
Leer el documento completo de la Constitución Española.

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Tras la reunión de la Mesa Única de negociación laboral del SIP celebrada el 8 de septiembre, en la que no se produjeron avances, las direcciones de las Cajas y los Sindicatos hemos mantenido hoy una nueva reunión, fruto de la cual hemos acordadouna serie de garantías y condiciones básicas que las cajas se comprometen a respetar.
Éste es un primer resultado, importante y necesario, que va a servir a las partes como base para desarrollar a continuación la negociación laboral en todos sus detalles. El Acuerdo de Garantías Laborales suscrito recoge estos compromisos y garantías:
– Mantenimiento de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de todas las Cajas que pasen a la Sociedad Central.
– Apertura de un proceso de diálogo para la armonización de las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de todas las sociedades.
– El Convenio de Cajas de Ahorros será el de referencia de la nueva sociedad.
– Se instrumentarán medidas para garantizar la igualdad de oportunidades de los trabajadores y trabajadoras de todas las Cajas.
– Cualquier eventual reducción de empleo se instrumentará preferentemente a través de prejubilaciones.
– Se garantiza que cualquier situación de movilidad geográfica que pueda producirse como consecuencia del proceso de integración será objeto de negociación con la Representación Laboral, atendiendo especialmente a la situación de insularidad.
Las Cajas plantean este SIP como una operación necesaria para mejorar los ratios de eficiencia, solvencia y liquidez, acceder a las ayudas del FROB y reforzar, en definitiva, la viabilidad de las empresas. No obstante, la adquisición por parte de las cajas de los compromisos que recoge ahora este Acuerdo de Garantías Laborales era para los sindicatos condición sine qua nonpara ratificar nuestro apoyo al contrato de integración del SIP, en las Asambleas Generales que las 7 Cajas van a celebrar el próximo martes, día 14.
Seguiremos informando.
Madrid, 10 de septiembre de 2010
Ver Acuerdo Completo (pdf)
Solicitamos al Defensor del Pueblo que interponga un recurso de inconstitucionalidad contra el Real Decreto 2/2011 y hacemos un llamamiento para mantener el carácter social de las Cajas.
El
Real Decreto (RD) Ley 2/2011, convalidado el 10 de marzo por el Congreso de
los Diputados, tiene por objeto principal establecer nuevas exigencias para
forzar la conversión acelerada de las Cajas de Ahorros en Bancos. No puede
entenderse de otra forma la reclamación de aumentar su capital básico al 10%
frente a la exigencia del 8% para los Bancos.
Las
medidas del RD provocan incertidumbre sobre todo el sector independientemente
de los niveles de solvencia, provocando un proceso de debilidad inducida de
manera discrecional, del que es únicamente responsable el Gobierno. Las
mayores exigencias de capital básico, cuando los acuerdos de Basilea III no
llegan a demandar ni el 4% para 2011, no tendrán otro efecto que restringir aún
más el crédito circulante y el recorte de los fondos destinados a la obra
social.
Corresponde
al Bco. España dictar las normas para la valoración de los activos y vigilar
su cumplimiento en las entidades, pero los déficits observados no pueden
resolverse con nuevas normas que dificultan el crecimiento económico y
amenazan la viabilidad de las cajas. Claramente el objetivo es terminar con el
modelo social que representan las Cajas de Ahorro, aprovechando las
dificultades que atraviesan algunas, en lugar de pedir las responsabilidades
correspondientes. Esta cruzada cuenta con la activa participación de quienes
ven a las Cajas como una anomalía del sistema financiero.
Las
Cajas han sido el único modelo de ejercicio de la actividad financiera que ha
permitido la participación de la sociedad en sus órganos de gobierno, y cuyo
carácter social ha posibilitado orientar el negocio bancario situándolo al
lado de la ciudadanía, de las familias, de las pymes y de la creación de
empleo, garantizando un mercado financiero más plural y evitando la
concentración oligopólica de la gran banca. A través de la Obra Social, han
contribuido a apoyar al tejido asociativo, a generar empleo, a la investigación
y la educación, a la defensa del medio ambiente, la cultura y la acción
social, contribuyendo a garantizar la integración de las personas y de los
territorios y revirtiendo parcialmente a la sociedad.
La
liquidación de las Cajas sería la gran desamortización del siglo XXI: la
mitad de las entidades financieras, que son de la sociedad, pasaría a ser de
unos pocos; desaparecerá el dividendo social y los sistemas de inclusión
financiera para colectivos que no son de interés comercial para los bancos; y
se reforzará el poder de la economía financiera sobre el sistema productivo.
En
las Cajas de Ahorros trabajan 120.000 personas y las obras sociales dan empleo
a más de 40.000 personas y contribuyen a mejorar las condiciones de vida de
las personas más vulnerables. Los proyectos sociales son garantía para la
construcción de una sociedad más justa y cohesionada. En esta fase de
cambios se está dejando deliberadamente fuera la voz de la sociedad civil
organizada. Es preciso un diálogo con los representantes de los impositores,
trabajadores y entidades sociales.
Exigimos
que se impulsen todos los mecanismos para que los gestores de las cajas que
hayan incurrido en mala gestión asuman sus responsabilidades, a la vez que
reclamamos que se permita dar continuidad a las actividades financieras desde
la lógica y los criterios que son propios de las Cajas de Ahorros.
Consideramos
al RD 2/2011 más como parte del problema que de las soluciones y apreciamos
en él importantes elementos de inconstitucionalidad, ya que se vulneran los
derechos fundamentales de la ciudadanía, que es la propietaria de las Cajas.
Solicitamos
al Defensor del Pueblo que interponga recurso de inconstitucionalidad,
asumiendo la defensa de los derechos de la ciudadanía ante lo que sería la
mayor trasferencia de recursos económicos desde el conjunto de la sociedad a
manos privadas de nuestra historia reciente.
29
de abril de 2011
Para
acceder a la Carta al Defensor del Pueblo, pincha
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