Autor: CCOO en Vítaly

  • Fórmate y trabaja con la ayuda de los permisos individuales de formación (PIF)

    Este permiso es gratuito tanto para el trabajador como para la empresa

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    Fórmate y trabaja con la ayuda de los permisos individuales de formación (PIF)


    18 06 08 Utiliza el PIF para acabar la carrera, para hacer aquellos estudios que tanto deseabas, para estudiar idiomas… (Solicitud Cas) 

    Fórmate y trabaja con la ayuda de losPermisos Individuales de Formación (PIF)

    Compaginar el trabajo con los estudios no es sencillo, es por este motivo que existen diferentes posibilidades para poder ejercer el derecho del trabajador de mejorar su cualificación profesional y personal. Los PIF son una herramienta más que no podemos desaprovechar.El PIF es una bolsa de hasta 200 horas laborales por año o curso académico

    .La formación debe tener una titulación o acreditación oficial y tiene que ser formación presencial, pero también se incluye la parte presencial de los estudios a distancia. La novedad de este año es que no tan sólo sirve para poder asistir a las clases, sino también para preparar exámenes y para los desplazamientos hasta el lugar donde se realiza el curso.

    Sólo es necesario solicitar autorización al banco; éste tiene que informar a los sindicatos de todas las solicitudes recibidas y de las resoluciones correspondientes. La empresa sólo puede denegar el permiso por causas de organización o de producción. La solicitud del permiso se hace con el modelo que podéis encontrar en nuestra web -apartado de formación- o nos la podéis solicitar directamente. De todas maneras, os recomendamos que antes de solicitar el permiso os pongáis en contacto con nosotros.

    Este permiso es gratuito tanto para el trabajador como para la empresa. El trabajador cobra su salario como cada mes (sueldo base, antigüedad, complementos fijos y parte proporcional de las pagas extraordinarias) y no comporta ningún coste para la empresa porque dispone de un crédito de más de 50.000 euros parar financiar los PIF. Este importe procede de las cuotas que ingresa a la Seguridad Social por el concepto de formación profesional de nuestras nóminas.

    El PIF ayuda a adquirir más conocimientos, a hacer un reciclaje permanente y a mejorar tanto el desarrollo profesional como el personal de las plantillas de las empresas, que se convierten en más competitivas.

    Utiliza el PIF para acabar la carrera,

    para hacer aquellos estudios que tanto deseabas, para estudiar idiomas…

     

  • Nuestro miedo es su fuerza.

    Estamos asistiendo a un recorte dramático en condiciones de trabajo, reducciones de plantilla y deterioro de servicios esenciales. La cadena comienza en la propia administración, que pretende idénticos servicios a precios sensiblemente más bajos. El siguiente eslabón son las empresas, forzadas a competir con ofertas cada vez más económicas para obtener la concesión

    Escribe Isaac Rosa en su novela El país del miedo, que el miedo se tiene o no se tiene, pero que si se tiene no desaparece, únicamente cambia de estado.

    Comparto esta reflexión como testigo, en mi condición de sindicalista, de que el miedo, puede que razonable y hasta lógico, también nos condiciona, nos bloquea y nos sitúa ante el eterno dilema de callar, asumir y resignarse.

    Cuando esta tormenta económica que nos castiga desde hace años haya sido superada, alguien deberá investigar sobre los retrocesos sociológicos que ha ocasionado y su efecto narcotizador sobre aspiraciones y derechos que pensábamos irrenunciables no hace tanto tiempo.

    Estamos asistiendo a un recorte dramático en condiciones de trabajo, reducciones de plantilla y deterioro de servicios esenciales. La cadena comienza en la propia administración, que pretende idénticos servicios a precios sensiblemente más bajos. El siguiente eslabón son las empresas, forzadas a competir con ofertas cada vez más económicas para obtener la concesión. El tercer engranaje de esta cadena es el trabajador o trabajadora, víctima pasiva de un dilema esencial: no trabajar o trabajar más por bastante menos. He ahí el miedo. La cadena se ha tensado al límite.

    CCOO es un sindicato de clase que suele conciliar con inteligencia sus reivindicaciones y la responsabilidad social. Somos conscientes de la crisis, de sus efectos y de las dificultades económicas que sufrimos. Somos igualmente portadores de propuestas, de alternativas, que creemos necesarias, tanto en Europa como en España.

    Ahora bien, se han traspasado ya varias líneas rojas. Estamos consumiendo las reservas de un estado del bienestar anémico al que en lugar de insuflarle nutrientes le estamos dejando agotarse por inanición.

    La sistematica reducción del gasto público, indiscriminada y fundamentalista, no sólo deja de ser una herramienta eficaz de gestión, sino que además es injusto socialmente y se convierte en el sistema más rápido para generar desigualdad social y retrocesos laborales. Este escenario ya está ocurriendo y forma parte de nuestra realidad cotidiana.

