Empuja occidente

 

 
JUAN TEBA

CAJASOL, de sede sevillana y, presuntamente, de talante
sevillano, también, se ha venido arriba y parece dispuesta A merendarse
a media cristiandad, según su timonel mayor, Antonio Pulido. Pues
cuidado. Por ahí respira el profesor Medel, que también está dispuesto
a protagonizar ocupaciones de amplios espacios del gran escenario
andaluz. Porque Medel se ha encontrado con la Providencia y, de su
mano, ha encontrado a la Caja de Castilla-La Mancha.
Unicaja y Caja de Castilla-La Mancha, por el occidente
andaluz, el profesor (como Medel) Pulido agarrado de la mano del
arquitecto argentino César Pelli, el padre del proyecto de una torre
tan alta que convertirá a La Giralda en la hermana menor de la Sevilla
vertical. Pero como están los ‘sevillitas’ (los guardianes de las
esencias locales) que querían liquidar violentamente el AVE y el teatro
de la Maestranza, al que llamaban ‘la olla a presión’ en 1992. Pues,
ahora, esta furia integrista va dirigida contra la Torre Pelli, de
178metros de altura y dedicada a oficinas, mayormente. Con la creación
de dos mil empleos directos, con un coste de 311 millones de euros. Nos
parece muy barato, la verdad. Pero la singularidad no va por ahí. El
morbo va por el diálogo entre los profesores Medel y Pulido, jefes
carismáticos, respectivamente, de Unicaja y Cajasol, en el inevitable
proceso de fusión que ya, de boquita pequeña, se ha iniciado aunque es
probable que no finalice antes de la próxima glaciación.
Y el que está encantado de la vida es el padre de la
criatura, César Pelli. Lo cierto es, con o sin sarcasmo, que esta parte
occidental de Andalucía huye del papel histórico de la mujer de Lot y
proclama su disposición para luchar contra la gran crisis, creando,
invirtiendo y mirando hacia el oriente andaluz para que se sume a esta
apuesta de disparate, que es la única que nos puede salvar. «Hagamos
una catedral que las generaciones venideras nos tachen de locos»,
dijeron los miembros del Consistorio municipal de Sevilla cuando
iniciaron las obras de la catedral y de su torre mayor (la
Giralda).Pues lo mismo, ahora, pero con velocidad en la sangre y
lujuria en los sentidos.