Reproducimos el informe que nuestra secretaria general María Jesús Paredes hizo ayer tarde al Consejo Federal que los días 21 y 22 se ha reunido en Madrid.
INFORME AL CONSEJO FEDERAL COMFIA-CCOO
21 Y 22 DE MARZO, 2007.
Buenas tardes a todos y a todas.
Quiero empezar mi intervención en este primer Consejo Federal, como es de ley, con felicitaciones y agradecimientos.
Felicitaciones a todos vosotros por los magníficos resultados obtenidos en el pasado proceso electoral.
Agradecimiento también por vuestro trabajo inteligente, por vuestra
dedicación y por vuestra voluntad de mejora continua, sin estos
ingredientes nada de lo que hoy somos sería posible.
Somos una organización que crece en afiliación de manera constante y
armónica. Una organización que gana las elecciones y es capaz de
mejorarse a sí misma, una organización de éxito porque él todo vale más
que las partes que la integran y porque sabemos que, como nos
encargamos de recordarnos a nosotros mismos con carteles en la sede en
cada jornada electoral, “el éxito nunca es definitivo”.
LA FUSIÓN QUE NO HA PODIDO SER
Como todos sabéis, en este Consejo Federal íbamos a discutir el
documento de fusión con la Federación de Comercio y Hostelería. Hemos
suprimido ese punto en el orden del día porque finalmente tal fusión no
es posible.
El documento preparatorio de los Acuerdos de Fusión alcanzados con
FCOHT lo titulamos “Trabajando por un sueño” porque eso era exactamente
lo que representaba este proyecto:
- el sueño de crear la mayor federación de servicios privados a personas y empresas de este país;
-
el sueño de dotar a los trabajadores de este macrosector tan vital en
la economía, de un Sindicato a la altura de sus necesidades; - el sueño de dar al Sindicato la dimensión del mundo que tiene que transformar, la dimensión global.
- Crear una herramienta potente afiliativa y electoralmente,
- autónoma desde el punto de vista económico,
- generadora de importantes sinergias organizativas y generacionales,
- optimizadora de capacidades y experiencias.
Somos dos organizaciones complementarias por la similitud de nuestras
estructuras productivas, por la semejanza de nuestras actividades, por
la integración de canales de distribución y por las coincidencias en
las áreas de expansión internacional de nuestras empresas.
Las grandes superficies venden seguros, créditos, medios de pago,…
mientras los bancos están haciendo una intensa reflexión sobre como
optimizar la utilización de sus puntos de venta, las sucursales, a
través de la venta de todo tipo de bienes y servicios.
El que Banesto venda la Play Station junto al FNAC o El Corte Inglés no es una anécdota es un síntoma.
El que las grandes cadenas hoteleras españolas se expandan por
Latinoamérica al igual que los grandes bancos españoles es un dato y no
una casualidad.
No sólo teníamos un sueño, teníamos un proyecto.
Nuestro proyecto no era ser más grandes sino ser mejores, servir mejor
a los intereses de los trabajadores, los únicos a los que nos debemos,
los únicos que justifican la existencia de un Sindicato.
Habríamos hecho grandes cosas juntos pero no ha sido posible.
WOODY ALLEN, AFILIADO A COMFIA.
Woody Allen dijo en una ocasión: “Me interesa sobre todo el futuro porque es donde voy a vivir el resto de mi vida”.
Se puede aprender del pasado ( y vaya si hemos aprendido) pero sólo vivimos en futuro.
En COMFIA tenemos una gran capacidad para imaginar y construir el futuro porque somos creadores de tendencias.
Algunas están tan integradas ya en nuestro imaginario que en ocasiones
olvidamos que fuimos sus creadores o impulsores: la intervención en las
Juntas de Accionistas o la “invención” de los protocolos de fusión para
abordar de manera no traumática los procesos de concentración. Hemos
reivindicado la formación (“Con la formación tu ganas”) y la
certificación de los conocimientos adquiridos como las bases de una
nueva profesionalidad.
¿Sabíais que COMFIA fue la primera organización sindical de este país
en tener una página web? y que fuimos quiénes ganamos ante el
Constitucional el derecho sindical a comunicarse con los afiliados y
trabajadores a través del correo electrónico. Los primeros en analizar
la responsabilidad social corporativa desde una perspectiva sindical y
haber puesto el foco de atención de la opinión pública en las
remuneraciones de los altos directivos con la campaña “No es lo mismo”.