    A diario asistimos a propuestas de la administración o empresariales que representan un retroceso no ya respecto a convenios anteriores, sino un salto en el tiempo hacia la desregulación y la precariedad más absoluta. Pero juegan con ventaja. Saben que existe el miedo, y ninguno tan convincente como perder el trabajo en un contexto de millones de desempleados. Miles de personas resuelven el dilema que antes mencioné del mismo modo: trabajan como sea. Ese es el significado que para la mayoría adquiere la palabra ajuste.

    Si situamos esa perversión semántica en sectores donde el salario medio apenas llega a los mil euros y muchos no superan los 850 euros, fraccionado en muchos casos esas cantidades a causa de las jornadas a tiempos parcial, o donde se amenaza la propia existencia de colectivos enteros por falta de recursos como ocurre con la Ayuda a Domicilio, estaremos en el centro de la tormenta perfecta. Perfecta singularmente para quienes se aprovechan de la crisis y la agitan como excusa para justificar recortes adicionales que no se corresponden con su actividad económica ni con su cuenta de resultados. Pero hay miedo.

    La lectura no debe ceñirse al ámbito únicamente laboral. La otra consecuencia alarmante de estas políticas es el deterioro evidente de servicios públicos esenciales. Estamos refiriéndonos a la dependencia de nuestros mayores, a la limpieza de nuestras calles, a la higiene del colegio de nuestros hijos, a la calidad de vida que nos permiten las zonas verdes debidamente atendidas, a la seguridad en el transporte público. De eso hablamos cuando hablamos de recortar.

    El miedo no puede ser siempre una excusa para resignarse, como el recorte no debe ser la medida de todos los desmanes que las empresas o la administración decidan acometer. No a cualquier precio. Hay recortes que están resultando ya, terriblemente caros en términos sociales. Cuando nos demos cuenta de poco nos servirá el miedo.

    Jesús Fernández Béjar Secretario General de la Federación de Servicios Privados de CCOO

  • ¿Pierdo mis vacaciones si estoy de baja?

    Este derecho llegó primero a las mujeres de baja por maternidad, y se extendió luego al resto de los casos

    ¿PIERDO MIS VACACIONES SI ESTOY DE BAJA?
     
    Tras la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, se comenzó a aplicar el derecho de los y las trabajadoras a disfrutar de sus vacaciones si por causa de una incapacidad temporal no pudieron hacerlo en su momento. Este derecho llegó primero a las mujeres de baja por maternidad, y se extendió luego al resto de los casos, y así se refleja en la actualidad en el art. 38 del E.T : "Cuando el período de vacaciones fijado coincida en el tiempo con una incapacidad temporal derivada del embarazo, el parto o la lactancia natural , se tendrá derecho a disfrutar las vacaciones en fecha distinta a la de la incapacidad temporal, aunque haya terminado el año natural a que corresponda. En el supuesto de que el período de vacaciones coincida con una incapacidad temporal por contingencias distintas a las señaladas anteriormente, que imposibilite al trabajador disfrutarlas, total o parcialmente, durante el año natural a que corresponden, el trabajador podrá hacerlo una vez finalice su incapacidad y siempre que no hayan transcurrido más de 18 meses a partir del final de año en que se hayan originado."
  • Han instalado una cámara de vigilancia en el puesto de trabajo. ¿Es legal?

    Han colocado una cámara de vigilancia en el puesto de trabajo sin previo aviso por escrito o verbal?.  

    Quieres saber si efectivamente es así y si se puede hacer algo al respecto?

     

    El  empresario no queda libremente facultado para llevar a cabo, con el pretexto de las facultades de vigilancia y control que le confiere el art. 20.3 ET, intromisiones ilegítimas en la intimidad de sus empleados en los centros de trabajo, y por tanto pueden instalarse pero hay que  fijar un punto de equilibrio entre el derecho del empresario a adoptar las medidas que estime oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales, y la preservación de los derechos y libertades fundamentales del propio trabajador, para lo que con carácter general han de cumplirse las las siguientes condiciones:
    • Que la medida sea necesaria, equilibrada, e idónea para la finalidad pretendida por la empresa.
    • Que la instalación sea conocida por los trabajadores y el comité de empresa antes de entrar en funcionamiento.
    • Que esté a la vista, lo que elimina cualquier actitud subrepticia de la empresa.(salvo situaciones muy concretas como podría ser existan razonables sospechas de la comisión por parte del trabajador de graves irregularidades en su puesto de trabajo)
    • Que su instalación se efectúe exclusivamente en los lugares de trabajo y que las filmaciones no tengan una posterior difusión. No pudiendo nunca instalarse en zonas de descanso, aseos, vestuarios.

    Si la instalación de las cámaras en tu trabajo no cumplen estos requisitos puede presentarse una denuncia en la Agencia de Protección de Datos.

