Autor: CEISS

  • CC OO pide «la depuración de los gestores de las cajas con problemas»

    No hay como utilizar el sentido común y explicar en voz alta lo que
    piensa mucha gente de la calle. «Los principales responsables de las
    cajas que tienen problemas son sus gestores y deberían ser depurados de
    sus cargos. Mientras ellos sigan en sus puestos, no se va a solucionar
    el problema». Quien se expresó así fue José María Martínez, secretario
    general COMFIA-CC OO, el principal sindicato del sector financiero.
    Martínez reclamó estos cambios «en CCM, Cajasur, CAM y Caja
    Duero-España».

    No hay como utilizar el sentido común y explicar en voz alta lo que
    piensa mucha gente de la calle. «Los principales responsables de las
    cajas que tienen problemas son sus gestores y deberían ser depurados de
    sus cargos. Mientras ellos sigan en sus puestos, no se va a solucionar
    el problema». Quien se expresó así fue José María Martínez, secretario
    general COMFIA-CC OO, el principal sindicato del sector financiero.
    Martínez reclamó estos cambios «en CCM, Cajasur, CAM y Caja
    Duero-España».

    Martínez subrayó, durante un desayuno organizado por la Asociación de
    Periodistas de Información Económica (APIE), que el Banco Base es «la
    expresión de cómo se está llevando a cabo el proceso de
    reestructuración», ya que cuatro cajas acordaron crear un nuevo banco,
    luego rompieron la negociación y «hubo ocultación por parte de la Caja
    Mediterráneo a la asamblea».

    La responsabilidad de que el sector
    no haya avanzado más en la reestructuración es de Miguel Ángel Fernández
    Ordóñez, gobernador del Banco de España, según Martínez. «Su falta de
    coraje y de determinación ha provocado que el sector se reestructure
    tarde y mal. El gobernador tiene prejuicios contra las cajas», concluyó
    el primer representante de Comisiones Obreras en el sector financiero.
    En su opinión, esta falta de diligencia se puede deber a que le queda un
    año en su cargo y quiere evitar problemas.

    La consecuencia de
    esta actitud es que los problemas «han estado languideciendo un año
    entero y ahora resurjen el triple de complicados que antes». No
    obstante, no pidió la dimisión de Ordóñez «porque sería perjudicial para
    el sector». En donde sí está dispuesto el sindicato a ir hasta el final
    es en pedir responsabilidades penales a algunos gestores de cajas «como
    en el caso de Cajasur. Todo dependerá de lo que se vea en los
    procesos», avanzó.

    Para Martínez la solución para revitalizar el
    proceso de las cajas es «contar con esquemas de protección de activos,
    un dinero público para garantizar las posibles pérdidas futuras. Tiene
    la ventaja de que no genera déficit si el Banco de España ha hecho bien
    las cuentas. Para los inversores es una garantía importante que
    agilizaría el proceso. Lo que no es lógico es que solo se dé para la CAM
    y no para otras cajas en situación similar. Por supuesto, antes de
    entregar el dinero habría que depurar a los gestores», insistió.

    Especialmente
    crítico estuvo Martínez con la fusión de Caja Duero-España. «Los
    responsables llevan un año sin tomar un rumbo claro. Sin fusionar los
    consejos, que se componen de 32 personas, ni el comité de dirección, que
    es la suma de los dos anteriores», dijo.

    Respecto a la condena e
    inhabilitación de Alfredo Sáenz, vicepresidente y consejero delegado del
    Santander, Martínez comentó: «Es injusto que la resolución llegue con
    17 años de retraso. Probablemente Sáenz será uno de los mejores
    gestores, pero esta situación crea un problema reputacional para el
    Santander y puede tener implicaciones en el relevo de la presidencia del
    grupo. También es un problema ante los medios de comunicación de Reino
    Unido».

    El presidente de Unnim, Jaume Ribera, coincidió con
    Martínez en culpar al Banco de España de la situación de las cajas,
    «aunque también nosotros tenemos otra parte de culpa», admitió en unas
    jornadas en el IESE.

    Diferentes expertos que participaron en las
    mismas sesiones coincidieron en señalar que las cajas que necesiten
    levantar capital para alcanzar los requisitos mínimos de solvencia que
    pide el Gobierno deberían hacerlo acudiendo al Fondo de Reestructuración
    Ordenada Bancaria (FROB) y no «malvendiéndose» en el mercado, informa
    Europa Press. Según el consejero delegado de Analistas Financieros
    Internacionales (AFI), Angel Bergés, los descuentos sobre el valor en
    libros que estarán entre el 30% y el 40%.

