Autor: CCOO en Atmira

  • SMART WORKING UBERIZADO frente a TELETRABAJO SERIO Y SEGURO

    Podríamos haber titulado este comunicado como "¿por qué lo llaman "smart working" cuando deberían llamarlo Teletrabajo?" La respuesta corta es porque de esa manera las empresas tratan de esquivar ciertas regulaciones, alegando que no es lo mismo, y poder maniobrar de manera interesada.

    El caso es que, tras las primeras reuniones con los representantes de Atmira para regular el teletrabajo recogido en la ley (Real Decreto 28/2020), ya tenemos su planteamiento que choca frontalmente con un teletrabajo claro, conciso y concreto.

     

    Su planteamiento… "uberizar" el teletrabajo, haciendo de él un uso arbitrario, según lo que a terceros les plazca y como les plazca. Premio o castigo. Algo que empieza a ser bastante habitual en Atmira.

    El nuestro… regular con claridad la flexibilidad y evitar abusos, subjetividades y atropellos. Y, sobre todo, que conste claramente cuando se tiene teletrabajo.

     

    Os lo contamos con más detalle a continuación, con una infografía que hemos elaborado para describir y contrastar ambas posturas.

    Descarga la infografía en pdf

     

  • MINIBREVES X6

    Tras un mes intenso, demasiado, ahora toca recordar ciertas cosas como los días de ajuste, que siguen estando en el top de las consultas que recibimos; refrescar que tenemos un marco de carreras al que ceñirnos y que es la base de nuestro salario; y algunas ideas que esperamos que sean de vuestro interés.

    Todo esto nos lo cuenta Draco, que parece que ha venido para quedarse.

    Esperamos que sea de vuestro interés y quedamos a vuestra disposición para ampliar cualquier tema que os interese.

     

     

     

    Usa la mascarilla. Seguramente aún no estás vacunado (aun así, puedes enfermar y contagiar) … Y seguramente los que están a tu alrededor tampoco lo están.

     

     

     

     

    En la próxima nómina revisa la cabecera de nómina, por si acaso eres personal investigador y no lo sabes…  y si lo eres, para comprobar que esté todo correcto, en especial, la antigüedad, categoría y grupo de cotización. Y si quieres entender el resto de conceptos, echa un ojo al video que editamos hace tiempo (la nómina en Atmira).

     

     

     

    ¿Te has preguntado alguna vez si haces trabajos no remunerados por encima de tu categoría? Para saber cuáles son tus funciones recuerda revisar tu categoría de vez en cuando en el marco de carreras y exigir a tu responsable y a RRHH que adecúen tu salario al rol que realmente realizas. Es movilidad funcional y no estamos para hacer dumping laboral del que solo se beneficia la compañía facturando por ti por tareas que no cobras…

     

     

    … Y si quieres saber lo que se gana en Atmira por tu categoría o la siguiente, tenemos a tu disposición los datos del registro salarial actualizado.

     

     

     

    Días de ajuste.

    • Trimestre 1: 1 día generado a disfrutar desde el mismo día 1 de enero.
    • Trimestre 2: otro más a disfrutar desde el 1 de abril.
    • Trimestre 3: otro más a disfrutar desde el 1 de julio.
    • Trimestre 4: otro más desde el 1 de octubre.
    • Semestre 2… otro adicional… a disfrutar desde el 1 de julio.
    • Y si tienes reducción de jornada o contrato parcial, revisemos, porque podrías tener otro más.
    • Recuerda ir gastando estos días “extra” porque a fin de año, vuelan. Y no… no son un regalo de Atmira.

     

     

    Teletrabajo con derechos. Iniciamos, por fin, la negociación del teletrabajo con derecho a la formación y a la promoción, a la intimidad, a la conciliación, a la desconexión, a la prevención… Y mientras tanto la compensación por teletrabajo cargada en la tarjeta de ayuda de comedor y no consumida no se perderá a día de mañana (1 de junio).

     

     

    Y todo esto mientras en otra parte de Atmira Triki, desde su despacho, piensa en cómo quedarse con las galletas que sus soci@s han preparado con tanto esmero y esfuerzo a lo largo de 2020.

    Descarga el comunicado en pdf

     

  • Conde Draco y sus números

    Estamos en el inicio de la entrega de las primas de objetivo y promociones (tarde como siempre, y sin información nítida, rigurosa y objetiva, como siempre) y hemos querido poner un poco de luz, ya no tanto a este proceso, sino a los datos que llevan a que este complemento salarial siempre esté comprometido.

