El resumen de los hechos, con los matices que se quiera, es este
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La semana pasada hemos asistido perplejos
a otro episodio de ineficacia y mala gestión, con motivo de la comercialización
del Depósito Exito. El resumen de los hechos, con los matices que se quiera,
es este:
– Desde Banca Comercial se traslada a las
Direcciones de Zona un nuevo producto del que, a su vez, se da traslado inmediato
a las oficinas: el Depósito Éxito, al 5% de interés y a 1 año de plazo.
– Al principio se dice que es un producto
sólo para empleados, pero las instrucciones cambian sobre la marcha, según quien las
transmite: al poco puede ofrecerse también a nuestros familiares, aunque
“sin hacer demasiada publicidad”; más tarde, algunas oficinas ofrecen también
este producto a determinados clientes. Resultado: una nueva ceremonia de
la confusión.
– Por decirlo gráficamente, la bola se va haciendo más y más grande y, finalmente,
la Caja retira el producto a los dos días de su lanzamiento,
quizás porque las cosas se han descontrolado, porque este asunto puede
llegar a contaminar el pasivo o porque los tipos a largo han bajado
15 puntos básicos… Nuevamente, nadie sabe por qué.
► El lanzamiento
del producto ha producido un movimiento de fondos por parte de empleados,
familiares y algunos clientes, que han cancelado sus posiciones en otras inversiones
para situarlas en un producto con una rentabilidad tan atractiva. Lo malo
es que un número determinado de estas operaciones no se han podido llevar
a buen fin, porque se han encontrado con que el producto de la Caja ya no
existía.
► Este episodio
es un verdadero bochorno. Desde un punto de vista empresarial es, no
ya preocupante, sino inquietante que se repitan hechos que vienen a demostrar
un alto grado de improvisación, un componente errático en la política
comercial y una cierta falta de control en cuanto a los procedimientos
e instrucciones que se transmiten.
► Errores así
tienen un coste para la imagen de la Entidad; erosionan la confianza
que podemos merecer a los clientes, tanto actuales como potenciales; y pueden
suponer un perjuicio económico para muchas personas. Esta vez ha ocurrido
con los empleados y sus familias, o sea, con el colectivo más fiel y el que
mejor se comporta como cliente…
► Sin embargo,
con un año como 2006 ya hemos tenido bastante: no podemos pasarnos los
próximos años a base de ocurrencias, sobresaltos, toques de corneta y desempeños
heroicos para contrarrestar fallos organizativos. Las cosas, sencillamente,
tienen que cambiar, empezando por analizar por qué ocurren estos
fallos y tomar medidas para impedir que se repitan. A su vez, es llamativo
que esto salga gratis constantemente en según qué instancias, a
diferencia de lo que ocurre en las oficinas si alguien se equivoca
en un puesto de caja o en un procedimiento administrativo.
► Este asunto
vuelve a darnos la razón, por lo que CC.OO. solicita:
1.- Habilitar de una
vez por todas una remuneración extra en las cuentas de empleados y familiares.
2.- Reapertura inmediata del Depósito Éxito.
Madrid, marzo de
2007