Autor: CEISS

  • España-Duero advierte que la Obra Social se congelará si entra el FROB

    Del Canto admite que los directivos no garantizan el mantenimiento de la gestión con el Plan B. La entidad se marca la fecha tope del 12 de septiembre para el pacto con Unicaja

    FUENTE: El Mundo de Castilla y León

    Los directivos de Caja España-Duero defienden la fusión con Unicaja y no son partidarios del Plan B, la entrada del FROB.

    La negociación con Unicaja «va bien» y sólo «faltan flecos para
    cerrarla». Flecos que pueden ser tan importantes como la «valoración»
    que el Banco de España haga de cada Entidad, el precio que la entidad
    malagueñaponga a Caja España-Duero, o incluso el acuerdo laboral.

    El presidente y el director general de Caja España-Duero, Evaristo del Canto y José María de la Vega, se reunieron ayer en Soria con los consejeros generales de la entidad, con presencia del director adjunto, Arturo Jiménez, y otros directivos de la Caja.

    Del Canto y De la Vega defendieron como opción prioritaria la fusión con Unicaja. El director general fuer más allá y advirtió de que si fracasa la integración con la caja andaluza y prospera el Plan B, la obra social se congelará o incluso se perderá. La razón es simple. El FROB no admite inversión en obra social y éste controlará la entidad al hacerse con más del 50% del capital.

    Precisamente, la caja contempla que el fondo controlado por el Banco de España pueda alcanzar hasta el 60% del capital de la entidad.

    «Garantiza Caja España-Duero que el FROB va a dejar a los directivos la gestión de ese escenario?» No hay ninguna garantía de eso, reconoció ayer Evaristo del Canto a preguntas de una consejera.

    Los directivos de la Caja comenzaron ayer en Soria una ronda de contactos informativos sobre el amplio orden del día de la asamblea del 5 de septiembre, que proseguirá esta semana por Valladolid (hoy), León (mañana) y Salamanca (el jueves).

    Estos contactos revelan el temor de los directivos a que una minoría de bloqueo impida el traspaso de los activos y pasivos al banco. Se necesitan los cuatro quintos de los presentes en la asamblea; es decir, 256 votos a favor si acuden todos los consejeros generales. Con ese quorum, 64 consejeros podrían bloquear cualquiera de los dos planes de futuro de la caja y la entidad podría ser intervenida.

    Del Canto sugirió ayer que el FROB estará presente incluso si la fusión con Unicaja prospera. De la misma forma que el presidente de Caja España-Duero no descarta la entrada de inversores privados. Esta puede ser la clave de las discrepancias actuales en la negociación, porque el titular de Unicaja, Braulio Medel, no quiere perder el control de la entidad; es decir, quiere mantener el 50% del poder.

    La reunión de ayer se desarrolló de forma distendida. Faltaron consejeros clave de Soria, como su alcalde Carlos Martínez o la alcaldesa Encarnación Redondo.

    De los diez miembros de la asamblea asistentes apenas formularon preguntas los representantes de los empleados Teodoro López y Carmen Ortego, y Francisco Rubio.

    Las principales inquietudes de los representantes de los trabajadores apenas obtuvieron respuesta. Del Canto admitió que sobre posibles recortes adicionales de empleo no han llegado a hablar con Unicaja.

    Sin embargo, Evaristo del Canto mantuvo el viernes una reunión con los consejeros que representan a los empleados y con los representantes de los cuatro sindicatos para allanar sus posturas tanto si hay fusión con Unicaja como si entra el FROB. El presidente de la Caja no arrancó ningún compromiso de los sindicalistas, aunque tampoco encontró posiciones opuestas a sus planes.

    Tampoco los consejeros sorianos arrancaron ayer a Del Canto una respuesta sobre la cuota de poder mínima que está dispuesto a aceptar. Unicaja aspira a dejarle el 23% y en privado los ejecutivos de la Caja aseguran que no bajarán del 30%. Ayer en Soria, los consejeros restaron importancia a esta diferencia, pero la imagen de una etidad devaluada importa.

