Han
comenzado las elecciones sindicales de 2014-2015. En realidad, se han
celebrado ya elecciones en empresas y sectores de gran trascendencia,
y algunos resultados eran esperados con agitada incertidumbre en
ciertos mentideros del antisindicalismo. Era el caso del sector de
ahorro, de manera singular en Bankia,
o en grandes almacenes, coto del sindicalismo corporativo con
protección patronal.
Tendrán
que esperar. Aquellos que, ufanos, se apuntaron a la cruzada
antisindical, más exactamente cruzada contra el sindicalismo de
clase, y que habían precipitado su quiebra representativa, vivirán
en la zozobra. En el sector de ahorro, CCOO ha vuelto a ganar las
elecciones con solvencia y 180 delegados/as de diferencia sobre la
segunda lista, CSICA y 370 delegadas/os sobre UGT. En Bankia, el
triunfo también ha sido contundente, con 42 delegados de diferencia
sobre la segunda lista y 76 sobre UGT. Por cierto, el llamado
sindicalismo antipactos,
el que parece tener al sindicalismo de clase como enemigo, apenas
suma el 1,4%. En grandes almacenes, además de ganar las elecciones,
CCOO es el único sindicato que incrementa la representación.
Me
detengo en los resultados de ahorro y de Bankia, porque habían sido
elegidos por el aparato mediático conservador y por algún que otro
vocero del llamado radicalismo sindical, como ?principio
del fin del sindicalismo confederal que representa CCOO?.
Y hay que decir, que no han dejado de intentarlo: constantes ataques
en los medios de comunicación; sistemático descrédito de la imagen
sindical; silencio cómplice de la capacidad de reivindicación y
propuesta de CCOO; permanente vinculación del sindicato con acciones
violentas que se inventaban; eficaz colaboración en esta campaña
del gobierno con leyes y reformas orientadas a debilitar en poder
contractual de los sindicatos. Pero no ha podido ser. CCOO acumula
demasiada experiencia de movilización y negociación, de exigencia
de derechos y de convenios, de miles de sindicalistas en las empresas
defendiendo a los trabajadores/as como para que el recurso al libelo
y la calumnia pueda acabar con su lucha. Nos han hecho daño, sí.
Nos lo siguen haciendo. A veces, contando con nuestros propios
errores ante los que tratamos de ser rápidos y expeditivos. Pero
CCOO puede y debe remontar el vuelo, renovarse y seguir estando a la
cabeza del sindicalismo en nuestro país.
Mantener
la tensión
Las
elecciones sindicales no han hecho más que empezar. No solo hay
elecciones en las grandes empresas o sectores de la producción y los
servicios. Decenas
de miles de pequeñas empresas celebran y celebrarán elecciones y
sus resultados decidirán al final el triunfo de uno u otro
sindicato.
Vamos ganando sí, pero la prolongada crisis económica y la menor
actividad productiva han destruido centenares de miles de puestos de
trabajo y se han reducido sustancialmente las plantillas. Ello se
traduce en que los comités de empresa y delegados/as de personal ?en
las administraciones públicas, juntas de personal- tienen menos
componentes y por tanto, el número de representantes a elegir es
menor. CCOO es el sindicato mayoritario y, a priori, seríamos el más
perjudicado por esta reducción. Pero hay que pelear hasta el último
delegado/a, porque estas elecciones son observadas con lupa por
quienes, agazapados, rezan por la derrota del sindicalismo
confederal.
EXIGE
TUS DERECHOS, es el lema elegido por CCOO para estas elecciones. Unos
derechos, que primero el gobierno de Zapatero, y de manera decisiva
el gobierno de Mariano Rajoy, han convertido en papel mojado,
especialmente tras la reforma laboral de marzo de 2012, al asestar un
duro golpe a la arquitectura del derecho del trabajo que habíamos
consolidado desde la transición democrática. Del desenlace de
estas elecciones y de la capacidad de CCOO para volver a ganar y si
es posible con mayor ventaja sobre el segundo sindicato, dependerá
en buena medida que seamos capaces de recuperar terreno perdido y
avanzar en la defensa de los derechos de las personas asalariadas,
de las/os pensionistas, de las mujeres, de los jóvenes, de las
inmigrantes y de quienes queriendo trabajar no lo pueden hacer.
Algunos anunciaron el fin del sindicalismo de clase y confederal.
Trabajemos para que sean el sindicalismo corporativo y quienes
parapetados en un falso radicalismo les secundan, los derrotados.
Fernando
Lezcano, secretario
de Organización y Comunicación de CCOO