El titular del Juzgado de lo Social número 5 de Santander ha avalado la decisión de la empresa Konecta de trasladar a Valladolid a los 152 trabajadores de Torrelavega. De esta forma, en una sentencia difundida el pasado 26 de noviembre, el magistrado rechaza la demanda de los sindicatos y declara que la medida está «justificada» y se ajusta a derecho.
La Federación de Servicios Financieros y Administrativos de CCOO de Cantabria ha calificado hoy de «frustrante» la sentencia que avala el traslado de la plantilla de Konecta a Valladolid y ha opinado que supone un «duro golpe» para la comarca del Besaya.
La secretaria general de esta federación, Marta Careaga, se ha pronunciado así en un comunicado tras conocerse la sentencia del Juzgado de lo Social número 5 de Santander que concluye que la decisión de la empresa esta «justificada» y rechaza la demanda de los sindicatos para evitar los traslados.
Para Careaga, «no es justo» que una empresa que está obteniendo beneficios económicos «año tras año» traslade a 152 trabajadores «de la noche a la mañana» a más de 200 kilómetros de distancia de su puesto de trabajo actual, sobre todo, en periodo de crisis y cuando es «casi imposible» vender una casa.
En este sentido, la sindicalista se pregunta qué van a hacer aquellos trabajadores que tienen una hipoteca en Cantabria y cómo van a afrontar el pago de esa hipoteca, más un alquiler en Valladolid, «con menos de 900 euros al mes».
En su opinión, la sentencia es también «un duro golpe» para la comarca del Besaya, una zona «fuertemente golpeada» ya por la crisis, que ahora verá reducido el consumo por un traslado que, según dice, «afectará a todos los sectores de la zona».
De esta forma, en una sentencia difundida hoy, el magistrado Ramón Gimeno rechaza la demanda de los sindicatos y declara que la medida está «justificada» y se ajusta a derecho.
A su juicio, los traslados mejorarán la organización y competitividad -como alegaba la empresa- y en la negociación Konecta ha demostrado «buena fe», en contra de los reproches que hacían los sindicatos.
Además, en el juicio, acusaron a las empresas de mala fe en la negociación, de ocultar información y de no tener voluntad negociadora porque, en su opinión, la decisión del traslado estaba tomada antes de sentarse a hablar con ellos.
Ahora, en la sentencia, el juez rebate todos esos argumentos, niega que hubiera mala fe por parte de la empresa y acoge los argumentos de Konecta sobre las mejoras organizativas.
Según dice, la unificación de todos los trabajadores en el centro que la empresa tiene en Valladolid mejorará la competitividad y permitirá ahorrar unos 250.000 euros anuales.
En ese informe, reproducido en parte en la sentencia, se señala que mantener dos centros que prestan servicios a los mismos clientes, teniendo uno que podría albergar a toda la plantilla, «carece de sentido organizativo y de negocio», entre otras cosas, porque queda espacio «ocioso» en ambos centros.
Además, el informe añade que unificarlos redundaría en una mejor prestación del servicio, evitaría algunas disfunciones, optimizaría la gestión de las llamadas y, también, reduciría los costes para la empresa, al ahorrarse el alquiler de Torrelavega y reducir otros gastos, como los de luz, agua, limpieza, seguridad o impuestos.
Añade que las causas organizativas o de producción casi en todos los casos tienen también consecuencias económicas, pero eso, a su juicio, «en modo alguno muta la naturaleza de la decisión empresarial», que responde a causas técnicas y organizativas.
Sobre este último aspecto, el juez no cree que se pueda imputar mala fe a la empresa cuando optó por subrogarse a los trabajadores de acuerdo al artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores, en vez de aplicar el 18 del convenio colectivo de telemárketing (le habría permitido prescindir del 10 % de la plantilla).
Subraya también que se ofreció a la plantilla medidas para «reducir los efectos perjudiciales» del traslado, como asumir costes de mudanza y búsqueda de piso, o la posibilidad de ampliar contratos parciales a tiempo completo.
Por último, absuelve también a Golden Line porque, según dice, es la empresa saliente y no tiene «ninguna responsabilidad».