    ÍÑIGO DE BARRÓN

    El País

  • CCOO, Secar y Csica piden garantías laborales en protocolo de intenciones con Caja España-Duero para aprobarlo

    Los sindicatos CCOO, Csica y Secar, presentes en Unicaja, han
    pedido que el protocolo de intenciones para la integración de la caja
    andaluza con Caja España-Caja Duero, que tiene previsto aprobar este
    jueves en consejo de administración, contemple una serie de garantías
    laborales, como condición para dar su visto bueno a dicho protocolo de
    intenciones.

    Los sindicatos CCOO, Csica y Secar, presentes en Unicaja, han
    pedido que el protocolo de intenciones para la integración de la caja
    andaluza con Caja España-Caja Duero, que tiene previsto aprobar este
    jueves en consejo de administración, contemple una serie de garantías
    laborales, como condición para dar su visto bueno a dicho protocolo de
    intenciones.

    En una carta conjunta remitida al
    presidente de Unicaja, Braulio Medel, los tres sindicatos, y en su
    nombre los secretarios generales y presidente de las secciones
    sindicales en Unicaja de Comfia-CCOO, Secar y Csica, le plantean una
    serie de cuestiones, consideradas «de vital importancia en las actuales
    circunstancias» ante «un eventual proceso de integración con Caja España
    de Inversiones».

    Así, en esa carta conjunta, recogida
    por Europa Press, los sindicatos consideran «imprescindible» la
    «preservación de las garantías laborales» que debe contener tanto el
    acuerdo de creación de una entidad bancaria, como el protocolo de
    integración con Caja España-Caja Duero, de forma que en la propuesta de
    protocolo que se presente el próximo jueves «se incluya referencia
    expresa a las garantías que ya en su día manifestamos».

    Esas garantías laborales pasan por «garantías económicas sobre la
    viabilidad de la entidad resultante; garantías sociales y de empleo en
    las distintas zonas geográficas; preservación de una estructura
    descentralizada que permita minimizar los impactos negativos en términos
    de movilidad; garantía de que las condiciones laborales colectivas de
    los trabajadores se regularán por lo que disponga en cada momento el
    convenio colectivo de cajas de ahorros,
    así como por las condiciones laborales derivadas de la totalidad de los
    acuerdos y pactos laborales vigentes en el momento de la sucesión, sin
    perjuicio de las modificaciones posteriores que puedan acordarse».

    Asimismo, demandan a Unicaja que exista una «renuncia a la aplicación
    de medidas de reestructuración traumáticas; y que haya garantías del
    mantenimiento de las condiciones laborales y de la armonización de las
    mismas entre las entidades que puedan constituir la nueva entidad».

    En ese sentido, tras reconocer que son «conscientes de que si se
    pretende aprobar un protocolo genérico, la inclusión en detalle de las
    anteriores garantías puede resultar demasiado exhaustivo», efectúan una
    propuesta que supone «recoger un punto en términos similares al que se
    redactó en el apartado II del protocolo de fusión con CajaSur».

    Este apartado, recogido en la carta, contempla que «las cajas
    firmantes negociarán con las representaciones sindicales de cada una de
    las mismas un acuerdo global de eficacia general con garantía del empleo
    y respeto de los derechos adquiridos, así como idénticas oportunidades
    de formación y promoción profesional para los colectivos de cada una de
    las entidades implicadas en la operación, procurando se alcance la mayor
    homogeneización posible de las condiciones laborales de los
    trabajadores en la entidad de nueva creación, bajo la condición de la
    viabilidad del proyecto empresarial y de la capacidad de generación de
    sinergias del mismo».

    Dicho apartado agrega que «este
    acuerdo laboral de fusión será refrendado por los consejos de
    administración de cada entidad con anterioridad a la aprobación de la
    fusión por sus asambleas y será condición necesaria para dicha fusión»,
    contempla que ese acuerdo «se realizará bajo los principios de no
    discriminación de los empleados de ninguna de las cajas y evitación de
    medidas traumáticas» y agrega que «ante las posibles racionalizaciones
    de plantilla que pudiesen ser necesarias en el futuro para el logro de
    los objetivos generales contenidos en la exposición de motivos de este
    protocolo, ambas cajas reconocen la vocación de que las figuras
    jurídicas a emplear velarán por la seguridad y tranquilidad de los
    trabajadores».

