos un llamamiento claro al
BBVA para que tomen cartas en
el asunto y se investigue el caso de Coria y se lleguen a las últimas
consecuencias de lo sucedido. Sabemos que el Banco es ambicioso y exigente en
los objetivos, pero esta exigencia no puede generar daño a la salud de los
trabajadores de
BBVA. Ni un Gestor de RRHH,
ni un Director de Zona, ni un CBC, ni un Director de Oficina puede ser tan
exigente para llegar a perjudicar la salud de un solo empleado o empleada, y en
este caso se ha producido.

Hace más de cuatro meses
que solicitamos al
BBVA una evaluación de
riesgos psicosociales en Coria, y todavía no se ha realizado. Eso sí, el Banco
ya ha empezado a remover a la plantilla.

Seguimos trabajando, seguimos informando.

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