    Fuente: El mundo de Castilla y León

  • Toxo y Méndez remiten una carta al presidente del Gobierno ante la gravedad de la situación económica española y europea

    Ante los nuevos datos que ponen de manifiesto la gravedad de la situación económica española y europea, y ante las decisiones de carácter económico y laboral que va a adoptar el Consejo de Ministros, mañana viernes, los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, respectivamente, han decidido remitir una carta el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la que manifiestan la conveniencia de «adoptar decisiones en una serie de apartados que puedan mejorar las condiciones para dinamizar el ritmo de actividad de la producción española con una distribución de los esfuerzos más equilibrada entre la población».

    La carta de los secretarios generales de CCOO y UGT dice así:

    La
    generación de empleo en el centro de la política económica

    La economía
    española mantiene un débil pulso de actividad insuficiente para generar empleo,
    el principal problema de nuestra sociedad. En un contexto de incertidumbre
    internacional con un fuerte endeudamiento de las familias y empresas españolas
    donde además, el crédito está muy bloqueado debido a la necesidad de
    capitalización del sistema financiero español, es conveniente adoptar decisiones
    en una serie de apartados que puedan mejorar las condiciones para dinamizar el
    ritmo de actividad de la producción española con una distribución de los
    esfuerzos más equilibrada entre la población.

    La economía española debe
    aprovechar todas las bazas disponibles para mejorar su cuota de mercado nacional
    e internacional, y con ese objetivo es imprescindible conseguir un estricto
    control de los precios de los bienes y servicios nacionales. La experiencia
    muestra la existencia de núcleos de gran importancia donde el crecimiento de los
    precios es muy superior al valor añadido ofrecido por los productores, con la
    consiguiente contaminación de todo el proceso de determinación de los precios en
    el resto de los sectores de actividad. Este comportamiento sostenido durante
    muchos años atrás, supone un lastre importante en la actual situación.

    Teniendo en cuenta, además, que la dependencia externa de los precios
    energéticos condiciona en buena medida las posibilidades de adaptación de la
    economía española, la evolución razonable de los precios españoles debe contar
    con la colaboración de todos los agentes económicos con influencia en el
    proceso. Los salarios deben mantener una senda de moderación en su crecimiento
    como el establecido en el actual AENC con una extensión a un periodo temporal
    más amplio, pero el esfuerzo será baldío y contraproducente, si no está
    acompañado de un compromiso firme de contención de los beneficios empresariales
    y un esfuerzo adicional de inversión de los excedentes obtenidos para ampliar y
    mejorar el tejido productivo español.

    La ampliación del periodo temporal
    se plantea con estos criterios pero necesita como elemento previo el desbloqueo
    de la negociación colectiva que permita suscribir los convenios correspondientes
    a 2011 de acuerdo a lo recogido en el Acuerdo en vigor. Este retraso en los
    convenios está afectando al poder adquisitivo de los trabajadores, en un
    contexto de incremento de precios (la tasa interanual está por encima del 3%,
    mientras el incremento salarial revisado se sitúa en el 2,2% y en el 1,6% en los
    convenios nuevos), lo que mermará aún más las posibilidades de reactivación
    económica a través de la todavía lejana recuperación de la demanda interna. En
    la misma línea, se debe cumplir con el acuerdo suscrito por el Gobierno que
    atañe a los empleados públicos.

    El objetivo de mejorar la competitividad,
    a corto plazo, de la economía española, unido a la mejora del valor añadido en
    el horizonte más amplio de tiempo, debe caminar al lado de una recapitalización
    rápida del sistema financiero para conseguir normalizar los canales de crédito
    que permitan financiar los gastos de explotación y las nuevas inversiones de las
    empresas.

    El control de precios juega un papel determinante en el
    terreno competitivo de las mercancías españolas, pero es especialmente
    importante alcanzarlo en algunos bienes que tienen mucha influencia en la
    capacidad adquisitiva de las rentas más bajas: energía, transporte público y
    alimentos. El esfuerzo en esos apartados debe ser especialmente intenso,
    mediante incluso el uso de una regulación pública más intensa durante un periodo
    de tiempo.

    Las cuentas públicas españolas están inmersas en un proceso
    de saneamiento para cumplir con las obligaciones de pertenecer a la moneda
    única, que obliga a reducir el actual saldo negativo de las administraciones
    públicas. Para conseguirlo es preciso acometer reformas para mejorar el uso de
    los recursos públicos mediante la eliminación de gastos superfluos y la
    reducción de duplicidades entre administraciones, pero a la vez, es
    imprescindible mejorar los ingresos públicos para sostener un nivel de gasto
    adecuado a las necesidades del país. Los compromisos de austeridad se concretan
    en alcanzar saldos sostenibles no en la mera reducción de la presencia del
    sector público en la economía, tal y como muestran las cifras de los países más
    desarrollados que cuentan con ingresos fiscales muy encima de los españoles (la
    media de la UE27 en 2010 era más de 6 puntos del PIB superior a la de
    España).