    Los sindicatos han reconocido la
    «importancia estratégica» de esta reestructuración que se está
    acometiendo, por lo que se muestran «conscientes de la necesidad de
    conciliar la responsabilidad institucional con la de defender a los
    trabajadores a quienes representamos», por lo que han dejado claro que
    su posición en relación al protocolo de integración «será plenamente
    favorable de cumplirse estas cuestiones».

    MODIFICACIÓN DE LOS ESTATUTOS

    Por otro lado, han recordado el «compromiso» existente con la
    representación sindical sobre la modificación del artículo 66 de los
    estatutos de la entidad, «que se materializó parcialmente en el consejo
    de administración de la entidad de 17 de julio de 2009» y en la que se
    acordó por unanimidad que la entidad «negociaría con las
    representaciones sindicales un acuerdo laboral de eficacia general, con
    la garantía del empleo, respeto de derechos adquiridos, así como
    idénticas oportunidades de formación y promoción profesional para los
    colectivos de cada una de las entidades implicadas en la operación,
    procurando la mayor homogeneización posible de las condiciones laborales
    en la entidad de nueva creación o en la absorbente».

    Los tres sindicatos han apuntado que «queda pendiente de incluir en los
    estatutos de la Entidad dicho acuerdo, hasta el momento que se produjera
    una necesidad posterior de reformarlos».

    Que.es

  • La crisis deja al descubierto el vaivén del Banco de España

    Con él, el sistema financiero puso su contador a cero. Está a
    punto de acabar con 150 años de historia de las cajas para convertirlas
    en bancos. La crisis económica le sirvió de excusa para iniciar un
    proceso marcado por los constantes vaivenes a su política y, en algunos
    casos, una clara falta de rigor a la definición de su cargo: la
    supervisión de las entidades financieras españolas.

    Con él, el sistema financiero puso su contador a cero. Está a
    punto de acabar con 150 años de historia de las cajas para convertirlas
    en bancos. La crisis económica le sirvió de excusa para iniciar un
    proceso marcado por los constantes vaivenes a su política y, en algunos
    casos, una clara falta de rigor a la definición de su cargo: la
    supervisión de las entidades financieras españolas.

    Los agujeros encontrados en CCM y Cajasur le recordarán en los libros de historia a Miguel Ángel Fernández Ordóñez como el médico que sólo diagnosticó un constipado cuando el organismo estaba podrido.

    Si
    hay una opinión en la que coinciden tanto bancos y cajas (que ya es
    difícil) como expertos es que el Banco de España ha reaccionado en todo
    momento desde que estalló la crisis con «improvisación» y «sin anticipación».
    «No se ha querido reconocer en ningún momento la realidad de la
    situación», pese a que desde bancos y cajas se le estaba advirtiendo de
    lo que se venía encima, aseguran representantes de ambos sectores.
    Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Granada,
    admite que buena parte de la situación actual se debe a que «no se hizo
    un diagnóstico preciso de los problemas que iba a haber».

    Y falló en la primera entidad con problemas. El resto de cajas lo vio, pero él no.

    CCM y Cajasur

    Cuando
    Fernández Ordóñez intentó que Ibercaja absorbiera a Caja Castilla-La
    Mancha para evitar su intervención, le ofreció mil millones de euros en
    ayudas. Amado Franco le dijo que no; hacía falta mucho más dinero. La
    misma situación vivió el gobernador del Banco de España cuando unos días
    después hizo el mismo intento con Unicaja. Braulio Medel replicó que
    con menos de 3.000 millones no se podía hacer. Ordóñez se encastilló y acabó por intervenir CCM ante la imposibilidad de que otra caja le solucionara el problema.

    La
    realidad acabó, poco después, por dar la razón a Franco y a Medel y
    sacó los colores al gobernador, porque para venderla a Cajastur tuvo que
    conceder unas ayudas de 1.300 millones más una garantía de 2.475 millones para hacer frente a la morosidad que vaya apareciendo. ¿Cómo es posible
    que quien tenía acceso a los números de CCM no pudiera ver lo que el
    resto tenía tan claro?

