El lunes se inició
el proceso para dar a conocer a los trabajadores su «valoración profesional»,
efectuada el mes pasado, a espaldas de los
interesados . El
sistema suma nuevas arbitrariedades en la fase actual, que se
prolongará hasta el 28 de este mes. Así, en la Intranet puede leerse que
«los valoradores se reunirán de forma individual con las
personas que hayan valorado para ofrecerles su feed back y plantear posibles
acciones de desarrollo». Esto es un insulto a la inteligencia de las personas, ya que no puede haber «feed back»
donde no ha habido participación previa, ni contraste real de pareceres, ni hay
tampoco posibilidad de modificar las «notas». Llamemos a las
cosas por su nombre: lo que aquí se produce es la simple comunicación de unos
«resultados» arbitrarios.
En la
Intranet también puede leerse que«Para ofrecer el feed back es
necesario que el valorador acceda junto con el valorado a la aplicación, donde
al finalizar la reunión tendrá que firmar el valorado». Aparte de la
insistencia en pervertir el lenguaje, se añade una nueva inexactitud ya que, en
realidad, el sistema permite varias opciones, a elección del trabajador:
firmar la valoración (cosa que, desde CC.OO., entendemos solo puede
significar un simple ?recibí?); no firmar, en caso de disconformidad; o añadir
las observaciones que la persona quiera como, por ejemplo, ?recibí y no
conforme?.
Mención aparte
merece la actitud
cobarde de no pocos Directores de Zona, que han «escurrido el
bulto» de su responsabilidad en las valoraciones de los
trabajadores, obligando a los Directores
de Oficina a ser ellos quienes bajen las notas de los empleados,
en lugar de hacerlo «la instancia superior», como establece el sistema.
La situación real
es que no queda ni rastro de la intervención en el proceso de algunos Directores
de Zona. Muy bonito, dejar a los Directores «a los piés de los caballos», ante
la incómoda tarea de
explicar a las personas «valoradas» unas notas que nadie se
cree. Porque aquí viene la siguiente derivada, y es que la
mayoría de los trabajadores, al conocer su «valoración» amañada, completamente
alejada de sus méritos y de su desempeño, reacciona con lógica
indignación.
Desde el primer día hemos denunciado como inadmisible
la puesta en marcha, por parte de la empresa
y de manera unilateral, de esta «valoración del perfil profesional»
de los trabajadores. Si a eso
le añadimos que el
sistema carece de garantías, genera indefensión y representa una falta de
respeto hacia los trabajadores, que no pueden ni opinar sobre su
valoración; que las
valoraciones de las personas han sido amañadas con descaro a lo
largo del proceso, para no poner notas «demasiado altas»; y un largo etcétera de
arbitrariedades e irregularidades, como las que comentamos hoy,
podemos afirmar que estamos, no ya ante una nueva chapuza empresarial, sino ante
una agresión frontal
hacia los intereses de la plantilla.
En
Bankia tenemos ahora una valoración profesional
duplicada (¿¡!?), al existir ya otra valoración profesional
previa en nuestra empresa, con contenidos similares y que se efectúa cada año,
en el ámbito del Sistema de Retribución Variable
(SRV).
Así no
se hacen las cosas.
12 de Noviembre de 2014