Desde Comfia-CCOO hemos venido prestando especial atención a la crisis económica-financiera, reclamando desde el principio determinación y anticipación al acometer cambios e iniciativas.
05-10-2009 –
En nuestro III Congreso federal establecimos los criterios con
los que abordaríamos estos cambios, desarrollándolo posteriormente en numerosos
posicionamientos públicos.
Nuestro modelo de concentración y fortalecimiento del
sistema financiero
Nuestra apuesta por el desarrollo y fortalecimiento del sistema
financiero español se basa en las siguientes premisas:
- Defensa del empleo. Para ello desarrollaremos protocolos de mantenimiento
del empleo y homologación de condiciones laborales, sea cuales sean las fórmulas
adoptadas en el proceso de concentración, fusión, SIP, holding, …. - Mantener en el sistema financiero el modelo de inclusión social, acercando
los servicios bancarios a todos los estratos sociales, basado en el fomento de
la libre competencia y en el papel desarrollado por las Cajas de Ahorro merced a
su naturaleza jurídica. - Promover la función social del crédito, instrumento imprescindible para la
reactivación económica, impulsora del cambio de modelo productivo reforzando el
capital de las empresas españolas y productora de sinergias en su entorno (las
mayores plataformas digitales españolas).
Con estos criterios hemos ido tomando posición ante la
realidad:
- Hemos apostado por la concentración, el tamaño sí importa, cualesquiera sea
la fórmula adoptada y el ámbito territorial donde se produzca. - Hemos alentado el rigor profesional en la toma de estas decisiones, en el
respeto a las normas de cada entidad. - En los bancos hemos defendido una retribución del capital sostenible con el
desarrollo de la entidad, es decir, que permita aumentar su capitalización y
mejorar sus reservas. - En las Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito que el respeto a la obra y
fondos sociales no pongan en peligro la viabilidad de cada entidad, y que su
capitalización no suponga eliminar su naturaleza jurídica. - Y por último hemos defendido una política de bonus para nuestros gestores
que les convierta, también, en un ejemplo global de regulación retributiva.
El tiempo se nos acaba
Sin embargo, poco hemos avanzado en la concreción de
soluciones. Aunque todo el mundo saludó el nacimiento del FROB como una
iniciativa necesaria, a día de hoy no se ha solicitado un solo euro de los
99.000 millones a disposición. Y esto cuando en Europa algunos de los bancos que
recibieron ayudas públicas están comenzado a devolverlas (por ejemplo, BNP).
Europa vuelve cuando España aún no ha llegado. Llevamos un año
de retraso, y aún hacemos oídos sordos a las advertencias que desde el Banco
Central Europeo se nos hace para la utilización inmediata de los fondos dotados.
Hay un riesgo evidente anunciado por el Sr. Trichet, el repunte de la inflación
obligará al BCE a actuar, por ejemplo, restringiendo liquidez, o ante el cambio
de panorama y de comisarios, la UE pudiera bloquear cualquier ayuda pública al
sector financiero.
Pero aún hay más. Para que el sistema financiero español vuelva
a los niveles de solidez previos a la crisis tiene que dotarse de bases de
capital que neutralicen las pérdidas reales incurridas, bien sea por la vía de
ampliaciones de capital bien sea por el uso de los instrumentos que ha puesto a
disposición del sector el Estado. Y esta resolución no es un planteamiento sin
fecha. El calendario establecido por el G20 marca los plazos en los que esta
recapitalización será no solo necesaria sino exigible.
Para volver a ser un sistema basado en la banca comercial,
minorista, ha de aceptarse que nunca más se debe acompañar la evolución
disparatada del sector inmobiliario, no debe volver a tener el peso que ha
tenido hasta ahora, y en consecuencia la evolución de los activos productivos
del sistema financiero estará más en la línea del desarrollo de la financiación
al consumo y de los bienes de inversión duradera, y por lo que sabemos al día de
la fecha, estos evolucionan en el caso de particulares en función de su
capacidad de pago, íntimamente relacionada con el paro y su renta disponible, y
para el caso de empresas ,en función de la solvencia, estrechamente vinculada a
su base de capital.
Por tanto, lo más previsible será una evolución débil del
crecimiento de los activos productivos. (Ver gráficos 1 y 2 al pié de este comunicado). Si a esto
le juntamos el encarecimiento de las fuentes de financiación, derivado de la
valoración negativa que hagan los financiadores externos del entorno en que
desarrollan su actividad las entidades financieras españolas,será muy
probable un estrechamiento de los márgenes que se puede traducir en una
disminución de la eficiencia vinculada a estas actividades. Y por derivada,
dificultades de recapitalización de las entidades que tienen en esta fuente su
principal vía de capital. Nada anormal si atendemos a la experiencia negativa
de la banca regional alemana.
