El Banco de Valencia, intervenido por el Banco de España en noviembre,
registró unas pérdidas netas de 887 millones en 2011 una vez
actualizado el valor de
los activos inmobiliarios que tenía en sus
balances y de los inmuebles canjeados por créditos impagados. Estos
números rojos, según la cuenta de resultados que ha publicado hoy la
entidad, ha reducido los recursos propios de la entidad, que en 2010
se situaban en 1.225 millones, a apenas 325 millones, lo que equivale
a un recorte de 899 millones.
21-02-2012 –
Además, según informa la entidad a la CNMV en el comunicado en el que recoge estos resultados, la reforma
financiera aprobada por el Gobierno obligará al Banco de Valencia a
realizar unas provisiones de 823 millones de euros para sanear su riesgo
inmobiliario, que en su caso es particularmente elevada, así como a
elevar su capital en otros 428 millones.
El banco explica que la cuenta de resultados se ha visto condicionada
por los cambios en las estimaciones de las dotaciones a provisiones y
por las pérdidas motivadas por el deterioro de activos, fundamentalmente
en los recibidos en pago de deudas del sector inmobiliario.
Según indica Banco de Valencia, estos ajustes tuvieron un impacto
negativo sobre su balance de 929 millones, 246 por la cartera de los
inmuebles adjudicados y otros 204 millones por su participación en empresas vinculadas al ladrillo,
lo que unido a la caída generalizada de todos sus márgenes se saldaron
con unos números rojos antes de impuestos de 1.299 millones.
Por otra parte, la salida de clientes tras la intervención provocó
que los depósitos de la clientela cayeran en 1.140 millones de euros, lo
que supone una reducción del 8,65% con respecto al cierre de 2010.
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