El pasado domingo fue el día de la madre en España. La inercia mercadotécnica induce a la celebración, los regalos y la sonrisa. La realidad laboral, social y cultural es un poco menos festiva. Recordemos que España está a la cola mundial en número de nacimientos (1,32 hijos por mujer). Estas son algunas de las cuestiones a las que se enfrentan las mujeres españolas cuando deciden ser madre.
– La baja de maternidad: La duración del permiso es de 16 semanas ininterrumpidas, un tiempo que se distribuye
según cada trabajadora siempre que seis de las semanas sean inmediatamente
posteriores al parto (descanso obligatorio). Comparados con el resto de Europa,
España está en la mitad de la tabla con un permiso similar al de Francia pero
muy alejado de los 480 días de los que disfrutan las
madres suecas, por ejemplo. La OIT establece que sean 14 semanas como mínimo
pero recomienda que sean al menos 18 semanas. De todos modos, si nos comparamos
con todo el mundo, no estamos tan mal, como indica este mapa de la OIT.
– La (escasa) baja paternal: Los padres tienen derecho a una baja, pero de menos tiempo: 13
días ininterrumpidos. A partir de ahí, la pareja puede elegir quién disfruta de
la baja. La ampliación a 4 semanas obligatorias para los padres se aprobó en el
Congreso en 2009 pero desde entonces su entrada en vigor se ha retrasado año tras año, lo que
en la realidad lleva a que el cuidado quede a cargo de una de las dos partes,
en vez de compartirlo. El PSOE propuso el pasado febrero que se
igualaran los permisos de los padres de manera «obligatoria e intransferible».
A la espera de lo que suceda en
las próximas elecciones generales, esta iniciativa aún queda muy lejos -otra
vez- del referente sueco: los padres también tienen derecho a los 480 días de
baja.
– Tener un hijo sola cada vez
es cada vez más difícil: La sanidad pública
española ha empezado a excluir a las mujeres solas y a las lesbianas de los tratamientos de reproducción asistida, lo que limita la
capacidad de decisión de muchas mujeres sobre ser madres. Recientemente hemos
conocido el caso de una pareja a la que interrumpieron el
tratamiento basándose en la norma que dice que es necesario acreditar
«un mínimo de 12 meses de relaciones sexuales con coito vaginal».
– La eterna promesa de la
conciliación laboral, ¿quién se queda con la jornada reducida?: Las mujeres siguen ocupando más puestos de trabajo a tiempo
parcial que los hombres, según la EPA (Encuesta de Población
Activa) correspondiente al primer trimestre de 2015. Este paisaje laboral
coincide con las conclusiones que se obtuvieron en un estudio sobre conciliación laboral y familiar de la Fundación Pfeizer en 2014, en el que el 68,1% de los encuestados
opinó que las mujeres tienen más problemas para compatibilizar trabajo y
familia que los hombres. Las que peor parte se llevan según el informe son las
mujeres entre 35 y 49 años con estudios superiores en hogares en los que están
empleados los dos miembros de la pareja. Y no era una opinión solo de
encuestados con o sin hijos: la mitad de las madres que participaron compartían
esta percepción.
El segundo Estudio sobre la Situación de la Conciliación en España, también publicado en 2014 y elaborado por el Instituto
Internacional de Ciencias Políticas, reflejó que el 97,70% de las mujeres tiene
un contrato a tiempo parcial para poder simultanear el trabajo con sus
obligaciones familiares, frente al 2,30% de los hombres.
– La brecha salarial de género: No solo depende de la maternidad, pero influye. Las mujeres
ingresaron un 19,3% menos que los hombres, la misma distancia
que en 2012, según datos de la agencia estadística Eurostat. La distancia no creció respecto a 2013, pero si se amplía el
período y se analiza desde el comienzo de la crisis económica, España se sitúa
entre los países de la zona euro en los que la brecha salarial más creció. En
2013, la diferencia por hora trabajada entre hombres y mujeres fue 1,2 puntos
porcentuales superior a la de 2007, cuando las mujeres ganaban un 18,1% menos que
los hombres por hora trabajada.
El impacto que por el momento no se ha medido es el
del aumento
del empleo a tiempo parcial, una modalidad de
contratación que creció de forma muy intensa en 2014, y que afecta
especialmente a las mujeres.
– Las «ideas» que no ayudan: Con este panorama legal y
laboral, declaraciones
como las de Mónica Oriol, presidenta del Círculo de
Empresarios, no contribuyen a mejorar la situación. En Verne, calculamos qué
pasaría si se «evitaran los problemas» que esta mujer parece tener a
la hora de contratar.
Si esta respuesta en cifras no fue suficiente, sus
colegas del gremio no solo le recordaron que es ilegal discriminar a las
mujeres por quedarse embarazadas, sino que además sería imposible sostener el
sistema de pensiones si
este grupo de personas dejara de tener hijos, entre otros muchos inconvenientes.
(Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2015/04/30/articulo/1430405211_429935.html)