CCOO ABOGA POR UNA POLITICA DE MOVILIDAD INTEGRADA

El lema ¡Compartir te lleva
más lejos!, elegido este año para celebrar la Semana Europea de la Movilidad,
anima a fomentar la movilidad compartida y a reflexionar sobre las
consecuencias sociales, ambientales y económicas de la utilización del coche
particular para ir al trabajo. CCOO considera que estas cuestiones deben
plasmarse lo antes posible en una Ley de Movilidad sostenible

Con el
impulso de la Comisión Europea, desde el año 2000 se viene celebrando del 16 al
22 de septiembre de cada año la Semana Europea de la Movilidad (SEM 2017),
abordando distintos temas relacionados con la Movilidad Sostenible.

El tema elegido este año está centrado en la movilidad limpia,
compartida e inteligente y el lema: ¡Compartir te lleva más lejos!, nos anima a
fomentar soluciones de movilidad compartida y destacar los beneficios de modos
de transporte más limpios, apoyándonos en las tecnologías de transporte
inteligente. Para lo que establece dos objetivos ambiciosos para la movilidad
urbana: eliminar gradualmente los coches diesel de las ciudades de aquí a 2050
y realizar una transición hacia una logística urbana de emisiones cero en los
principales centros urbanos de aquí a 2030. En este sentido Violeta Bulc,
Comisaria Europea responsable de Transporte, ha establecido cuatro áreas
prioritarias: innovación, digitalización, descarbonización y ciudadanía.

La Semana Europea de la Movilidad, es una oportunidad para
explicar los retos que afrontan las ciudades y los pueblos para generar un
cambio en el comportamiento y caminar hacia una estrategia de transporte más
sostenible. Además de iniciar un amplio abanico de actividades y ofrece una
plataforma a las autoridades, organizaciones y asociaciones locales para:

— Promover sus iniciativas sobre movilidad urbana sostenible.

— Concienciar sobre el daño que las actuales tendencias en
movilidad urbana provocan en el medio ambiente y en la calidad de vida.

— Establecer colaboraciones con partes interesadas locales.

— Establecer sinergias de colaboración con administraciones y
entidades interesadas en avanzar en esta materia.

— Participar en una campaña a nivel europeo compartiendo una
meta y una identidad común con otros pueblos y ciudades.

— Destacar el compromiso local respecto a las políticas de
transporte urbano sostenible.

— Lanzar propuestas sobre nuevas políticas y medidas
permanentes.

Por otra parte, el lema planteado nos obliga a reflexionar sobre
la utilización del coche particular en los desplazamientos al ir y volver al
trabajo y sus consecuencias, sociales, ambientales y económicas. Es innegable
el convencimiento que la sociedad en su conjunto tiene al considerar el
calentamiento de la tierra como uno de los mayores riesgos para la humanidad y
siendo, en concreto, el modo de transporte uno de los factores que más influyen
en el cambio climático, por lo que es urgente fomentar y alcanzar acuerdos que
den respuesta a la demanda de la sociedad.

En este sentido, la insostenible planificación urbanística que afecta
a la logística del transporte, a causa del aumento de la distancia a los
centros de trabajo y polígonos industriales del domicilio particular, la escasa
o nula disponibilidad de transporte público obliga a disponer de vehículo
propio para poder acceder a un puesto de trabajo, tarea de por sí francamente
complicada si añadimos la precariedad laboral que soporta nuestro país debido a
las reformas laborales.

La necesidad de acceder en vehículo propio a los centros de
trabajo aumenta el riesgo de accidente in itinere como lo indican las cifras
recogidas en las estadísticas del Ministerio de Empleo y Seguridad Social: de
los 566.235 accidentes de trabajo con baja en el año 2016, 77.170 fueron por un
accidente de tráfico, lo que supone un 8,3% más que en 2015. Además, 1 de cada
3 accidentes mortales en el ámbito laboral fue por siniestro vial. Las 208
víctimas suponen el 33,06% de los fallecidos por causas laborales. En concreto,
durante la jornada laboral murieron 88 personas por accidente en 2016, un 22,2%
más que en 2015, y 120 personas fallecieron al ir o volver de su lugar de
trabajo, un 18,8% más que en 2015.

Otros de los factores a destacar en el uso del vehículo
particular en el desplazamiento para ir y volver del trabajo, además de la
compra del automóvil, es el incremento de los costes en dinero y tiempo para
acceder al centro de trabajo. Estos costes son inasumibles, ambiental y
económicamente, pero también lo son socialmente para aquellas personas que no
pueden disponer de recursos para obtener el permiso de conducir, ya que se les
está impidiendo optar a un puesto de trabajo.

Desde CCOO
somos conscientes de que iremos más lejos con una movilidad compartida, modos
de transporte más limpios y una I+D+i hacia un transporte inteligente.
Consiguiendo así que en los accesos a los centros de trabajo y polígonos se
implanten planes de movilidad con un transporte público adecuado y que
garantice un menor número de accidentes laborales in itinere, con la
consiguiente reducción en los gastos sociales por atención sanitaria y
recuperación de la persona accidentada aminorando el dolor a las familias. Por
ello, se requieren inversiones para la planificación, construcción y
mantenimiento de unas infraestructuras que garanticen un transporte público
ajustado a las necesidades de la sociedad. Cuestiones que se han de plasmar lo
antes posible en una Ley de Movilidad mediante una política de movilidad
integrada, como así venimos exigiendo desde nuestras organizaciones sindicales