    La lucha contra el fraude debe convertirse en seña de identidad
    de todas las administraciones públicas para mejorar la cultura fiscal española,
    pero este cambio debe estar acompañado de modificaciones en figuras tributarias
    para aumentar las aportaciones de determinadas fuentes y niveles de renta. Entre
    las múltiples iniciativas cabe destacar: implantación de los anteriores tipos de
    gravamen en el Impuesto sobre Patrimonio y en el Impuesto sobre Sucesiones y
    Donaciones, modificaciones en el sistema de estimación objetiva de las rentas de
    actividades económicas dentro del IRPF, implantación de una tarifa progresiva
    entre 15% y 25% de la tributación de los rendimientos del ahorro y plusvalías en
    el IRPF e, igualación del tipo de gravamen efectivo y ordinario en el Impuesto
    de Sociedades mediante eliminación de las deducciones fiscales dentro de un
    proceso de mayor control de la tributación en este impuesto.

    La
    racionalización del gasto y los mayores ingresos permitirían al sector público
    español desplegar la necesaria presencia en los distintos ámbitos de las
    relaciones económicas, con especial hincapié en las políticas de protección a
    las personas en peor situación (desempleo y peligro de exclusión social) y la
    población jubilada que no debe sufrir recortes en su poder adquisitivo, más
    injustificados si cabe al observar la posición financiera del segmento
    contributivo de la Seguridad Social.

    El acceso a la vivienda con un
    precio razonable sigue siendo uno de los retos de la sociedad española, de forma
    que reducir las actuales deficiencias colaborarían a mejorar el poder
    adquisitivo de las personas. En este terreno es muy necesario abordar una
    política ambiciosa de desarrollo del alquiler mezcla de incentivos a la puesta
    en mercado de las viviendas desocupadas (aumento de la tributación en el IRPF a
    los propietarios) y garantía de la propiedad, mediante los correspondientes
    avales sobre la recuperación de la vivienda al final del plazo, y la
    bonificación a los inquilinos según su nivel de renta para mejorar su solvencia.
    El fracaso de la política aplicada en las dos últimas décadas hace necesario
    reflexionar para no caer en los mismos problemas. Una política diferente con las
    características enunciadas puede reducir el precio de un bien básico, la
    vivienda, mediante la ampliación de la oferta de vivienda y dinamizar este
    mercado, incluso con la posibilidad de uso de los amplios stocks de las
    entidades financieras.   

    La política económica del país tiene que estar
    dirigida en su totalidad a crear empleo con esfuerzos equilibrados para evitar
    que las personas en peor situación asuman el mayor coste de una crisis tan
    profunda y compleja. La contratación a tiempo parcial puede ser una herramienta
    para mejorar la creación de empleo, pero en ningún caso se debe pervertir su
    filosofía para utilizar este contrato como principal mecanismo de entrada sin
    contar con los derechos adecuados en las condiciones de trabajo y protección
    social de los trabajadores.

    El empeño de generar empleo se debe redoblar
    para los jóvenes, quienes sufren el paro de forma especialmente intensa. La
    mejora de sus posibilidades debe estar apoyada en la educación, pero también en
    la formación específica demandada por el tejido productivo español. Con este
    propósito, conviene introducir modificaciones para acercar el modelo español al
    aplicado en otros países más desarrollados donde se combina la formación
    profesional con las prácticas remuneradas en las empresas.  

    Al mismo
    tiempo que la generación de empleo debe ser el objetivo principal, se debe
    garantizar la protección de los desempleados, pues la pérdida de empleo es una
    de las causas que acercan a la pobreza y a la exclusión social. La preocupante
    caída de la tasa de cobertura (que se sitúa en el 70,2%, es decir 8,1 puntos por
    debajo de la del año anterior) por el alargamiento de la crisis (lo que provoca
    que se estén agotando las prestaciones contributivas y las ayudas familiares, en
    un entorno de baja creación de empleo), hace imprescindible mantener al menos
    los mecanismos de protección.

