Asturias: los cambios de fin de año

Hay diferentes ejecutores, pero sólo un máximo «responsable» ya que nada de esto se hace sin su aprobación y es el Director Territorial, Pablo Junceda.

Es tradicional que a finales de ejercicio, todos los años se
produzcan cambios de destino de trabajadores, de casi todos los niveles. La
razón supuestamente es dar un nuevo impulso a la acción comercial y a la
productividad en general. Hasta ahí nada que objetar, pero el final de 2014 ha
sido muy diferente en el volumen, en el fondo y sobre todo en las formas.
Esta vez se han sobrepasado todos los límites y legalidades, no se puede
hacer peor.

La productividad depende directamente del ánimo, de la ilusión
de los trabajadores por conseguir los retos que se les plantean.

La consecuencia de esta locura de cambios sin sentido, sin
consenso, sin hablar con las personas es un malestar general, nada
propicio para afrontar los retos que tenemos por delante. Luego nos pedirán
esfuerzos permanentes sin medida y presupuestos inalcanzables o alcanzables
únicamente con un enorme sacrificio de los trabajadores y a un coste
desproporcionado en términos de salud y renuncias personales y familiares.

Hay diferentes ejecutores pero sólo un máximo
«responsable»
ya que nada de esto se hace sin su aprobación y es el Director
Territorial, Pablo Junceda.

La cantidad de información que nos ha llegado a finales de 2014
y principios de 2015 sobre este tema, es desbordante, pero sobre todo es
vergonzosa, en las formas y en el fondo.

Se daña a los trabajadores, algunos de forma especialmente
cruel, y esa es nuestra primera preocupación, pero además se daña a la Empresa.
Destrozar el ánimo de la fuerza productiva, no es el mejor camino para conseguir
el TRIPLE reto que tenemos por delante.


En Asturias, con los datos
provisionales que tenemos, una de cada cuatro oficinas cambia de Director/a y
una de cada tres tiene algún otro cambio de personal. Es decir, más de la
mitad de las oficinas sufrieron estos días algún cambio
y estamos hablando,
en su mayoría, de oficinas pequeñas en las que cualquier cambio se nota
muchísimo.

Como primera medida esto va a ocasionar un importante trasiego
improductivo de clientes, fidelizados en torno a trabajadores concretos, y una
pérdida de impulso comercial por la falta de adaptación al nuevo entorno.
Mientras tanto de «arriba» empezarán a presionar con las llamadas y los correos
que tanto estrés generan, tanto tiempo hacen perder y que nunca aportan nada.
Para dar «ejemplo» el Director Territorial ya anda preguntando ¿cómo vamos a
cumplir este año? ¡y estamos a mediados de Enero y muchos directores
«aterrizando»!

Además, en bastantes casos, se mueve a trabajadores más allá
del radio de 25 Km
establecido en el Convenio comunicándoles, a veces, un
traslado que además de ser ilegal intentan «compensar» con un plus de
desplazamiento que empeora bastante las condiciones del Convenio.

Hay más «ocurrencias». En una zona concreta, Oviedo Este,
quitaron los SC de 6 oficinas para pasarlos a zona, con la presumible intención
de utilizarlos de «bomberos» moviéndolos una y otra vez, lo que además de
absolutamente ineficaz es degradante.

Algunos parece que no acaban de enterarse, los trabajadores
no somos fichas, somos personas y merecemos respeto
. En Asturias llevamos
muchos años cumpliendo y siendo una entidad financiera respetada por la sociedad
asturiana pero ya está bien de que sea siempre a costa de los mismos.

Necesitamos líderes que peleen por conseguir mejores productos,
mejor organización administrativa, mejores medios técnicos y menos
burocracia.



¿Hay alguien ahí arriba a la altura de los trabajadores?