La banca española contiene la respiración estos días a la
espera de que el dictamen de la consultora Oliver Wyman, que ultima un
detallado examen para cuantificar el agujero de sus balances, dé el
pistoletazo de salida a una reestructuración del sector que se espera,
esta vez sí, resulte definitiva. La operación estará sustentada por los
fondos, hasta 100.000 millones de euros, del rescate europeo y por las
operaciones corporativas que se anuncien o se descarten una vez que
todas las cartas estén sobre la mesa.
17-09-2012
Las fusiones y absorciones que surjan en las próximas semanas y meses
deberían terminar de solidificar un proceso de transformación del
sector que en los últimos tres años ha pasado de superar las 60
entidades a apenas una quincena. Aunque el proceso se ha demorado, se
prevé que a lo largo de esta semana Wyman comience a informar de sus
conclusiones a bancos y cajas, haciendo públicos su resultados a finales
de septiembre. A partir de ahí, será Banco de España, bajo la
supervisión de Bruselas, quien decida qué matrimonios cuentan con su
bendición.
NUEVAS OPERACIONES.
La principal novedad en el panorama es la absorción de BMN por parte
de Banco Popular, que ambas entidades admitieron estar estudiando hace
unos días. El movimiento de Popular ha sorprendido a parte del sector,
que recuerda que la entidad podría necesitar asistencia pública.
«Popular ya cargó a pelo con Banco Pastor y tiene que provisionar unos
4.000 millones generando un beneficio neto de 1.000 millones al año»,
resume Nuria Álvarez, analista de Renta 4. «Ya planteó un plan de
reestructuración, que pasaba por la venta de activos por 2.000 millones,
pero no está vendiendo. Al final va a necesitar ayudas sí o sí, así que
ya que están pedirán más y aprovechan para crecer sumando BMN», asume.
«Este tipo de operaciones son enjuagues contables. Popular hará una
ampliación de capital al hacerse con BMN. Además, una fusión te permite
sanear contra patrimonio», explican fuentes del sector que prefieren no
ser identificadas. Otra ventaja adicional de las uniones entre entidades
es que permiten alargar el plazo para cumplir con las provisiones al
ladrillo un año más, hasta finales de 2013, si bien Popular ya contaba
con este margen por la adquisición de Pastor.
Por último, queda pendiente conocer qué tipo de ayudas públicas se
concederán para sufragar las fusiones. «En estos casos será como un
rescate suave, interviniendo lo menos posible en la gestión de las
entidades, nada que ver con Bankia», expone César Fernández, profesor
del máster de Corporate y Banca de Inversión del Instituto de Estudios
Bursátiles (IEB).
«Sabadell es otro banco que está muy animado. Primero compró
Guipuzcoano y luego lo hizo muy bien con CAM, que adquirió con un EPA
(esquema de protección de activos)», apuntan desde Renta 4, donde
consideran que puede ser otro de los protagonistas de esta nueva ola de
fusiones. «Sabadell podría guardar algo de músculo, reservar algunos
cartuchos para cuando se troceen las entidades intervenidas y comprar
selectivamente una vez que las hayan limpiado de activos tóxicos»,
sostiene Enrique Martín, socio del área de Banca y Seguros de Analistas
Financieros Internacionales (AFI). «Se dice que Wyman podría haber visto
un agujero adicional tanto en CAM como en el propio Sabadell», apunta
el profesor del IEB, quien coincide en que la entidad podría centrarse
ahora en absorber sus necesidades adicionales -aprovechando que la
constitución del banco malo y la subasta de las firmas nacionalizadas
«podría tardar entre uno y dos años»- y pujar luego por Catalunya Caixa,
por la que y mostró interés en su día, o por las cajas gallegas, que
también le encajarían muy bien».
Un tercer actor potencial de este acto puede ser Kutxabank. «Es una
entidad que está muy bien. No tienen tanta exposición inmobiliaria,
porque el norte no ha sido como la costa de Andalucía», señala la
analista de Renta 4. «Son fuertes en la zona norte, especialmente en
País Vasco, y es posible que no quieran quedarse rezagados. Podrían
estar interesados, no en un BMN como Popular, pero sí en alguna de las
cajas que quedan que son más flojas», prevé.
ENUNCIOS EN VILO.
Una de las posibles áreas de actuación de Kutxabank serían Ibercaja y
Liberbank, cuya anunciada fusión podría quedar herida de muerte si
Wyman detecta agujeros inasumibles, indica Alfonso de Gregorio, de
Gesconsult. Lo que parece claro para todos los expertos consultados es
que, esta vez, Bruselas no va a permitir fusiones que no tengan sentido
económico y solo aporten un mayor tamaño a la entidad resultante. «Mira
lo que pasó con Bankia. En vez de apagar cinco fuegos pequeños tienes
que sofocar el gran incendio», ilustra Álvarez, de Renta 4. Desde AFI,
sin embargo, asumen que este no es el caso de Liberbank e Ibercaja,
porque «están relativamente capitalizadas» y que si el test de estrés no
arroja grandes sorpresas «entre ambos o con una ayuda transitoria
podrían sanearse y cargar con Caja3 (ya en Ibercaja)».
Existe otra operación que podría verse amenazada. Se trata de la
absorción de Caja España-Duero (ahora Banco Ceiss) por parte de Unicaja.
La solvencia de la caja malagueña podría verse expuesta a las
eventuales necesidades de capital adicionales que se detecten en las
entidades castellanas. Martín, de AFI, prevé, no obstante, que el millar
de euros en ayudas públicas que acompañó a la operación baste para
absorber el impacto.
Eso sí, fuentes del sector aseguran que Economía no parece muy
dispuesta a permitir que las entidades que han acordado ya su fusión den
marcha atrás.
LAS INTERVENIDAS.
Donde necesariamente se darán operaciones es en las intervenidas.
Aunque Bankia se recapitalizará, está previsto que Catalunya Caixa,
Novagalicia y Banco de Valencia sean limpiados de su carga inmobiliaria y
vendidos, en conjunto o por partes. «Santander aún no ha movido ficha;
me parece difícil ver un Santander quedándose rezagado en un proceso de
reestructuración», indican en Renta 4. No en vano, el gigante que
preside Emilio Botín ha quedado relegado al tercer puesto en el ranking
por volumen de activos en el país, después de que CaixaBank absorbiera
Cívica y BBVA, Unnim.
Fernández, del IEB, asume que «ni a Santander ni a BBVA les conviene
crecer en tamaño en España», pues el grueso de sus ingresos viene ya de
fuera y el mercado les penaliza por su exposición a España, pero sí les
puede convenir hacerse con partes de Catalunya Caixa o Novagalicia. La
lista de postores, no obstante, podría no acabar ahí. «La sorpresa con
las intervenidas», concluyen desde AFI, podría ser que aparezcan bancos
extranjeros interesados en comprar, porque hasta ahora solo han
aparecido fondos».
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