  • Unicaja tensa la fusión con Caja España-Duero para lograr más poder

    Alta tensión en el proyecto de fusión de Unicaja y Caja España-Duero.

    FUENTE: CincoDias.com

    M. M. Mendieta – Madrid – 18/08/2011

    El asfixiante mes de agosto está alcanzando temperaturas especialmente elevadas en algunos despachos de Málaga y Salamanca. Unicaja, con sede en la ciudad andaluza, y Caja España-Duero, originaria de Castilla y León, pactaron en marzo un preacuerdo de fusión, pero es ahora cuando la negociación entra en su fase más crítica.

    En la mesa final de la partida solo hay dos participantes. De un lado, Braulio Medel, presidente de Unicaja y uno de los directivos con mayor experiencia del sector. Del otro, Evaristo del Canto, presidente de Caja España-Duero, rescatado de La Caixa por la Junta de Castilla y León para sacar adelante a la caja regional. Dos duros jugadores que pretenden cerrar un acuerdo en las próximas semanas.

    Del Canto necesita un proyecto de integración con Unicaja para cumplir con los nuevos requerimientos de solvencia impuestos por el Banco de España. Para Medel, esta es una las últimas posibilidades para que la caja malagueña dé un salto de tamaño.

    Aunque ambas partes parecen condenadas a entenderse, Medel está jugando fuerte y reclama ahora más poder del inicialmente pactado. «Se habló de un reparto 63% – 37%, pero ahora Unicaja quiere llegar a controlar hasta más del 70% del banco al que trasladarían sus negocios financieros», apuntas fuentes conocedoras de la operación.

    El tiempo corre más deprisa para Caja España-Duero. El Banco de España estableció en febrero que la entidad necesita 463 millones de capital adicional, antes del 30 de septiembre, para reforzar su solvencia. Con la fusión con Unicaja tendría resuelto este problema. No obstante, para no ceder posiciones en la negociación la caja tiene un plan b. En el 5 de septiembre su asamblea habilitará al consejo para que pueda autorizar la petición de capital al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

    De acuerdo con fuentes financieras, Unicaja tensará al máximo la cuerda para ganar poder. De hecho, la entidad aún no ha convocado a sus órganos de gobierno para que den luz verde a la operación.

    En una semana, Evaristo del Canto celebrará una reunión del consejo donde informará sobre el estado de las negociaciones y en la que previsiblemente se decidirá qué alternativa elegir.

    Un proyecto con complementariedad geográfica

    Uno de los valores más importantes del proyecto de fusión de Caja España-Duero y Unicaja es su complementariedad geográfica. La entidad malagueña cuenta con una importante presencia en Andalucía, especialmente en la zona oriental, así como en Ciudad Real. Mientras tanto, la caja castellanoleonesa aportaría al grupo, un amplio despliegue en sus zonas de origen (León, Salamanca, Soria, Valladolid…) así como más de 70 sucursales en Madrid, 27 oficinas en Galicia y 11 en Asturias.

    El bajo nivel de solapamiento de ambos grupos, junto a los planes de cierres de sucursales acometidos por ambas entidades, especialmente por Caja España-Duero, permitiría un buen acoplamiento que no necesitaría de muchos ajustes adicionales.

    Las alianzas frustradas con Caja Castilla La Mancha y Cajasur

    Unicaja acumula en su haber dos negociaciones de fusión frustradas que acabaron con la intervención de dos entidades. A comienzos de febrero de 2009, Braulio Medel se reunió en varias ocasiones con Juan Pedro Hernández Moltó, presidente de Caja Castilla La Mancha, para pactar una alianza. Tras el descarrilamiento de las conversaciones, el Banco de España intervino la entidad.

    Unos meses más tarde, la caja andaluza anunció un proyecto de fusión con Cajasur, otra entidad que atravesaba serios problemas financieros. A pesar de la insistencia de la Junta de Andalucía para que la operación cuajara, desacuerdos de última hora hicieron naufragar el proyecto. Cinco meses después el supervisor bancario decretó la intervención de la caja cordobesa.