La cuestión de la eficiencia
¿Y qué hacemos?. Pues nosotros instalados en el permanente
debate entre supervisores, Banco de España y CCAA, sometidos a tensiones
territoriales, partidistas y políticas con procesos de concentración e
intervención que se hacen eternos: CCM, fusiones en Cataluña, Castilla León,
Andalucía, los intentos de promover integraciones ínter territoriales a través
de SIP, ahí estarían las Cajas de Canarias, Navarra, Cantabria, entre otras…
Atados al debate de la eficiencia y la territorialidad.
No se observa ningún movimiento entre los bancos medianos, y
respecto a las cooperativas de crédito, la iniciativa de Cajamar de constituir
un SIP, está animando a otras cajas a promover el suyo.
Un panorama estancado que en nada ayuda a la recuperación
económica. Y eso que el comportamiento del crédito como hemos visto en los
gráficos anteriores no hace sino asemejarse al de la eurozona, acercando su
curva a la del PIB, pero estando su tasa de variación por encima de él, lejos de
esos crecimientos exagerados debidos al incremento del préstamo hipotecario
(gráfico3).
Ante este proceso de pérdida de eficiencia que anticipamos, las
entidades españolas ya responden de diferente manera:
-
Los grandes del sector ya realizan una parte significativa de
su actividad en otros países y/o en actividades diferentes a la banca comercial,
habían iniciado una política de diversificación de los ingresos y los negocios,
de forma que en el segundo trimestre del 2007 los resultados trimestrales
consolidados alcanzaban la cifra de 7000 millones de euros , en tanto que los
resultados individuales excedían en poco los 5000 millones de
euros.
-
Las micro entidades como determinadas cooperativas de crédito,
las locales y comarcales, han conseguido una intensa especialización territorial
y sectorial que blinda temporalmente esta pérdida de eficiencia al ofrecer
servicios y productos exclusivos. -
Por último aparecen entidades que están en fase de definir su
marco estratégico territorial y sectorial. Estas entidades se enfrentan a un
reto estratégico complejo pues necesitan encontrar una respuesta adecuada a las
exigencias de una necesaria mejora de su eficiencia empresarial y la necesaria
actuación en el marco territorial y sectorial que posibilite la existencia de
mercados y territorios dinámicos y solventes, que aseguren su eficiencia en el
medio y largo plazo. Pero, no olvidemos, cada vez queda menos tiempo para
adoptar decisiones.
Legítimos intereses confluyen en la definición de estas
estrategias de supervivencia, pero, con ser legítimos, deberían adecuar sus
plazos de negociación a la urgencias que exige la evolución económica del país.
La reactivación del crédito se constituye en hito fundamental de la fase de
recuperación, y éste es la actividad básica de nuestras entidades. La defensa de
esos intereses, desde un ejercicio de responsabilidad, les debiera llevar a
actuar, porque no hacerlo, sería tanto como dejar en manos de la selección
natural la evolución no sólo de estas empresas, sino de los sectores y los
territorios a los que sirven.
Somos conscientes que abordar el problema de la eficiencia y
capitalización es afrontar viejos problemas. Pero lo hacemos desde la confianza
que tenemos en una red de negociación colectiva (nuestros convenios sectoriales,
los protocolos de fusión, los acuerdos de horarios, los de cierre de sucursales,
.. ) que promueven la eficiencia y desde el convencimiento de que la
capitalización de nuestras empresas es una necesidad para defender nuestro
empleo
Por todo ello:
Comfia-CCOO insta a los diferentes supervisores, Banco de España y
Comunidades Autónomas, a mejorar su coordinación y a aunar esfuerzos para poner
en marcha la asignación de recursos del FROB con un cuádruple objetivo:
- Garantizar el empleo en el sector
- Mejorar la eficiencia y solvencia del sistema financiero
- Relanzar la actividad crediticia
- Mantener la inclusión social del crédito defendiendo la concurrencia de
distintos tipos de entidades crédito y por lo tanto la naturaleza jurídica de
las Cajas de Ahorro y Cooperativas de Crédito.
G-20 en Pittsburg, debería revisar los criterios de actuación para mejorar su
capacidad de previsión ante futuros riesgos sistémicos
Comfia-CCOO insta a las entidades financieras a concretar una regulación
socialmente responsable de las retribuciones globales de sus directivos y
consejeros. Mientras no exista un marco legal expresamente establecido, vamos a
proponer al Consejo estatal de RSE mayores exigencias regulatorias de dichas
retribuciones, y, paralelamente, en el desarrollo de la RSE de cada empresa
acuerdos que la regulen, atendiendo en cualquier caso a criterios de
transparencia, proporcionalidad, y sostenibilidad económica, social y
laboral.
Resolución de la Comisión Ejecutiva Federal Comfia-CCOO
Madrid 1 de octubre de 2009
Graficos y 1 y 2 Fuente
AEB
Gráfico 3: Fuente AEB