Las cajas de ahorros, abocadas

Los directivos estiman que la cajas más débiles no van a
poder devolver las ayudas públicas recibidas, por lo que deberán buscar
operaciones para ganar tamaño.

17-10-2011

Las cajas adeudan al Estado 10.000 millones de euros a un interés del
7,75%. De momento, solo tienen que devolver al Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) los intereses. Será en 2015
cuando se enfrenten a la fecha más crítica, ya que tendrán que afrontar
la devolución del principal de esta deuda. Las entidades que han
recibido estos créditos (en forma de suscripción de preferentes) van a
tener muchas dificultades para devolverlos debido al alargamiento de la
crisis y las nuevas dudas sobre la salud de los balances bancarios.
Según destacan varios directivos, se van a ver abocadas a buscar
soluciones corporativas en el corto y medio plazo con las que ganar
eficiencia y rentabilidad, ante la caída de ingresos por la crisis.

La combinación de nacionalizaciones, nuevo rescate a la banca
europea, atonía de negocio y financiación pública es el cóctel que va a
servir de detonante de la nueva ronda de fusiones en los grupos que han
conformado las cajas de ahorros y la banca mediana. Uno de los
directivos que más claro ha hablado en este sentido ha sido el
presidente de Banco Popular, Ángel Ron, que se encuentra en pleno
proceso de absorción de Pastor. Para el banquero, la presencia de
entidades en manos del Frob (CatalunyaCaixa, NCG y Unnim) en el sector
es uno de los factores que va a desatar nuevos movimientos de
concentración. Además, destaca que las cajas que han recibido
financiación pública van a tener que introducir cambios en su modelo de
negocio para ganar rentabilidad y hacer frente a sus compromisos con el
Estado.

Los expertos consideran que el tamaño mínimo de una entidad en España
en el escenario posterior a la crisis se situará en 150.000 millones de
euros de activo total. “Es el tamaño mínimo para poder tener una
estructura propia que genere las sinergias necesarias para sobrevivir en
el nuevo panorama financiero”, argumenta una de las fuentes
consultadas.

En la actualidad, sólo cinco entidades de las veintidós que
configuran el mapa bancario en España superan este umbral: Santander,
BBVA, Bankia, CaixaBank y el nuevo grupo de Popular y Pastor. El resto
estaría por debajo de este nivel. Sabadell, el banco más grande entre
las entidades medianas con 91.000 millones de activos, está ya buscando
opciones de crecimiento. Una vez descartada una integración con Pastor,
la entidad va a pujar por hacerse con los activos de CAM y, si no lo
consigue, buscará una fusión con CatalunyaCaixa, según fuentes
conocedoras de los planes del banco catalán.

A la necesidad de mayor volumen, se une la presión que la crisis de
deuda europea está ejerciendo sobre la cuenta de resultados de la banca,
fundamentalmente por el encarecimiento del pasivo minorista y el cierre
de las vías de financiación mayorista, lo que ha estrangulado la cuenta
de resultados del sector.

Una vez finalizado el proceso de recapitalización de la banca el
pasado mes de septiembre, las entidades están a la espera de las
elecciones generales del 20-N para mover ficha. “La presencia de
inversores extranjeros en las nuevas operaciones de fusión exige
seguridad jurídica, algo que sólo se logrará una vez que el nuevo
Ejecutivo clarifique cuáles son sus planes para el sector”, señala un
directivo de uno de los nuevos grupos financieros.

Las patronales
Otra de las derivadas que abre este nuevo proceso de
reestructuración es el papel de las patronales bancarias, AEB (para los
bancos) y Ceca (para las cajas). “Tras la conversión de las cajas en
bancos y la reducción del número de entidades en el sector, carece de
sentido la separación en dos organizaciones empresariales distintas que
defiendan los derechos de entidades que van a tener la misma estructura
jurídica”, señalan fuentes del sector.

Reordenación
Los expertos creen que el tamaño mínimo necesario para una entidad en el nuevo mapa bancario es de 150.000 millones en activos.

El encarecimiento de la financiación minorista y la caída de los ingresos están estrangulando las cuentas de resultados.

El objetivo de las operaciones es ganar tamaño para generar sinergias y dar un vuelco al modelo de negocio.

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