El intento
de imponer recortes salariales y de derechos, desde generalizar la jornada
partida, la ampliación de la movilidad geográfica, hasta convertir salario fijo
en variable, no es la vía para llegar a un acuerdo. Lo hemos manifestado cada uno
de los sindicatos y conjuntamente en la Mesa de negociación, y se lo hemos
explicado a ACARL y a cada una de las entidades. Y también lo hemos hecho en la
calle, con 2.000 Delegadas y Delegados del sector financiero frente a las sedes
de las Cajas.
Las
concentraciones las hemos hecho en Madrid frente a CECA, en Barcelona frente a CAIXABANK,
en Valencia frente a BANKIA, en Málaga frente a UNICAJA, en Zaragoza frente a IBERCAJA,
en A Coruña frente a ABANCA, en Córdoba frente a CAJASUR, en Oviedo frente a LIBERBANK,
en Toledo frente a BCM y en Murcia, Granada y Palma frente a BMN.
Hay que
añadir a los motivos de la movilización que también nos han amenazado con la
caducidad del Convenio y posibles medidas unilaterales que tomarían las
empresas a partir del 20 de noviembre. Es cierto que las consecuencias del fin
de vigencia de Convenio, que dicta la reforma laboral vigente, son complicadas
de gestionar y lesivas para nuestros derechos laborales. No es esa la fecha,
según nuestros Servicios Jurídicos, y así hemos respondido unánimemente todos
los sindicatos, recordando que lo acordado son 18 meses de negociación. Aunque
todos sabemos, también ACARL, que un pleito solo añade incertidumbre para todas
las partes.
Pretenden eliminar la seguridad de derechos básicos para introducir
arbitrariedad, inseguridad y recorte de condiciones para todos y todas. La
respuesta tiene que ser contundente, clara y unánime.