    El resumen es rápido… me invento un objetivo inalcanzable y que nunca se ha alcanzado, para luego no pagar las primas de objetivo. Y en su lugar pagar un premio de la Dirección a quien quiere y como quiere.

    El encargado de contarnos todo esto es el Conde Draco de Barrio Sésamo, experto contable contador, como todos y todas sabemos.

     

    Este comunicado es continuación al que ya colgamos hace unas semanas (Preparando tu prima de objetivo) sobre como interpretar los conceptos de las primas y sobre qué se puede hacer en caso de no estar de acuerdo con lo que la empresa te presente. 

    Se confirma un nuevo tejemaneje que hace que cada año las primas de objetivo sean un problema y no un motivo de ilusión para afrontar el ejercicio.

    Por cierto, curioso que casi a mitad de año nos vayan a contar cuales son los objetivos para el año natural completo. Solo nos quedan 7 meses para cumplir con todo lo que nos traigan en la carta de objetivos.

    A la hora de firmar esa carta revisa la fecha que venga en el escrito y pon la fecha real en que te hayan informado y vayas a firmar, además de manifestar por escrito las dudas que no te hayan resuelto o todo aquello que consideres relevante.

     

  • METODOLOGÍA PA´LA SACA 4.0

    Continuamos con el tema de las subvenciones por I+D+I, cuya finalidad aún no está clara en Atmira. Y es que viendo lo acontecido, los movimientos actuales de Atmira y la falta de información al respecto podríamos concluir que el único I+D+I donde Atmira invierte es en la metodología "pa'la saca 4.0" (y más viendo lo visto con las primas de objetivo) donde se invierte mucho esfuerzo, pero de innovación, desarrollo e investigación, ya si eso, otro día.

    Seguimos de cerca el asunto para que revierta en los afectados, como no puede ser de otra manera, y contribuya a la mejora de las técnicas de producción o mejores productos.

    Si quieres saber qué es I+DI+, sigue leyendo.

     

    Tras las pesquisas realizadas, hoy podemos decir que parece que la baja y el alta en la Seguridad Social que muchos de vosotros y vosotras habéis sufrido es aparentemente inocua y ha sido para marcaros como personal investigador. Del mismo modo que si haces huelga de más de un día las empresas te dan de baja y luego de alta en la Seguridad Social sin efectos para tu antigüedad, el “flip-flop” para meterte en I+D+I debería ser análogo… aunque seguimos con el tema. Y desde ese momento todo apunta a que Atmira ya se bonifica un 40% de tu cotización, estés haciendo lo que estés haciendo. Incidir en la falta de información clamorosa de Atmira, sesgada e interesada cuando se ha dado, en un tema que afecta o debería afectar para bien a personas, el principal activo de la compañía.

    En todo caso, en la próxima nómina, revisa tanto tu antigüedad como categoría, grupo de cotización, etc… y si hubiera algún cambio, además de pedir explicaciones a RRHH, ponte en contacto con nosotros, porque para cualquier cambio en nómina solo hay 20 días para reclamar.

    Debemos señalar que la empresa no solo ha ocultado el tema al comité hasta el último momento cuando se nos filtró un correo, sino que a fecha de hoy tampoco nos ha informado sobre los proyectos donde deberían ubicaros o la formación que deberíais recibir como personal investigador… lo cual nos preocupa y nos llevará a tener que actuar para que esa ayuda de fondos revierta en una mejora de las habilidades y capacidades tecnológicas o profesionales de la plantilla… una inversión para que se materialice en ejecución de proyectos de manera más eficiente redundando en la calidad de nuestros productos futuros y con ello, una ventaja competitiva… por ejemplo, mayor eficiencia con menos horas extras, más desconexión digital, y donde no tengamos que oír a RRHH culpando a las capas técnicas/productivas del delivery de la marcha de los proyectos, como si tuvieran la capacidad organizativa, les dieran plazos adecuados o dispusieran, muchas veces, de los equipos necesarios.

    Bonificación y subvenciones por I+D+I, ¡olé! Encantados. Pero para destinarlas a I+D+I, para aprovecharlo bien en los tiempos de cambios tecnológicos que vivimos. Si no, estamos hablando de otra cosa que dudamos que sea lícita.

    ¿El problema de Atmira? Que su "tejemaneje" se ha hecho público… y ahora exigiremos que repercuta de la manera adecuada.

