Las líneas maestras del rescate a la banca española ya están claras por fin. En una reunión que se celebrará hoy, los ministros de Finanzas de los 17 países de la Eurozona forzarán al sector a hacer un esfuerzo importante para reforzar sus
recursos propios. Todas las entidades españolas deberán elevar hasta el
9% su capital de máxima calidad o core capital, según fuentes
europeas conocedoras de la negociación. El objetivo es incrementar los
fondos que garanticen la viabilidad, incluso en una coyuntura muy
negativa. Hasta ahora solo los bancos considerados sistémicos estaban
obligados a alcanzar ese umbral del 9%.
09-07-2012 –
El Eurogrupo reforzará además la supervisión y la obligación de la
banca de suministrar información sobre sus necesidades. Con todas estas
medidas, la UE espera que una crisis como la actual no vuelva a repetirse. El problema es que los nuevos requisitos de
capital amenazan con restringir aún más el crédito y, por tanto, hacer
todavía más difícil la salida de la recesión.
Todo apunta a que, en su encuentro de hoy, los responsables de
Finanzas asumirán un acuerdo político que, una vez que haya pasado por
los Parlamentos de países como Alemania, quedará ratificado en un
memorándum. Este contrato se aprobará, casi con toda seguridad, en un
Eurogrupo el próximo 20 de julio. Será a partir de entonces cuando el
dinero esté disponible. Las entidades podrán ir disponiendo de una línea
de crédito con el tope de 100.000 millones de euros. Habrá que esperar hasta entonces para saber a cuánto asciende
finalmente la factura generada por los excesos cometidos por los bancos.
Las entidades españolas se dividirán en cuatro grupos: las que no
necesiten capital (básicamente, los tres gigantes del sector); las ocho
nacionalizadas; las que precisen capital y no lo puedan captar en el
mercado; y a las que les haga falta, pero tengan medios para acceder a
él al margen de las ayudas públicas.
Las primeras en completar la recapitalización serán las que están en
manos del Estado (Bankia, Banco de Valencia, Novacaixagalicia, Unnim,
Catalunyacaixa, CAM, Cajasur y Caja Castilla La Mancha, ahora dentro de
Liberbank). Está previsto que este proceso se lleve a cabo durante el
verano. La inyección de fondos en el sistema financiero español deberá
quedar lista en marzo de 2013, plazo previsto para que aquellos que
necesiten fondos y no puedan lograrlos por sus propios medios completen
su financiación a través del fondo de rescate.
Entremedias, las cuatro principales auditoras (Deloitte, PwC, Ernst & Young y KPMG) deberán presentar al Gobierno
el 31 de julio un informe en el que detallarán los fallos de cada
entidad en sus carteras de créditos. Después habrá que esperar a
mediados de septiembre para que una consultora —casi con toda seguridad
Oliver Wyman, que ya hizo con Roland Berger el primer análisis de la
banca española— analice las tripas de las entidades una a una.
Será entonces cuando los bancos dispondrán de 15 días para
cuantificar sus necesidades de capital. A partir de ese momento, la
inyección de dinero se hará en unos seis meses. Fuentes del Ministerio
de Economía aseguran que la recapitalización del sector está muy
encarrilada y que se llevará a cabo en los plazos previstos sin
dilaciones.
Habrá condiciones horizontales —las que afectan a todas las
entidades— y otras destinadas solo a las que reciban ayudas. Entre estas
últimas, se incluye la obligatoriedad de presentar un plan de
reestructuración, que puede incluir la venta de activos, el cierre de
oficinas, limitaciones en los bonus de los directivos…
Fuentes comunitarias añaden que, aunque está sujeto a la negociación
de última hora, es muy probable que también se apruebe una quita para
los bonistas júnior (los que tienen acciones preferentes y
subordinadas). El objetivo de esta medida sería que la recapitalización
no la paguen solo los contribuyentes, sino también los accionistas.
Parece descartada, sin embargo, la idea de endurecer la ratio entre
depósitos y préstamos que cada banco debe respetar. Esta medida habría
generado un fuerte descontento en el sector y podría haber contribuido a
agravar la recesión, ya que habría supuesto una restricción del
crédito.
Además de establecer las características del préstamo —plazo de
devolución, tipos de intereses, periodo de carencia—, el Eurogrupo está
de acuerdo en la creación en España de un banco malo, también conocido
como sociedades de gestión de activos. El acuerdo, que en las horas
previas a la reunión de los ministros ya está casi cerrado, incluye que
estos activos se contabilicen a su valor razonable, y no al de mercado,
lo que supone un cierto alivio para el sector.
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