    Y no fue la única vez que sucedió. Poco
    después se repitió la historia con Cajasur. Tras la intervención y su
    venta a BBK, la caja vasca descubrió que los problemas que había dentro
    de la cordobesa eran muy superiores a los que el Banco de España había
    escrito en el cuaderno de venta. Unos mil millones más de agujero de lo
    calculado (y eso que la gestión estaba en manos del supervisor), más lo
    que vaya saliendo. Otro mal cálculo de grandes dimensiones. Desde el
    Banco de España justifican que después de intervenir una entidad siempre
    salen pérdidas muy superiores a las que se conocían porque se utilizan
    criterios de una prudencia exagerada, que multiplican los morosos y, por
    tanto, las pérdidas.

    En
    el sector admiten parte de esta argumentación, pero recuerdan que en el
    caso de Cajasur, por ejemplo, el agujero apareció cuando entró BBK una
    vez que ya había salido el Banco de España, lo que demuestra que no se
    enteró de lo que había ahí dentro.

    La credibilidad y la CAM

    Y
    esos malos cálculos no sólo afectan a esas dos entidades y a sus
    compradoras, la verdadera consecuencia de lo ocurrido tras cada
    intervención es que «ahora se duda de las cuentas de todas las cajas de ahorros»,
    asegura el ejecutivo de una gran entidad española. El supervisor «ha
    perdido su credibilidad», añade otro, y la prueba está en que nadie quiere hacerse cargo de la CAM porque dudan de qué puede haber dentro. Si se confiara en el Banco de
    España, a alguien le saldrían las cuentas para comprarla.

    Con
    la CAM se ha dado otra de estas situaciones de recálculo de su
    realidad, aunque en este caso ha sido el supervisor el que ha elevado la
    cifra de las dificultades. Tras realizar una inspección en diciembre,
    abrió un acta a la caja alicantina obligándole a elevar en 1.400
    millones su cifra de créditos morosos. Esta fue una de las razones que provocaron la ruptura con sus socios Cajastur, Extremadura y Cantabria.

    Y,
    precisamente, la situación de la CAM es una de las circunstancias que
    más está poniendo en entredicho la actuación del Banco de España, un
    organismo que hasta bien iniciada la crisis (y todavía en muchos
    aspectos, como las exigencias de provisiones antimorosidad) gozaba de la
    máxima credibilidad en los mercados internacionales. La institución se
    niega a intervenirla. Tiene un argumento de peso: su capital regulatorio
    (la solvencia que se le exige por ley) supera el mínimo establecido.

    La
    realidad, sin embargo, es que podría hacerlo si de verdad sacara a la
    luz todos sus créditos de riesgo, aseguran fuentes del sector
    conocedoras de las cuentas de la CAM. Igual que afloró 1.400 millones en
    enero, podría sacar otros tantos, los suficientes como para que
    estuviera en una situación de intervención. «No quiere intervenir y alarga los procesos hasta que no hay más remedio»,
    como hizo en el caso de Cajasur y CCM, asegura el consejero de Economía
    de una comunidad autónoma, que no quiere ser citado, al igual que
    numerosos representantes de bancos y cajas que han hablado con Público en las últimas semanas. Quieren seguir a bien con el supervisor (de él
    depende su futuro) porque creen que «si no haces ruido es más fácil
    negociar con él», aunque critican duramente su actuación durante la
    crisis.

    Ordóñez reclama despolitización, pero no hace nada contra ella

    Una
    de las grandes reclamaciones que desde varios bancos se le dirigen al
    Banco de España es que no haya aprobado un buen procedimiento de
    intervención. Ya desde la crisis de Banesto, dicen, se vio la necesidad
    de esta nueva normativa, pero sobre todo se hizo patente tras la entrada
    en CCM. «Con la aprobación del FROB tuvieron una oportunidad de crear
    este instrumento legal, pero la desaprovecharon», dicen en un banco,
    donde reclaman al supervisor que «como en tantas otras cosas, no ha hecho los deberes».

    Crédito para el ladrillo

    Desde
    la banca se alertó ya en septiembre de 2007, poco después de que
    saltara la crisis de las hipotecas basura, de que había un problema con
    las carteras inmobiliarias de las entidades financieras. «Entonces se
    debería haber empezado a hacer algo», asegura un ejecutivo de un banco.

