Por parte de CCOO se da por cumplida la misión que nos propusimos: la defensa de los puestos de trabajo. Sabemos que nuestra acción no fue entendida por algunos de nuestros compañero, y sobre todo por los otros sindicatos representados en los Comités de Empresa (UGT y FITC) que siempre nos han criticado ferozmente, primando para ellos la consecución de los objetivos y el ahorro de costes para poder cobrar mayores incentivos que la defensa de los intereses de los trabajadores. La empresa Caja Rural del Sur ha demostrado que puede seguir adelante sin necesidad de contar con mano de obra tan barata como supone la utilización de los servicios de un estudiante que, por 240€ puede realizar la misma labor que un trabajador con todos sus derechos reconocidos por la legalidad vigente (Convenio Colectivo, E. de los T. Acuerdo de Armonización, etc.)
El pasado 16 de diciembre se celebró por fin “el juicio de los becarios” que la CAJA RURAL DEL SUR había conseguido aplazar en varias ocasiones. La vista fue larga, tras escuchar el juez el testimonio de todos los becarios comparecientes y los testigos de ambas partes, aunque conviene destacar que una vez más la empresa intentó que se suspendiera (esta vez sin éxito), alegando defectos formales que fueron desestimados.
Tendremos que remontarnos a octubre de 2004, fecha en
la que la Sección Sindical de CCOO en Caja Rural del Sur inició una campaña para acabar con el uso fraudulento
que la Rural del Sur hacía de la figura del becario desde la fusión de las
Cajas Rurales de Huelva y Sevilla en 2001. Cada año pasaban por la Entidad del
orden de 140 estudiantes que, confiados en conseguir un puesto de trabajo, se
empeñaban en desarrollar una tarea que está destinada a los trabajadores. Según
se ha podido constatar en los testimonios de los comparecientes, la formación
era inexistente y desde el primer día realizaban labores de caja y en la mayoría
de los casos también comerciales, cobrando un salario variable adicional en función
de las ventas realizadas.
Tras muchos intentos fallidos por parte de esta Sección
Sindical con la dirección de la Entidad por regular esta relación y darle el carácter
de formación que tiene, se procedió a denunciar los hechos ante las Inspecciones
de Trabajo de las tres provincias donde la Rural del Sur tenía oficinas
(Huelva, Sevilla y Cádiz). En la provincia de Cádiz el Inspector no vio indicios
de irregularidad. En Huelva la Inspección actuó sobre 4 de los 30 becarios
detectados, y actualmente hay una sentencia contra la Caja Rural en el Tribunal
Superior de Justicia de Andalucía que ha sido recurrida.
Sin embargo en la provincia de Sevilla los
Subinspectores actuantes detectaron una bolsa de 143 becarios realizando
labores de caja. Según su propio testimonio, no habían recibido formación previa,
salvo la propia del aplicativo IRIS para poder trabajar en las ventanillas (algunos
afirmaron que fueron formados por el becario que acababa las “prácticas” esa
semana); tampoco recibirían formación a lo largo del año que permanecían en la
Entidad, salvo las mismas que el resto de la platilla de la Caja (seguros, IRPF,
etc.); algunos tenían las llaves de la oficina, otros trabajaban por las tardes,
incluso buzoneando o repartiendo tarjetas de crédito por las casas, etc.; pero
ninguno realizó labores que tuvieran que ver con su formación académica y que
les pudiera servir para adquirir conocimientos relacionados con su carrera, y
por supuesto nada relacionado con la investigación objeto de la beca.
El informe elaborado por la Subinspección de Trabajo,
respecto a las visitas realizadas y las circunstancias en que se desarrollaba
el trabajo de los becarios en las oficinas, así como los interrogatorios por
parte del Abogado del Estado a los becarios presentes, han aportado pruebas e
informaciones mucho más contundentes y coherentes que las de defensa de Caja
Rural, que con testimonios por parte de los 5 becarios que si han sido
contratado y Directores de Oficinas presentes en la sala, pretendían ocultar o
tergiversar los hechos, hasta tal punto que motivaron el escándalo entre sus
compañeros de beca que no trabajan en la Entidad.
No es posible asegurar el desenlace del juicio, que
sólo conoceremos, claro está, cuando se dicte sentencia, pero en general,
creemos que a lo largo del desarrollo de la vista se ha aportado información
suficiente para demostrar la relación laboral existente entre los becarios y la
Caja Rural del Sur.