Cristina y
Almudena, Monitora y cocinera de comedores escolares a
través de contratas. Conseguimos que se firmara un convenio colectivo,
el Primer convenio colectivo estatal de Colectividades, que regula entre otras
mejoras una jornada mínima diaria, ya que antes podíamos tener contratos de
hasta 45 minutos.
Cristina
(monitora):
La situación de
precariedad que existe en el sector de monitoras de comedores escolares empieza
en el contrato: somos fijas discontinuas. En junio toda la plantilla va al paro
y al trabajar una jornada de dos horas, y no el año completo, hay años que en
los meses de verano no tenemos derecho a la prestación por desempleo.
Nuestras jornadas son
de dos horas. Algunas compañeras, con suerte, tienen tres, ya que prestan sus
servicios en el aula matinal, lo que hace incompatible el poder buscarse otro
trabajo.
El sueldo es ridículo
comparado con que cuidamos de un sector muy sensible, como son los niños. Y no
sólo los cuidamos: en muchas ocasiones los tenemos que educar a la hora de
comer, interceder en conflictos entre ellos y atenderlos si tienen algún
percance.
Todo esto lo hace una sola
monitora con hasta 13 niños de tres años, hasta 20 niños de cuatro y cinco
años, y en primaria una sola monitora puede llegar a tener hasta 40 niños.
En algunos colegios a
las monitoras se las exige barrer el comedor, subir y bajar sillas, dejando su
grupo de niños al cuidado de otra compañera, lo que ocasiona más carga de
niños. Parece que no es mucho, pero el día a día es muy duro.
Y siempre cuando
alguien me dice que trabajo poco le hago la misma pregunta: «¿Tienes hijos?»
La respuesta generalmente
es sí. Así que lo siguiente que expongo
es: «A la hora de comer ¿cómo es tu día a día con tus hijos? ¡Pues imagínate
esa situación con el número de niños que atendemos nosotras solas?!»
Trabajamos con presión
diaria, vigilando constantemente a los niños para que no les pase nada e
intentando que los padres estén satisfechos con nuestro trabajo. Y eso la mayoría
de las veces es imposible porque todos quieren la mayor atención para sus
hijos, cosa que es totalmente lógica, pero a la vez imposible por las ratios
antes mencionadas.
Así que sí: considero
que las monitoras de comedor escolar tenemos un trabajo precario, por el
salario que recibimos para las prestaciones que se nos exigen y las
responsabilidades que asumimos.
Almudena
(Cocinera)
Nuestro horario de
trabajo se regula por unas ratios de usuarios que establece la delegación de Educación
de Guadalajara en unas instrucciones de comedor. Las cuales no tienen en cuenta
ni el volumen de trabajo, ni las instalaciones de cada colegio y sus dificultades.
La mayoría trabajamos
solas, lo cual es una carrera continua para tener el trabajo terminado a
tiempo. Así como mover pesos, o hacer limpiezas en altura o no, que la empresa
nos exige, sin medios para ello.
Ha llegado la hora de
decir basta, de exigir un puesto de trabajo digno y saludable y con
organización y en un sindicato fuerte como es CCOO podemos seguir cambiando
todo esto.
Gracias a ello conseguimos
que se firmara un convenio colectivo, el Primer convenio colectivo estatal de
Colectividades, que regula entre otras mejoras una jornada mínima diaria, ya
que antes podíamos tener contratos de hasta 45 minutos y que se regule la
categoría de monitoras escolares, que antes no existía.
Es un primer paso al
que tienen que seguir muchos más. Y con unión y mostrando nuestro apoyo con la
afiliación a CCOO podemos seguir mejorando todo y seguir cambiando esta
situación tan precaria.