no es en absoluto sensible al desánimo que cunde entre su plantilla, cuando se
le coloca una y otra vez bajo los focos. Ya conocemos de sobra los disgustos de
Bankia para las arcas públicas, para la reputación del sector financiero, para
la sociedad española. Cuando parece que finalmente sería una entidad «normal»,
la Dirección vuelve a ponerse en el centro de la pista. Ahora quieren inventar
la jornada partida, eliminando la jornada continua, que es condición homogénea
en todo el sector financiero.
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En el Convenio de Ahorro la ACARL, que reúne
a las 14 Cajas, nos ha planteado unas pretensiones fuera de contexto. Nos hablan
de suprimir casi todas las conquistas del Convenio, y expresamente «sí, queremos desregular la jornada». Que
en el Convenio solo figure la jornada máxima anual, 1680 horas, y que cada
Entidad la distribuya como le venga en gana, que con la reforma laboral
significa expresamente esto.
El resto de Cajas o es cómplice ingenua de
Bankia o quieren esperar a ver cómo se les responde. En Banca, cuya Mesa de
Convenio se celebró este martes pasado, la AEB no ha hecho ninguna propuesta
relevante para cambiar la jornada. Es decir, que la dirección de Bankia está
prácticamente sola en esto
El Convenio que fija el horario de
embargo, Bankia quiere imponer la jornada partida, durante 10 meses al año, con
excusas de leguleyos, interpretando qué se entiende por «flexibilidad». A nadie
se nos escapa que esta iniciativa rompe el horario en todo el sector, en
Ahorro, en Banca y en Rurales.
Podemos explicar que el problema de horarios
en el sector son las prolongaciones fraudulentas de jornada, la ausencia de
control horario, la presión para incumplir el horario legal, con incentivos
económicos o con miedo a pérdida de posición profesional, situación que CCOO
combatimos continuamente.
Podemos recordar que el horario es una de las
condiciones de competencia homogéneas en el sector, por lo que alterarlas sin
acuerdo es querer jugar con una supuesta ventaja – insistimos: supuesta – en
busca de una competencia desleal que a nadie beneficia. No habrá más negocio
global, ni supone un mejor servicio al cliente.
Pero no es problema de argumentos, ni de
legalidad, de Inspección de Trabajo o Conflicto Colectivo. Es una cuestión de
deslealtad, de incumplimiento de acuerdos, a la que hay que responder en el
mismo tono y por parte de las plantillas de todo el sector financiero.
Aún está BANKIA a tiempo de rectificar, de
explicar lo que pretende, de llevar al Convenio sus ideas y necesidades, de
buscar el acuerdo con la representación de los trabajadores, de darse cuenta
del error que supone querer implantar un nuevo horario con una imposición. De lo contrario se va
a encontrar enfrente a CCOO, a todos los sindicatos, y a las plantillas de todo
el sector financiero.
18 de marzo 2015