    Y
    previamente se tendría que haber puesto freno a la concesión de crédito
    inmobiliario (la burbuja habría sido menor), asegura Carbó, quien añade
    que el «gran nubarrón» que queda ahora es reconocer la realidad de los
    balances de las cajas y los bancos. «No hemos sido capaces de hacer el
    gran ejercicio de transparencia», reconoce el catedrático. Con esa
    afirmación, que comparten numerosos expertos, sobre todo analistas
    internacionales, queda de manifiesto que no se confía en las cifras
    comunicadas por las entidades y por el Banco de España. Ni siquiera
    después de haber desnudado públicamente su exposición al ladrillo por exigencia del supervisor.

    Y
    esas dificultades con el sector inmobiliario que entonces eran
    asumibles era evidente que iban a convertirse con el tiempo en un grave
    problema de solvencia, sobre todo en el caso de las cajas, que no podían
    captar capital porque su normativa se lo impedía. Pero el supervisor
    permaneció inmóvil al respecto «cuando todavía había capacidad de
    maniobra», recuerdan en el sector, por mucho que ahora reclame que no se
    hicieron reformas cuando se pudo.

    No fue hasta julio de 2010
    cuando se aprobó una ley de cajas que permitía a estas entidades acceder
    a fondos con los que elevar su solvencia (y fue por insistencia de las
    propias cajas). Pero ya el problema era demasiado grave.

    Hasta
    entonces, se había apostado por impulsar unas fusiones que han estado
    «demasiado mediatizadas por los gobiernos autonómicos», asegura Javier
    Niederleytner,profesor del Instituto de Estudios Bursátiles. Desde
    dentro del Banco de España llegaron a reconocer que «se hicieron las
    fusiones que se pudieron y no las que se quisieron». Los lazos políticos
    de unas comunidades con otras y la cercanía de los gestores de unas
    cajas con los de otras fueron lo que marcaron las uniones que se han
    realizado, en lugar de las razones económicas, que es lo que debería
    haberlas guiado. El supervisor «ha sido demasiado blando», dice Niederleytner, mientras Carbó añade que ha reaccionado «con lentitud» y perdido «un tiempo precioso hasta junio de 2010».

    Cuestión de tamaño

    Pero
    en ese tiempo el supervisor pensaba que lo primordial (sin dejar de
    exigir provisiones y saneamientos millonarios) era aumentar el tamaño de
    las entidades. Cuando la crisis irlandesa le demostró de nuevo que los
    problemas eran más graves de lo que quería reconocer, tuvo que dar un
    nuevo viraje y obligar a las medias fusiones, que hasta ahora había
    permitido e impulsado (los SIP), a convertirse en integraciones plenas.
    Para entonces, ya se había llegado a diciembre de 2010, tres años después de estallar la crisis.

    Pero
    en enero de nuevo todo cambió. Las exigencias de los grandes bancos,
    que entraron en cólera cuando comprobaron que seguían sin poder emitir
    en los mercados internacionales (por culpa, creían, de la mala imagen de
    las cajas), hicieron que el Banco de España y el Gobierno se pusieran
    manos a la obra con una nueva normativa. Lo primordial ya no era el
    tamaño, ni los saneamientos, ni las fusiones, ahora lo que importaba era
    el capital, la conversión en bancos y la salida a Bolsa.

    Dinero público

    Y
    mientras se cambia de rumbo cada poco tiempo, el volumen de dinero
    público que se entrega a las entidades sigue creciendo. Y todavía sin
    que ello haya supuesto que se levante de la silla a los ejecutivos que
    han llevado a las cajas a esta situación. «Los gestores malos deberían irse a la calle y nadie les está reclamando nada», critica Niederleytner.

    Carbó
    considera «crítico» que se avance en la profesionalización de los
    órganos de gobierno de las entidades. También lo reclamó el propio
    gobernador públicamente la semana pasada, pero en realidad no hace nada para luchar contra ello.
    En sus manos está la aprobación de los Consejos de Administración de
    los nuevos bancos y todavía no ha rechazado ninguno de los propuestos.
    Sólo dos de estos nuevos bancos tienen consejeros independientes.

