El debate sobre la sede o sedes de la futura caja fusionada se aplazó en el consejo de administración celebrado ayer en Caja España. El presidente de la entidad reiteró una vez más que no es el momento para abordar este problema, que será de los que más polémica pública susciten.
El debate sobre la sede o sedes de la futura caja fusionada se
aplazó en el consejo de administración celebrado ayer en Caja España.
El presidente de la entidad reiteró una vez más que no es el momento
para abordar este problema, que será de los que más polémica pública
susciten.
A falta de afrontar la inevitable cuestión, se ha
planteado como fórmula «de consenso» la posibilidad de dividir en tres
las sedes de los distintos campos de actividad de la futura caja, con
el fin de que cada provincia afectada por la fusión pueda conservar
parte de la representación. En principio la división se haría entre la
sede de la gestión de la caja, otra sede que acogería los servicios de
su obra social y una tercera en la que se concentraría la actividad
empresarial.
Más problemático será solucionar el tema de la
duplicidad de oficinas y cargos de representación; y sobre todo el
exceso de trabajadores que deben ser «recortados» durante el proceso de
fusión. El Banco de España ha reclamado un acuerdo con los sindicatos
para afrontarlo.