    Por otro lado, lo que sí estamos percibiendo es un afán de convencer a los afectados de que hacer un proyecto para un cliente es I+D+I. Que trabajar en lo de siempre es I+D+I. O que estar en cliente, para lo que te pidan, es I+D+I.

     

    Repasemos qué es I+D+I según el artículo 35 de la Ley 27/2014 (no porque lo digamos nosotros), para que dejen de insultar nuestra inteligencia… porque eso es SMART.

    – Indagación planificada que persiga descubrir nuevos conocimientos y una superior comprensión en el ámbito científico y tecnológico para el diseño de nuevos procesos o sistemas de producción.

    – Creación de prototipos no comercializables siempre que éstos no puedan convertirse o utilizarse para aplicaciones industriales o para su explotación comercial.

    – Diseño y elaboración del muestrario para el lanzamiento de nuevos productos (aquellos cuya novedad sea esencial y no meramente formal o accidental).

    Creación de software avanzado, mediante nuevos algoritmos, destinado a la elaboración de productos, procesos o servicios nuevos o mejorados sustancialmente.

    – Se considerará innovación tecnológica la actividad cuyo resultado sea un avance tecnológico en la obtención de nuevos productos o procesos de producción o mejoras sustanciales de los ya existentes. 

     

    Y todo esto, por encima del 85% de tu tiempo… con el otro 15% para formación.

     

    ¿Y qué no es I+D+I? También según la norma:

    a) Las actividades que no impliquen una novedad científica o tecnológica significativa. En particular, los esfuerzos rutinarios para mejorar la calidad de productos o procesos, la adaptación de un producto o proceso de producción ya existente a los requisitos específicos impuestos por un cliente.
    b) Las actividades de producción industrial y provisión de servicios o de distribución de bienes y servicios, la solución de problemas técnicos de procesos productivos interrumpidos; el control de calidad y la normalización de productos y procesos; el adiestramiento y la formación del personal relacionada con dichas actividades.

     

    Por lo tanto… Asistencia técnica, mantener, supervisar, diseñar DDRs o análisis funcionales u orgánicos para incluir una funcionalidad en un core bancario o asegurador o incluso desarrollarlo, no es I+D+I. Son proyectos o servicios que se facturan a un cliente y por los que Atmira hace negocio.

    Y para todo esto, además de proyectos de I+D+I que echamos en falta… HACE FALTA FORMACIÓN, FORMACIÓN Y FORMACIÓN.

    Al medio millón de euros calculado de la subvención (PARA INVERSIÓN) se le puede sumar, a través de FUNDAE (Fundación Estatal para la Formación en el Empleo), otro cuarto de kilo por la formación bonificada que hasta la fecha nos han presentado y que semanas atrás os anunciábamos. Si alguien piensa que RRHH o Talent son departamentos no productivos, financieramente hablando, está equivocado.

    Subvenciones a costa de la plantilla, pero sin la plantilla, a nuestras espaldas, con sigilo y opacidad… y nos atreveríamos a decir, con nocturnidad y alevosía.

    No vemos nada de SMART en el comportamiento de Atmira. Más bien podríamos denominar la política de Atmira, propia de otros tiempos, con el apelativo "metodología pa'la saca 4.0" (no hemos sabido cómo ponerlo en inglés para que suene más bonito y parezca más chulo – nos gusta decir las cosas como son y que se nos entienda). Estas formas opacas de hacer es lo que deben llamar consultoría de la transformación digital. “Mejor que nadie se entere, para hacer a mi antojo”.

    Y la semana que viene, tras el correo del CEO de Atmira del pasado viernes 14 de mayo: primas de objetivos. Otro tejemaneje para financiar la empresa con el trabajo, compromiso, ilusión de todos y todas y con la garantía de que nunca se pueden cumplir los objetivos que alguien, interesadamente, marca.

     

     

  • La arañita Kardo y los moscardones

    De los creadores de "Pedro y el Lobo", "Las cabras y el cabrero" y "El lobo y la grulla" hoy presentamos “La arañita Kardo y los moscardones: una fábula con dos finales”.

    Habla de la colaboración y de la confrontación. Del respeto a las leyes y a las personas trabajadoras y del desprecio a las mismas. Del aprovechamiento de los recursos para el fin para el que están previstos. Habla del I+D+I y del uso adecuado de las subvenciones del Estado para este tipo de trabajo y de las posibles consecuencias de no obrar correctamente… Una fábula que no te puedes perder.

    abía una vez, en un lugar no muy lejano, una arañita muy respetada en el lugar. Todo el mundo la conocía como señorita Kardo.

