El ineludible rescate financiero de las cajas de ahorro será el que
determine la dimensión del ajuste del sector. El Banco de España cifró
en más de un 25% el ajuste de capacidad instalada de la industria
financiera hace un par de años, y va a ser ahora, por mandato europeo,
que paga, cuando se ejecute.
08-06-2012 –
En España hay un forcejeo político y social por determinar los
términos exactos del rescate financiero de la banca, que unos quieren
llevar hasta considerarlo un rescate del país, de su Estado, y otros
limitarlo a lo que es, un rescate de la banca, o si se quiere más
precisión un rescate de las cajas de ahorro, ya que en este tipo de
instituciones, en absoluto en todas, está la gangrena hipotecaria más
avanzada. Y por extensión hay quien fuerza la definición hasta concluir
que se trataría del rescate del estado autonómico, por considerar que
existe una relación dirtecta, que la hay sin duda, entre el estado
autonómico y su ilimitada voracidad de gasto y discrecionalidad y el
comportamiento de la mayoría de las cajas de ahorros.
Yo me quedo con que Europa ejecutará un rescate bancario en España,
que, de no hacerlo, no podría soportar el Estado español, seguramente
más por negligencia temporal («no pasa nada, tenemos el mejor sistema
financiero del mundo», recuerdan) que por capacidad financiera. Claro
que no es lo mismo rescatar al Estado que a una parte del sistema
financiero, aunque gráficamente se interprete que se ha rescatado a todo
el sistema financiero. Pero las condiciones que pondrá quien ponga los
recursos (los socios europeos) no serán las mismas para el Estado que
para solo la banca, y no serán las mismas si se rescata a toda la banca
que si se rescata a una parte; en definitiva, las condicioones
dependerán de la cantidad entregada para capitalizar los bancos
fallidos.
El baile de cifras parece un rok and roll intenso, en el que parece
que añadir un cero cuesta poco, como si el dinero, como decía aquél
banquero pusilánime de la película americana, se fabricase. Tan pronto
se dice 40.000 millones para los bancos fallidos, como 100.000, como
admite el secretario general del Partido Popular Europeo. Y no es lo
mismo. La cantidad que se determine será mayor de las necesidades
reales, porque para eso han venido los forenses, para dar un escarmiento
a los supervisores españoles, y para curarse en salud. Qué sentido
tiene, sino, que estén manejando un escenario de actividad económica
estresado para 2013 en el que prevén que el PIB caiga un 5%. Una cifra
que, por otra parte, que no se ha registrado en ningún país europeo ni
en el peor año de la crisis. Estamos locos.
Pero vaya, sea una cantidad u otra, los bancos privados cotizados
tratarán de cubrir sus necesidades con sus propios recursos, sea con
beneficios, con ventas de activos o con ampliaciones de capital. Pero no
permitirán que el Estado, ni los estados europeos, pongan sus gruesas
manos sobre sus balances. Lógicamente, hasta donde puedan. Ya veremos.
Pero las cajas ya intervenidas seguirán internevidas, con un
accionista público mayoritario, formado por el Estado español y los
Estados Europeos (fondo de rescate). Y desde luego estos señores del
fondo de rescate no van a ser tan buena gente como quienes desde el
Banco de España controlan las cajas ya intervenidas. Van a tener mucha
más mala leche. Van a decir qué hay que hacer en cada caso; hasta dónde
debe llegar el ajuste; qué líneas de financiación hay que cerrar; cuánto
ajuste hay que hacer en el balance; que carteras de crédito
liquidar; qué parte de la red amortizar y en qué condiciones, incluidas
las indemnizaciones del personal. Ahora sí que vamos a ver el ajuste de
la capacidad instalada que no se ha querido hacer hasta ahora, porque se
practicaba la política de que «ya se arreglará», que alentaban el Banco
de España, los gobiernos autonómicos y el del señor Zapatero.
Se va a arreglar en poco tiempo. Habrá ajustes que pondrán los pelos
de punta, y ya veremos cuánto salpica al Estado las condiciones del
rescate. Eso supone que estas entidades no volverán a conceder un
crédito en mucho tiempo, puesto que solo atenderán cómo reducir balance;
nada de crecer. Eso sí: sus competidores verán el cielo abierto en
materia crediticia: todo el mercado para ellos, cuando se recupere.
Es lo que tiene esto de los rescates de los sistemas financieros, o
de una parte de ellos. No nos debe extrañar que se cierre una de cada
dos o una de cada tres oficinas de las cajas intervenidas y rescatadas.