Decíamos
hace poco, en relación con el deterioro del clima laboral en el País Valencià,
que la
plantilla de Bankia es
consciente de la excepcionalidad del momento, pero que ello no justifica que la
empresa no asuma sus responsabilidades y que no ponga orden allá donde empieza
a reinar un notable y generalizado caos. Y que, aunque los recursos sean
escasos, la obligación de la empresa es gestionarlos adecuadamente, teniendo en
cuenta esa escasez.
En
Canarias, después
de la constitución de Bankia,
la mayor parte de las oficinas, si no todas, cuentan con uno o dos empleados
menos que hace un año. Y los locales con mesas y sillas abandonadas, los
ordenadores apagados y publicidades obsoletas forman la estampa habitual que
nuestros clientes observan al pisar nuestras oficinas.
La
reciente experiencia de traslados masivos a la Península ha afectado a más de
medio centenar de personas, y es necesario recordar que el desbarajuste llegó a
tal punto que incluso tras decidir el traslado de algunas de ellas desde la isla
de Tenerife a Lanzarote para cubrir vacantes, tan sólo un mes después
decidieron volver a trasladar a varias de ellas desde esta última isla al
Levante peninsular.
A
esto hay que añadirle las decisiones adoptadas sin la suficiente planificación
por parte de los responsables de RRHH en Canarias, que han trasladado sin ton ni
son a compañeros y compañeras, produciendo lairresponsable carencia de
personal que sufren las oficinas en todo el territorio canario.
Y,
por si fuera poco, la desarticulación del siempre fallido proyecto de equipo de
sustituciones de la antigua Caja Insular, cuyos integrantes han quedado
asignados a las oficinas más deficitarias de personal, hace imposible cubrir
cualquier incidencia o enfermedad de los trabajadores y
trabajadoras, y disfrutar de los días de permisos adicionales pactados con la
empresa a raíz del incremento de la jornada laboral. Se trata sólo de 2 días
y 1 tarde pero cuyo disfrute, en las incapaces manos de los responsables del área
de RR.HH. en Canarias, se ha convertido en una verdadera odisea para cientos de
familias.
¿Y
qué hace la empresa? En vez de aportar soluciones, tenemos que convivir, entre
la sorpresa y la indignación, con situaciones como la de jefes
de zona que, en un nuevo alarde de su capacidad de gestión, amenazan con
comentarios del tipo “allá tú si no llegas a los objetivos, desde Madrid nos
están mirando, y mañana te puede tocar un traslado”; o con excusas
improvisadas desde RR.HH., como cuando señalan a algunas oficinas que no pueden
cubrir las bajas “porque los Zonas no ceden personal de otras oficinas” (?).
Todo esto ocurre, a su vez, en medio de una pasividad difícil de justificar,
por parte de nuestro Director Territorial.
CC.OO.
manifestamos nuestro más profundo rechazo
a estilos de dirección que incluyen presiones y amenazas; e insistimos
en que, sin
plantillas bien dimensionadas, no se pueden cumplir adecuadamente los objetivos.
Mientras el
clima laboral se complica por momentos, con claras secuelas en materia de
salud laboral, como aumento del estrés, ansiedad y agotamiento en la plantilla;
esta situación inadmisible produce,
además, un evidente deterioro en la calidad del servicio y la consiguiente fuga
de clientes y depósitos, lo que encaja malamente con los principios
orientadores del Plan Estratégico que se ha venido presentando estos días. Difícilmente
podemos convertirnos en la flamante Bankia del
2015 que presentan en el “road show”
si en las oficinas no hay suficiente personal para trabajar.
16
de enero de 2012