  • El presidente aseguró en el último consejo la firma de un acuerdo antes del 5 de septiembre

    La conversión de Caja España-Duero en un banco avanza y el proceso
    de traspaso de capitales, de negocios y de la plantilla a la nueva entidad debe
    adecuarse a las exigencias y plazos señalados por el Banco de España, que ha
    fijado para el 30 de septiembre próximo la fecha máxima para finalizar esta
    etapa de la reestructuración del sector financiero español y mejorar su
    solvencia. 
    FUENTE: elnortedecastilla.es

    La conversión de Caja España-Duero en un banco avanza y el proceso
    de traspaso de capitales, de negocios y de la plantilla a la nueva entidad debe
    adecuarse a las exigencias y plazos señalados por el Banco de España, que ha
    fijado para el 30 de septiembre próximo la fecha máxima para finalizar esta
    etapa de la reestructuración del sector financiero español y mejorar su
    solvencia.
    La entidad castellano y leonesa, surgida de la fusión del año
    pasado de las dos mayores cajas de la comunidad autónoma, Caja España con sede
    en León y Caja Duero, con sede en Salamanca, iniciará a finales de mes las
    negociaciones para el traslado de la plantilla al banco aprobado por el consejo
    de administración, pero que necesita la autorización definitiva de la asamblea
    general, que se reunirá en León el 5 de septiembre próximo.
    Los sindicatos que representan a los 4.700 empleados de la caja
    fusionada han puntualizado que, de manera previa a cualquier decisión, debe
    suscribirse un acuerdo de garantías laborales entre la dirección y la plantilla.
    La organización mayoritaria, la Unión General de Trabajadores, difundió tras el
    consejo de administración un comunicado en el que dio cuenta de lo ocurrido en
    este órgano, del que forman parte varios dirigentes ugetistas, entre ellos el
    propio secretario autonómico del sindicato, Agustín Prieto y el secretario
    general de banca, Tomás Muñoz. Precisamente este último se dirigió al consejo
    para adelantar que los consejeros generales de la UGT votarían en contra del
    traspaso de activos y pasivos al nuevo Banco Caja España de Inversiones «si
    previamente a su celebración no se firma un acuerdo de garantías laborales y
    salariales para todos los trabajadores», informa el comunicado. Según esta
    fuente, el presidente de la caja, Evaristo del Canto, tomó la palabra para
    garantizar que «antes de dicha asamblea estaría firmado dicho acuerdo, al igual
    que la constitución de la mesa de negociación para la resolución de los asuntos
    pendientes», afirma la nota.
    Negociación previa

    La dirección de Caja España-Duero ha convocado para el 29 de agosto
    próximo la mesa de negociación para discutir la fórmula del traslado de toda la
    plantilla de la entidad al futuro banco creado por la caja en solitario. Ese
    nuevo banco será el que finalmente se fusione con el que también ha creado la
    caja con sede en Málaga Unicaja si desaparecen las diferencias surgidas en las
    últimas semanas por la valoración de las dos cajas. Fuentes consultadas en este
    sentido insisten en que la fusión «tiene que fructificar», indicaron algunos de
    los integrantes del consejo de administración de Caja España-Duero.
    Las intenciones topan con los datos aportados en el estudio de
    riesgos de ambas entidades que ha sido valorado por expertos de empresas
    especializadas en este tipo de operaciones. Como consecuencia de esa valoración,
    Unicaja pretendería ahora tener un peso mayor, muy superior al 63% para la firma
    con sede en Andalucía previsto inicialmente y más cercano al 75%.
    Estas divergencias, todavía sin cerrar, han llevado a Caja
    España-Duero a continuar los pasos hacia la formación de un banco propio en el
    que, de no tener otro socio, se permitiría la entrada del Fondo para la
    Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), que adquiriría algo más del 40% de la
    cuota participativa con la intención de venderla en un plazo de cinco años al
    mejor postor.
    «Por si acaso»

    En el orden del día de la asamblea del 5 de septiembre se encuentra
    la autorización al consejo y a su dirección para llevar a cabo estas
    operaciones, algo que según las fuentes de la caja se aprobará «por si acaso» no
    llega a buen puerto la integración con Unicaja.
    «Lo que a nosotros, como sindicato nos preocupa es que en todo caso
    se garantice el empleo. Sabemos y hemos hecho un ejercicio de responsabilidad en
    torno a los incrementos salariales, pero ante todo es importante que se asegure
    la continuidad de los puestos de trabajo. Solo así votaremos a favor»,
    aseguraron desde UGT.