    A la señorita Kardo la vida le sonreía. Tenía las mejores ramas del árbol en que vivía, lo cual le permitía gozar de abundante alimento volador.

    Gozaba además de una grande y dinámica familia de simpáticas arañitas. En alguna ocasión había contado hasta casi mil hijitas que pululaban a su alrededor, prole de la que alardeaba orgullosa con el resto de arañas de árboles cercanos. Sus arañitas, a las cuales de manera campechana llamaba "socias", se afanaban por procurarle más y más alimento, supervisadas por unas arañitas secuaces que se encargaban de controlar todos los movimientos. La vida colmaba las ramas de aquel árbol.

    Sin embargo, la señorita Kardo no era feliz. Había algunas socias, las que consideraba más lentas o menos afanosas, a las que se comería sin pensárselo (de hecho, de vez en cuando realizaba esta práctica sin darse importancia y sin hacer mucho ruido). No permitía a esas arañitas “marcadas” que se acercaran a ella para aprender sus técnicas de caza, ni mejores patrones de hilado de telarañas, lo cual hacía que, cada día fueran menos competitivas y, claro está, cada día le eran menos útiles.

    Ya tenía pensado cuando comerse a estas socias, pero había un problema. Como entre ellas se conocían, todo el mundo se daría cuenta de su desaparición. Su reputación en el árbol se vería dañada. Además, sus amigotes de otros árboles ya no la creerían cuando presumiera de su prole.

     

    Había además un problema que la inquietaba y que era su principal quebradero de cabeza. Las hormigas rojas del árbol… esos seres extraños de seis patas con los cuales no quería ni hablar. Pululaban por el árbol hormiguitas que colaboraban simbióticamente con nuestras arañitas y que vigilaban que todo estuviera en orden. Un exceso de peso en una rama podría partirla y caer al suelo el alimento colgado en ella. Demasiadas telas de araña harían que las socias pudieran caer de agotamiento, lo cual era contraproducente para el desarrollo de la familia… y cosas así. Cosas de hormigas.

    Un buen día la señorita Kardo, hablando con sus amigas de árboles vecinos, se enteró de que en el árbol gigante, aquel que estaba siempre verde y lleno de flores, regalaban crujientes moscardones embalsamados para ayudar a construir mejores nidos y telerañas más resistentes y efecientes. La condición para poder pillar cacho era simple. "Has de repartirlo entre todas tus hijitas". Se indicaba en un cartel junto al gran árbol.

    "No. Eso sí que no". La señorita Kardo, a pesar de tener de todo y de ir todo viento en popa, no estaba dispuesta a compartir su tesoro. Ella había sido quien se había enterado de lo que había en el árbol gigante… y pensó: "Como el árbol está lejos y los insectos que allí hay son gordos y pesados, alguien me tendrá que ayudar a traerlos. Se lo contaré a unas cuantas socias y luego ya veremos. Nadie tiene por qué enterarse si me las zampo yo sola". Y así sucedió.

    Pero pasó lo que era inevitable. Las hormigas se enteraron del plan y trasladaron a doña Kardo a través de sus arañas secuaces que había suficiente alimento en la despensa. Que sería bueno conseguir esos moscardones para mejorar la fabricación de telas de araña, claro que sí, pero haciendo buen uso de ellos, respetando la norma. Y advirtieron a la señorita Kardo que no sería conveniente hacer un mal uso de ese alimento con los cambios que pueden llegar en el futuro. El tiempo cada vez está más cambiante e inquietante y es hora de trabajar en mejorar muchas cosas… y no en malgastar ni malusar. El cartel es claro, repitieron. "Has de repartirlo entre todas tus hijitas". Todo moscardón que trajese debería producir una mejora para todos los habitantes del árbol. Sería lo correcto… y no dudarían en ir a molestar a la tarántula Boca-grande que vigilaba el árbol del jugoso botín si se quedaba con los moscardones para ella sola o para sus secuaces. Sería un abuso y un mal uso de los recursos disponibles para los habitantes de todo el parque.

    SI HAS LLEGADO HASTA AQUÍ, ELIGE AHORA TU FINAL

    ¿Qué decisión tomará la señorita Kardo?