    Ordóñez
    se quejaba de que no se habían hecho las reformas cuando se debió.
    Tampoco él hizo las que estaban en su mano cuando pudo, le recuerda José
    Antonio García Rubio, responsable de Economía de IU, quien cree que el
    gobernador debería dimitir porque «ha cometido errores gravísimos y como
    vigilante del sistema financiero ha demostrado una incapacidad total».
    En buena parte, añade, porque se ha preo-cupado por asuntos que no le
    correspondían, como la reforma laboral, algo en lo que coincide Chema
    Martínez, de CCOO-Comfia.

    Tras tantos vaivenes, el gobernador
    sigue teniendo ante sí un sistema financiero con dificultades para
    financiarse en el extranjero, con fusiones por terminar de concretarse y
    con problemas de liderazgo, con varias nacionalizaciones de cajas a la
    vista y con tres o cuatro intentos de salidas a Bolsa que todavía no
    está claro que vayan a resultar exitosos.

    Cómo se controla a las entidades

    ¿Cuáles son los objetivos de la supervisión?

    Asegurarse
    de que las entidades estén bien gobernadas, gestionen los riesgos
    adecuadamente y cuenten con un capital adecuado a los riesgos que
    asumen.

    ¿Cuántos tipos de actuaciones inspectoras hay?

    Existen
    tres tipos: el seguimiento y análisis a distancia, las visitas de
    inspección (que habitualmente se realizan una vez al año, salvo que se
    detecte que una entidad está en problemas) y el seguimiento continuado
    in situ. La última modalidad es la que se aplica en el Santander y BBVA.
    Dado su tamaño y complejidad, decenas de inspectores del Banco de
    España están permanentemente ubicados en las sedes de ambas entidades.

    ¿Cómo son esas inspecciones?

    Los
    inspectores se desplazan hasta la entidad una vez al año, repasan las
    cuentas, los libros y las operaciones realizadas. Normalmente, hacen
    exámenes aleatorios de los créditos concedidos a partir de determinado
    volumen y exigen ver un porcentaje de las operaciones realizadas con
    hogares o pymes. En los casos de mayor riesgo o tras una intervención,
    se analizan todas las operaciones. Cuando se detecta más riesgo del
    debido en una entidad, se realizan inspecciones concretas mucho más
    precisas y prolongadas. 

    VIRGINIA ZAFRA / MIGUEL ALBA


    Público

  • La laxitud del supervisor

    La situación de una parte sustancial del sistema financiero
    en España, a pesar del esfuerzo por negarlo, es muy delicada y responde a
    una mala praxis de muchas entidades durante los años del boom
    inmobiliario con cierta laxitud en la supervisión. En España se mantuvo
    durante un tiempo el mensaje de que la banca no presentaba apenas
    dificultades para superar la grave coyuntura financiera. Así, se
    arbitraron mecanismos en forma de subastas de activos, así como fondos
    de préstamos, tratando de diferenciarse de la mayoría de países europeos
    o EEUU, donde se ha impuesto la nacionalización.

    La situación de una parte sustancial del sistema financiero
    en España, a pesar del esfuerzo por negarlo, es muy delicada y responde a
    una mala praxis de muchas entidades durante los años del boom
    inmobiliario con cierta laxitud en la supervisión. En España se mantuvo
    durante un tiempo el mensaje de que la banca no presentaba apenas
    dificultades para superar la grave coyuntura financiera. Así, se
    arbitraron mecanismos en forma de subastas de activos, así como fondos
    de préstamos, tratando de diferenciarse de la mayoría de países europeos
    o EEUU, donde se ha impuesto la nacionalización.

    Bajo este
    paraguas de aparente neutralidad se esconde uno de los principales
    fracasos del supervisor en España, impensable en otros países,
    especialmente en los nórdicos: la falta absoluta de transparencia de las
    entidades, que ya se vio al intentar elaborar con el Catastro y el INE
    una estadística de precios que hubiese servido para valorar las carteras
    inmobiliarias y de suelo.

    A
    esta falta de transparencia, clave en el caso sueco de los años 90 en
    el que lo primero que publicaron el supervisor y el Gobierno, antes de
    inyectar dinero, fue la radiografía de todo el sistema financiero, se
    une la benevolencia con los equipos gestores, que mantienen su posición,
    a diferencia de Suecia o Islandia. En estos casos, la primera premisa
    es la depuración de los gestores, coope-radores necesarios, junto a
    algunas decisiones del supervisor, para llevar a las entidades a una
    situación tan delicada.

