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Desde
que comenzó la negociación del plan de reestructuración y homologación, CCOO ha apostado por conseguir un
acuerdo entre empresa y sindicatos como la mejor forma de defender los derechos
e intereses de la plantilla.
Estamos
convencidos de que un buen acuerdo es la mejor manera de salir airosos de esta
situación sin necesidad de llegar a la
aplicación de los artículos 40, 41 y 51 del E.T., lo que comúnmente se conoce
como ERE, situación que sería mucho más traumática para la plantilla. No
olvidemos que la actual Reforma Laboral permite a la empresa adoptar
unilateralmente las medidas que consideren necesarias si no se llega a un
acuerdo antes de que se agoten los plazos legales.
Afortunadamente,
tenemos la gran ventaja de que nuestro Convenio Colectivo en vigor contempla
una fase previa de negociación a cualquier ERE en la que se deben buscar
fórmulas que permitan minimizar el impacto de cualquier proceso de
reestructuración. En esta fase nos encontramos, negociando desde hace casi un
mes.
Creemos
que es posible alcanzar un buen acuerdo porque Unicaja también ha dado muestras
de una indiscutible voluntad de negociar y porque por parte de CCOO hemos puesto todo nuestro empeño y
capacidades en intentar llegar a un acuerdo que respete los intereses legítimos
de la plantilla. Este acuerdo sería muy deseable porque:
- Sustituiría la aplicación del artículo 41 E.T. (Modificación
Sustancial de las Condiciones de Trabajo), por un Acuerdo de Empresa de condiciones sociales para la plantilla. - Evitaría la aplicación del Artículo 51 E.T. (Despido colectivo),
sustituyéndolo por un Acuerdo de Bajas Voluntarias instrumentadas
en su mayor parte a través de Prejubilaciones en los términos que ya se venían
aplicando en la matriz. - Servíría para pactar de antemano el número, los procedimientos y
,sobre todo, las condiciones en las
que se aplicaría el Artículo 40 E.T. (Movilidad Geográfica).
No estamos inventando nada. La fórmula de negociación es la
que se está aplicando en el sector bancario desde los años 80 y es posible
gracias a que, en su momento, se asumieron unos principios generales de
contabilidad prudentes que se materializan en dotaciones y fondos suficientes para
acometer la reestructuración.