Hoy todo el mundo habla de conciliación de la vida laboral y familiar
pero ¿quién acuñó la idea de las “prolongaciones de jornada”? ¿quién ha
ganado jurídicamente el que los trabajadores temporales, incluidos los
de ETT´s, tengan los mismos derechos que los fijos? ¿quién ha logrado
el reconocimiento de los atracos como un riesgo laboral?….
Esa capacidad de innovación y de anticipación es posible gracias a nuestro ejercicio militante de la autonomía sindical.
Autonomía de las empresas, en primer término, pero también de los
partidos y de las estrategias políticas, incluso de las que proceden de
nuestro entorno ideológico natural, autónomos también respecto a
identidades distintas a las de clase.
Seguimos reivindicando el sindicalismo que cambia, día a día, la vida
de la gente. Ese que algunos llaman sindicalismo corporativo porque no
tienen ni la determinación ni el coraje para practicarlo.
Nosotros creemos en un sindicalismo que va más allá de los localismos y
que mide su éxito y su eficacia en su voluntad de intervenir, en el
rigor de sus propuestas y en el contraste de los resultados obtenidos;
que nace en la empresa, echa raíces en el sector y desemboca con otros
en el río de la vida: sanidad, educación, dependencia,… temas vitales
para los trabajadores y donde la voz del Sindicato tiene que oírse.
LA REALIDAD NOS PONE DEBERES.
Estamos en una fase ciertamente turbulenta en lo económico y nos toca
analizar como proteger mejor los intereses de los trabajadores de
nuestros sectores en el marco de una campaña de negociación colectiva
que puede complicarse.
Las convulsiones en los mercados financieros como consecuencia de los
riesgos geoestratégicos (Irán, Irak, elecciones en USA,…) y otros de
índole económica como las trampas de liquidez, el posible enfriamiento
de la economía china, la burbuja especulativa o la crisis del mercado
hipotecario subprime americano que puede contagiar a través de la tela
de araña de las titulaciones a buena parte del sector financiero
mundial (bancos, cajas y compañías de seguros españolas incluidas) nos
deben plantear la necesidad de poner todo nuestro interés como
organización en agilizar la resolución de la negociación colectiva
evitando vernos bloqueados ante un cambio radical de las expectativas.
Vigilantes en el sector de cajas de ahorro donde nuestra presencia en
los Consejos de Administración añade un plus de responsabilidad a la
hora del seguimiento de los riesgos contraído por las entidades y donde
algunas entidades pueden verse obligadas a fortalecer sus recursos
propios no ya para financiar su expansión sino para dar solidez a su
balance.
En los próximos meses y espero que una vez resuelta la negociación
colectiva en banca y ahorro, tendremos que abordar el debate con las
empresas acerca de lo que considero una auténtica segregación (que no
segmentación) de los clientes más pobres, generando lo que hemos
llamado “exclusión financiera”.
El proceso de exclusión es un proceso a largo plazo pero a cuyo nacimiento estamos asistiendo hoy.
Vemos como se crean franjas horarias de atención distintas a las de la
clientela de mayor renta, como se les desvía a los canales telefónicos
de créditos rápidos o de unificación de deudas cuyas condiciones son de
usura o se crean redes parafinancieras fuera de los controles del
supervisor y que, muchas veces se convierten en puntos de contacto
entre la economía informal y la economía legal.
No todas estas entidades son iguales, algunas de ellas tienen el
respaldo de importantes instituciones crediticias pero todas ellas, los
Cofidis, Dinero Exprés, Mundicrédito y tantas otras, participan de la
misma tendencia: dar a los grupos sociales más débiles servicios de
pobres a precios de ricos, segregando primero a los emigrantes y luego
al resto de los clientes menos rentables. Eso es “burger banking”.
Este Consejo analizará los resultados electorales. Del manejo de datos
precisos: número de votos, cifras de participación y tendencias de voto
según los centros de trabajo y de su composición sociológica o
profesional, dependen nuestros resultados venideros.
Analizaremos también las perspectivas de la negociación colectiva y los
proyectos de articulación de nuevos convenios desde los que seguir
protegiendo los intereses de los trabajadores.
Ni lo uno ni lo otro pueden distraernos de la necesidad de poner en
valor todo este trabajo creando nuevas secciones sindicales y afiliando
para poder alcanzar en nuestro próximo Congreso el objetivo de 120.000
afiliados.
Sólo una organización como la que he intentado dibujar en esta intervención será capaz de abrir las pesadas puertas del futuro.
Gracias.