    El experimento de las fusiones frías ha
    provocado que se haya perdido mucho tiempo para solventar los problemas y
    ha avivado un triste espectáculo de luchas de poder entre los equipos
    fusionados, con la aquiescencia del Ejecutivo y del supervisor. Los
    últimos episodios con Banco Base revelan con toda crudeza estas malas
    prácticas, falta de transparencia, luchas de poder y también un
    escaparate de la política de inversiones del pasado.

    El endurecimiento de capitalización, hasta el 10% del corecapital,
    y la creación de bancos malos tampoco supone un avance en la solución
    del núcleo del problema financiero. Sigue sin dilucidarse quién debe
    pagar la deuda. Algunos países, como Suecia, pero también Islandia,
    optaron por repartir la carga entre deudores y acreedores. No es de
    recibo que sólo los deudores deban pagar, casi siempre con dinero
    público, los desmanes de muchas entidades y la falta de supervisión
    efectiva.

    Frente a este intento de seguir alimentando al enfermo
    (con el FROB), se podría haber puesto en marcha otra estrategia. En
    primer lugar, y con máxima transparencia, se debería haber dado a
    conocer la realidad de todo el sistema. En segundo lugar, haber
    descabalgado a todos los equipos gestores y, en tercer lugar, haber
    aprovechado para transformar en bancos públicos a aquellas entidades que
    de verdad no pueden continuar. Junto a esto, el sector público debería
    haber adquirido buena parte del parque inmobiliario ocioso y
    sobrevalorado y mediante una quita de, al menos el 50 o el 60% en el
    precio, haber creado un gran parque público de alquiler de vivienda.
    Esta doble operación permitiría liberar buena parte de los activos
    tóxicos que restringen la liquidez (y que sólo las entidades muy
    solventes puedan seguir funcionando) y crear un mecanismo de provisión
    de crédito para actividades muy determinadas, como el emprendimiento,
    cultura, servicios sociales tutelados o innovación, a las que el sector
    privado no atiende. La comparación entre las dos estrategias muestra una
    ganancia de eficiencia, equidad, transparencia y especialmente liquidez
    y solvencia para un verdadero cambio de modelo productivo.

    ALEJANDRO INURRIETA* Economista jefe de ‘Lorenzo Dávila EAFI’

    Público

  • Unicaja y Caja España inician una nueva semana clave para concretar su futuro

    Unicaja y Caja España Duero afrontan una nueva semana clave en su
    proceso de integración que, salvo sorpresa y de acuerdo con el Banco de
    España, desembocará en un nuevo banco en el que la entidad ‘leonesa’
    asumirá ser la parte menos ‘bancarizada’ a modo de fundación y quizá
    asumiendo los fondos más problemáticos.

    Unicaja y Caja España Duero afrontan una nueva semana clave en su
    proceso de integración que, salvo sorpresa y de acuerdo con el Banco de
    España, desembocará en un nuevo banco en el que la entidad ‘leonesa’
    asumirá ser la parte menos ‘bancarizada’ a modo de fundación y quizá
    asumiendo los fondos más problemáticos.

    Los consejos de
    administración de Caja España-Duero y Unicaja votarán el próximo 14 de
    abril la propuesta de integración conjunta, con lo que pretenden dar así
    cumplimiento a los requisitos de solvencia fijados por el Gobierno vía
    real decreto.

    Así los consejos de administración de Caja España
    Duero y Unicaja volverán a reunirse este jueves día 14 a partir de las
    17,30 horas. Ambos consejos rubricarán previsiblemente el acuerdo de
    fusión que conllevará un mayor poder ejecutivo para Unicaja, quien
    podría alcanzar una participación de hasta el 67%, reservando el 33%
    restante para Caja España.

    Unión ‘abierta’

    La unión
    de Caja España Duero con Unicaja no será ‘cerrada’ ya que ambas
    entidades contemplan la posibilidad de que otras instituciones de
    crédito puedan participar en futuro y dependiendo de las condiciones del
    mercado en el nuevo banco.

    La propuesta de constitución de esta
    entidad financiera pasa, según se ha asegurado desde Caja España, por
    permitir Caja España-Duero mantenga su naturaleza jurídica de Caja de
    Ahorros, como generadora de Obra Social, instrumento que ya en su día
    apuntó el propio Gobierno cuando puso en marcha la reforma de estas
    endidades de ahorro.

    LeoNoticias