    Si tienes dudas, contacta con los delegados y delegadas de CCOO 
  • En casa del herrero cuchillo de palo

    ¿En qué condiciones realizan los TPRL su trabajo? Los testimonios de los técnicos de prevención de riesgos y de los médicos que trabajan en los Servicios de Prevención dibujan un panorama bastante desolador: sobrecarga laboral, sin equipos de protección individual (EPI) en sus visitas, con sueldos bajos y muchas horas en la carretera. Los testimonios que se incluyen a continuación utilizan nombres ficticios porque estos trabajadores necesitan permanecer en el anonimato.
     

    Antonio lleva ocho trabajando en una empresa de Servicios de Prevención y conoce perfectamente las carencias que padece: "de entrada, nosotros no disponemos de Equipos de Protección Individual adecuados cuando estamos realizando nuestras visitas. Yo, por ejemplo, esta mañana he visitado una cerrajería metálica con la única protección del casco y las botas, precisamente para comprobar que los trabajadores disponían de todos los EPI necesarios". Además, continua Antonio, La programación del trabajo por parte de las empresas no es la adecuada. En general, prima la rentabilidad por encima de la calidad y Antonio explica que "si se quiere realizar evaluaciones de riesgo en condiciones sería necesario el doble de tiempo del asignado".

    Las empresas están primando la rentabilidad y hacen unas programaciones que no permiten realizar un servicio de calidadFelipe, con mucha experiencia como delegado sindical y tres años trabajando como técnico de prevención de riesgos en una empresa, coincide con Antonio en cuanto a los problemas que acarrea una mala organización del trabajo: "las empresas están primando la rentabilidad y hacen unas programaciones que no permiten realizar un servicio de calidad". Este técnico denuncia que en este momento, con el tiempo que se asigna por centro de trabajo, muchas veces se practica una "prevención de documentación", donde el papel del técnico de prevención queda reducido al de un asesor que ayuda a cumplir los aspectos burocráticos que se desprenden de la actual legislación.

    Las condiciones de trabajo de los profesionales de la prevención, sumadas a su escaso reconocimiento social y laboral, favorecen una baja autoestima y la pérdida de sentido del objeto de su actividad profesional. "Teniendo en cuenta que estamos hablando de un derecho fundamental, la salud de los trabajadores, las empresas siguen tomándose estos temas muy a cachondeo" se queja Antonio. Todo ello está provocando problemas de salud en el colectivo de trabajadores y trabajadoras de la prevención.

    Mucha carretera 

    En un sector como la prevención de riesgos, la conciliación de la vida laboral y familiar es una utopía. Laura es médico en un Servicio de Prevención . Madre de dos niños y separada, trabaja 35 horas semanales por 1.500 euros al mes desplazándose al menos tres días a la semana a más de 80 kilómetros de su domicilio con una unidad móvil asistencial. Laura tiene que salir muchas veces de su domicilio a las cinco de la mañana pues, si el desplazamiento es largo, es la única manera de conseguir empezar a hacer reconocimientos médicos en la unidad móvil a las 8 de la mañana. Ella no conduce, lo hace el enfermero o enfermera que la ayudará después en los exámenes de salud, pero conoce muchos casos en los que son los propios médicos los que conducen las unidades móviles. "Ni para el médico ni para el enfermero es apropiado ponerse a trabajar en una larga jornada de reconocimientos médicos tras un atracón de kilómetros" afirma Laura. se les paga exclusivamente un plus de conduccion,  Ella coincide con Antonio y Felipe en que las condiciones laborales de los trabajadores de los servicios de prevención están muy condicionadas por una organización del tiempo donde se prima la rentabilidad. "A partir de 20 reconocimientos, si hay un soplo en el corazón yo ya no lo detecto" afirma con rotundidad.

    Las cargas de trabajo, la intensidad, los horarios, la tensión de estar en medio del conflicto entre empresarios y trabajadores por las condiciones de trabajo y de salud laboral, son problemas a los que se enfrentan de manera cotidiana y para los que sus empresas (Servicios de Prevención ) no plantean medidas preventivas.

    Sin formación continua

    No es excepcional que a un TPRL se le asignen entre 200 y 300 empresas para atender. Con estas cargas de trabajo, el tiempo disponible para seguir formándose, para poder estar al día desde el punto de vista técnico, es prácticamente inexistente: "hemos sido muy autodidactas "explica Antonio, tras ocho años en el sector- "porque las empresas no se han ocupado de nuestra formación como profesionales. No hay una política de formación y tienes que ir llorando para que te compren un nuevo manual". La pobreza de la formación continua redunda y retroalimenta la baja autoestima profesional. Esto es bastante contradictorio con la exigencia habitual que considera que los profesionales de la prevención han de ser especialistas en todo, es decir, que contar con la titulación en las tres especialidades: seguridad, higiene y ergonomía y psicosociología. Es lo que se llama el tres en uno, pero a precio de mileurista. Con esta perspectiva, muchos profesionales abandonan el oficio en cuanto les aparece una oportunidad laboral mejor.