V de «vendetta»

Ante
el dislate y el sufrimiento que está suponiendo la reestructuración de Canarias,
CC.OO. quiere hacer una serie de reflexiones.

Más
que una reestructuración fundamentada en criterios objetivos, lo que se ha hecho
aquí se parece más a una vendetta a la carta, en base a una lista negra
elaborada desde la territorial. Llevada a cabo, en algunos casos, contra la
opinión de directores de oficinas y zonas y en otros con la colaboración de
alguno de estos últimos que, al igual que el territorial, ni perdonan ni
olvidan.


Hablemos de los forzosos, compañeros muchos de ellos con un impecable historial
en sus Cajas de origen que, de pronto, aparecen suspensos según unos criterios
de evaluación que nadie nos ha sabido explicar y que, casualmente, casi siempre
dan un resultado del 4,75.

Gente
joven en muchos casos, con un tremendo potencial y el reconocimiento expreso de
sus superiores inmediatos o, en otros casos, gente veterana, que eran referencia
en sus oficinas para clientes y compañeros.

Cuando
preguntamos, primero se nos dijo que se habían hecho dos evaluaciones, una por
directores de oficina y Jefes de Zona y otra que emanaba de RRHH. Como esto no
encajaba, porque los propios jefes directos aseguraban haber hecho una buena
evaluación del o de los despedidos, se modificó el guión y nos dijeron que se
había hecho por segmentos (directores, subdirectores, gestores, etc.) y medias
de puntuación de los mismos, según las evaluaciones fantasmas antes referidas.
Pero tampoco encaja… Todo indica que se ha hecho a dedo del de toda la vida,
igual que cuando denunciamos que se estaban librando en los Servicios Centrales
de todo aquel que no era amigo o que resultaba “molesto”, por cualquier motivo.


Mientras se despide a forzosos, se deniegan más de 30 bajas voluntarias, en
muchos casos, de personal mayor de 50 años, que sólo quieren irse, tras una
dilatada e impecable trayectoria profesional. Inexplicablemente, han preferido
quedarse con estos compañeros que no quieren estar aquí y, en consecuencia,
poner en la calle a un mayor número de gente joven, con todo un futuro por
delante, con potencial y ganas… Nos dicen que es por una cuestión de
mantenimiento del talento, un argumento peregrino que suena a excusa y que nadie
se cree.

A
otros, por el contrario, no les ocurre nada. De hecho no les ha ocurrido nada
desde el advenimiento del territorial y los responsables por entonces de la
antigua Caja Insular, allá por los principios del nuevo milenio. Aunque, a decir
verdad, algo sí ha pasado: se les ha ido situando en diferentes cometidos y,
cuando iban fracasando, se les asignaban nuevos destinos: hoy en este
departamento, mañana en aquél… en plan aprendiz de todo y maestro de nada.
Siempre los mismos, los de la lista blanca.

Otra costumbre de
esta territorial es la de premiar y mantener a aquellos jefes que demuestran una
mayor dureza en el trato con sus subordinados, como es el caso de algún jefe de
zona que, a pesar de vulnerar el código ético implantado por la propia empresa
en lo que atañe al respeto a las personas, no sólo no se le depone o se le
castiga por ello, sino que o se le premia o se le va variando de puesto,
manteniendo siempre su status. Lo mismo ocurre en el seno de la propia
territorial, donde determinados jefes de servicio van rotando de un cargo a
otro, con una polivalencia asombrosa. Estos «protegidos» son bien conocidos por
toda la plantilla.

La
semana que viene viviremos más injusticias en la provincia de Tenerife y después
le tocará el turno a la propia Territorial, donde quedan aún un número
considerable de protegidos y desprotegidos: veremos qué tipo de justicia se
aplica.


Mientras, sigue el carrusel de traslados: a uno se les recompensa e incluso se
le paga el desplazamiento, a otros no… a unos se les da una dirección para
salvarlos de la reestructuración que llegará a la Territorial tras la de la red
de oficinas, a otros se les quita de la dirección… a unos sus zonas los protegen
más según su procedencia y a otros los suyos los machacan también según dicha
procedencia. Todo muy objetivo.

Gran
parte del daño ya está hecho, pero aún puede haber un futuro digno y sin miedo
para lo que queda de la plantilla en esta comunidad. Por ello, CC.OO. reclama
seriedad, objetividad y respeto a las personas en el ámbito de Canarias y afirma
que ello es imposible realizarlo con la actual dirección territorial.

18 de
Noviembre de 2013