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…la supresión de algunas de ellas, que se prestaban no ya a la polémica sino casi a la indignación (por ejemplo, “valoro positivamente el sistema de incentivos” o “conozco suficientemente las políticas de Recursos Humanos”).
Continúa destacando, en cambio, la estridente
ausencia de preguntas directas que sí permitirían detectar
el grado de (in)satisfacción generado por las entrañables
políticas de nuestra alta dirección. Entre ellas, nos atrevemos
a sugerir algunas como «¿crees que la presión por conseguir
los objetivos te provoca estrés o ansiedad?», «¿has
sufrido algún traslado no deseado durante el último año?»,
o incluso la muy actual «¿te parece razonable que el banco
congele durante 6 años los Beneficios Sociales y no negocie su
homologación?».
Con una política preventiva que ya nos gustaría
ver aplicada al hablar de salud laboral (por ejemplo, incluyendo de una
vez los riesgos psicosociales en las evaluaciones), el banco se ahorra
respuestas desagradables limitándose a no formular las preguntas
pertinentes. Con ello se degrada el valor de la encuesta como instrumento
de medición, pero no la invalida para cumplir su objetivo principal:
una campaña de publicidad ante la plantilla.
Es bien conocida la enorme diferencia entre un anuncio
y la realidad, y este caso no constituye una excepción. El anuncio:
el BBVA, un banco apasionado por las personas, nos ofrece un canal de
participación para que expresemos nuestra valoración de
las condiciones de trabajo. La realidad:
- Una presión incesante y desmesurada, un número cada
vez mayor de compañeros y compañeras en tratamiento con
ansiolíticos o antidepresivos, o de baja por patologías
relacionadas con el estrés.
- Un castigo a las nuevas incorporaciones, que han de pasar dos años
de contratación en prácticas antes de consolidar su puesto
de trabajo.
- Un sistema de incentivos arbitrario y discriminatorio, que reparte
mucho entre muy pocos y muy poco entre la inmensa mayoría.
- Un rechazo cerril a negociar una homologación de Beneficios
Sociales aceptable, con una cicatería incompatible con la supuesta
«pasión».
- Una auténtica ley del embudo contra las mujeres, mayoría
de los nuevos contratados e ínfima minoría de quienes
llegan a un Nivel del I al IV.
- Un sistema de promoción basado en la prolongación de
jornada como mérito y en el «sí, señor»
como requisito indispensable.
- Un estilo de «motivación» desde algunas Zonas y Territoriales
que combina la agresividad extrema con la grosería más
zafia.
A los compañeros y compañeras que tengan
la intención, y el tiempo, de responder a la encuesta, les proponemos
que reparen con especial interés en algunas preguntas que tienen
relación con los temas citados. Sería el caso de la 5-2)
«Tengo tiempo suficiente para acabar mi trabajo», la 7-7) «La
Organización valora la seguridad y salud de sus empleados»,o
la 15-5) «Las oportunidades profesionales son iguales para mujeres
y hombres». El banco ya sabe la respuesta, pero puede servir de recordatorio.
Y, aunque damos por descontado que las respuestas incómodas
no serán tenidas en consideración, recomendamos vigilar
ciertas preguntas-trampa. Por ejemplo, la 24-1) «Estoy siempre disponible
para atender a mis clientes cuando así lo requieran». Responder
con nota baja, malo, puede entenderse como una falta de profesionalidad.
Responder con nota alta, peor, no sea que alguien interprete que la «disponibilidad»
se extiende, en el tiempo, a tardes y noches, y, en el espacio, a hotel
y domicilio. No olvidemos que un ex-director territorial se llevaba a
sus súbditos a ver películas y cenar pizza los viernes por
la noche.
En cualquier caso, además de recordaos que la
encuesta es voluntaria, se nos ocurre una forma de contestarla, clara,
contundente y sin riesgo,
Esta:
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