La exposición del plan de desarrollo de negocio de Kutxabank, toda una decepción.

¿Un ejemplo más de inoperancia?

 

Vaya viajecito, Sr.
Presidente, para esto no hacían falta alforjas. La frase más repetida tras la
primera reunión para explicar el plan de desarrollo de negocio, celebrada en
Gipuzkoa, fue: ?pero? ¡si no han dicho nada nuevo!?. Y han utilizado para ello,
malgastándolo de manera intolerable, nuestro tiempo de conciliación.

La
expectativa era elevada. Tras largos meses anunciando la película de la
temporada (con su trailer, sus entrevistas con el equipo de dirección, sus abundantes
y típicas filtraciones a la prensa, los rumores sobre quiénes serán los
protagonistas y todo el tinglado promocional al uso) por fin nos sentábamos a
disfrutar de hora y media de lo que pensábamos sería buen cine, debidamente abastecidos
de palomitas y coca-cola en mano.

Y
la decepción fue grande, pero que muy grande. Una película en la que todo es
final, sin trama ni explicación de por qué acaba así. La gente salía incrédula,
y las frases más repetidas eran: ?no han dicho nada?; ?este plan también lo
hago yo en mi casa?; ?el papel lo aguanta todo?…

¡Que
se preparen ahí afuera; nos los vamos a comer! Aumento generalizado del negocio
típico: 160.000 clientes nuevos, 70.000 hipotecas más y 25% de incremento en
comisiones en banca mayorista; 12% de aumento en volumen en la banca mayorista.
Reducción brutal del negocio non-core, el inmobiliario: 90% en riesgo promotor
problemático y 80% en activos inmobiliarios.

Bueno,
bueno, bueno? Y de los resultados, ¡qué vamos a decir! Pasaremos de los 150
millones de beneficio actuales a 571 en 2019; el margen de intereses
evolucionará de 620 a 1.058 millones; los gastos de gestión bajarán de 731 a
705. Y sigue y sigue?

¿Y el cómo? Pues mira,
no te lo cuento, no nos vayan a copiar. Eso, o es que no tienen ni idea de cómo
hacerlo. El presidente, nada más aterrizar en Kutxabank, anunció a bombo y
platillo que nuestra entidad adolecía de serios problemas, que él venía para
atajarlos y que tenía un plan para ello. Meses y meses esperando para
conocerlo? y aún seguimos a la espera. Claro, ahora ya sabemos cuáles serán los
ratios esperados dentro de unos años. ¿Y el cómo, Sr. Presidente?

Y
ahí es donde la espera se está haciendo demasiado larga. ¿Cómo se van a
alcanzar los brillantes resultados que anuncia tan magnífico plan? ¿Cuándo nos
lo van a comunicar? Porque más parece que aquí no va a cambiar nada en exceso,
en cuanto al modelo de negocio, y que no existe ningún plan en ese sentido.
Todo parece fiarse pues a la mejora de la economía y la subida del Euribor, junto
al tijeretazo en la cuenta de gastos de personal.

No
podemos dejar de mencionar dos detalles. Se aseguró que por ahora no se
contempla vender acciones porque no es el momento, lo que nos deja con la
pregunta incómoda de siempre: y cuando el panorama sea más propicio, ¿se
venderán entonces? No se descarta.

Otro
detalle que empieza a caracterizarle, Sr. Presidente, es el de no ofrecer la
posibilidad de hacer preguntas a los asistentes. Da la sensación de no querer
enfrentarse a lo que no puede responder, o simplemente que no quiere escuchar
la opinión de nadie. Para eso, mejor un plasma.

En
fin, que vamos a cumplir su primer aniversario al frente de la empresa y seguimos
igual que como empezamos, mientras los rumores siguen inundando nuestro día a
día. Unas veces por la prensa, otras un zona que dice que ha oído, otro un
sindicato al que le consta… ¿De verdad es necesario tanto secretismo, no es
consciente de lo perjudicial que resulta ser?

Nos hubiera gustado
poder contar novedades más suculentas y esperadas, pero cuando lo transmitido
no da más de sí tampoco nos lo vamos a inventar, ¿no?

 

9 de septiembre de 2015