                                      

    Cumplir las normas                     Primar su propio interés

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Como deberían ser las cosas)

     

    La señorita Kardo, tras reflexionar sesudamente con sus arañas socias más fieles, aquellas que controlaban al resto de afanosas arañitas, pensaron en las palabras de las hormigas. Pensaron y pensaron y finalmente se dieron cuenta de que aprovechar aquellos jugosos manjares entre todos sería mejor que si solo se lo comían entre ellas… Y así lo trasladaron al resto de socias que se alegraron de la noticia. Pero no sería ni uno ni dos moscardones los que traerían, si no que, con la disposición de las hormigas, capaces de levantar hasta 7 veces su propio peso, consiguieron acercar al árbol hasta 200 moscardones de los que todos dieron buena cuenta. Incluso aquellas que estaban seleccionadas para ser devoradas.

    Y todos los habitantes del árbol, en armonía, y con el estómago más lleno que nunca, empezaron a tejer nuevas telarañas con un entusiasmo nunca visto y que permitió a nuestras amigas, destacar por su creatividad entre todas las familias de arañas del parque ya que, además, permitían capturar más insectos voladores que nunca.

    Por primera vez las arañitas se sintieron socias y nuestra amiga Kardo, feliz… Aunque de vez en cuando seguía comiéndose sin hacer mucho ruido a las arañitas que no le gustaban.

     

     

    (volver para elegir la otra puerta)

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Como esperamos que no ocurran las cosas)

     

    Pero nada haría cambiar de opinión a la señorita Kardo. Aquello era su tesoro. Seleccionó a un buen batallón de socias y les dio la orden de ir a recolectar todo lo que pudieran del árbol gigante del centro del parque.

    Al cabo de un rato, el botín empezó a llegar a la base del árbol. La señorita Kardo bajó de su rama más alta y empezó a devorar uno tras otro los deliciosos moscardones que, con no poco esfuerzo, iban llegando y sin cumplir, lógicamente, lo que rezaba aquel cartel "Has de repartirlo entre todas tus hijitas". Todas las socias quedaron estupefactas mirando lo que sucedía. Las hormigas, no ajenas a lo que estaba pasando, pero desconocedoras del plan de Kardo, decidieron avisar a la tarántula Boca-grande obligadas por la situación. Aquello atentaba estrepitosamente al orden que con tanto ahínco mantenían.

    A su llegada, doña Kardo tenía tal empacho que apenas pudo moverse. Boca-grande, que sabía cuanta comida habían destinado a otro fin del previsto, sin mediar palabra, recogió del árbol el equivalente en moscas a lo devorado, además de lo que consideró como castigo, arrancó dos patas a Kardo y se fue por donde había venido, esperando no volver a verla.

    Días después, dolorida pero ya con el estómago vacío, doña Kardo pidió que le acercaran a sus socias "marcadas" para "conocerlas mejor". Tal era su cabreo (y voracidad) que se las comió de un bocado. Ahora además, tenía una idea. Culpar a las chivatas hormigas a quienes pondría como chivo expiatorio. "Me las comí porque no me quedó más remedio. No había otra comida en el árbol. Hay que garantizar el bien de la familia". Pero la mentira era evidente. En el árbol aún había comida para todas y las telas de araña funcionaban como siempre.

    Algunas arañitas creyeron las palabras de su reina y acusaron de traer penurias a las hormigas. Otras, viendo lo injusto de la situación y sabedoras que el fin de las arañitas devoradas ya estaba escrito, entendieron que doña Kardo había obrado en su propio interés y había traído dolor al árbol.

    La vida continuó en el árbol, con nuestras amigas haciendo lo de siempre, temerosas de ser las siguientes devoradas, y con las hormigas, apenadas, tratando de recuperar el orden y haciendo ver a Kardo que, aunque fuera la reina del árbol, hay normas que cumplir, que no se puede jugar con las vidas de sus hijitas y que las consecuencias de saltarse las normas existentes no son agradables para nadie. Pero a Kardo le daba todo igual. Algunas arañitas dejaron el árbol. Y cada vez venían menos al árbol de Kardo.

    Pasaron los años. Los días se tornaban más calurosos… agonizando… sin pena ni gloria. Las telas de araña que seguían los mismos patrones de siempre ya no capturaban insectos, y ahora, además, deberían ser más tupidas para poder proyectar sombras que les protegieran del calor, cosa para la cual no se habían preparado al haber malgastado los moscardones del árbol gigante. Kardo, altanera y sin reconocer su error, se zampó la oportunidad de crear esas mejoras que le brindaran una ventaja frente al resto de árboles… la vida en el árbol se apagó.

    (volver para elegir la otra puerta)