Autor: seccion sindical fraternidad

  • Cuando trabajar es un tormento

    Diversas estimaciones indican que es un mal que afecta al 9% de la población ocupada europea. Tras varios años en los que no existía una doctrina judicial clara, los tribunales están admitiendo ya el 45% de las demandas. Tres trabajadores con sentencias por mobbing a su favor han relatado el tormento que han vivido y continúan aguantando en forma de secuelas psicológicas.

    Cuando se habla de acoso psicológico en el trabajo o mobbing , todavía continúa vigente la definición que estableció el científico que acuñó el término, el alemán Heinz Leymann: «Situación en la que una persona ejerce una violencia psicológica extrema de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado sobre otra persona en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona acabe abandonando el lugar de trabajo».

    Al tratarse de un fenómeno que comenzó a estudiarse hace pocos años -en la década de los 80- y debido a su naturaleza de agresión sutil, no existen estudios exhaustivos sobre su incidencia. Sin embargo, diversas estimaciones indican que es un mal que afecta al 9% de la población ocupada europea. Tras varios años en los que no existía una doctrina judicial clara, los tribunales están admitiendo ya el 45% de las demandas.

    Tres trabajadores con sentencias por mobbing a su favor han relatado el tormento que han vivido y continúan aguantando en forma de secuelas psicológicas.

    óscar ortega, 39 años

    «Estuve tres meses encerrado en un cuarto sin hacer nada»

    El psiquiatra tranquiliza a Óscar diciéndole que es normal que tenga lagunas al tratar de recordar el año 2006. «He borrado ese año de mi mente», afirma. Fue a principios de ese ejercicio fatídico cuando acudió a la Inspección de Trabajo para denunciar que desde el año 2000 trabajaba subcontratado de forma fraudulenta en una factoría de gas butano. Su empresa es una sociedad con sede en Algeciras que carece de estructura en Euskadi. Se limita a poner al operario a disposición del cliente y enviarle las nóminas, una intermediación que sólo las ETT están autorizadas a desempeñar.

    Poco tiempo después, cogió una baja por lumbalgia. A su regreso, se sorprendió al encontrar a un trabajador en su puesto de conductor de una carretilla eléctrica. Al sustituto le habían hecho indefinido y no había trabajo para él. «Estuve tres meses esperando, encerrado en un cuarto, quietecito. Nadie me daba órdenes. Los compañeros dejaron de relacionarse conmigo de forma normal. Te sientes como un pelele frente a una multinacional enorme. Te cambia el carácter, tan pronto te muestras agresivo como te quedas acobardado en un rincón…». Óscar no pudo aguantar el ostracismo más de tres meses. Cayó en una depresión profunda y, desde entonces, toma antidepresivos y ansiolíticos.

    Tras varios meses de baja, la empresa le comunicó su traslado a Huelva. Sin recuperarse todavía del susto, él impugnó esa medida ante el juez y acabó recibiendo una carta de despido. Con la moral hundida y entre frecuentes ataques de ansiedad, comenzó a padecer síntomas de un acusado síndrome de persecución, y no siempre de forma infundada. En vísperas de un acto de conciliación, el gerente de su empresa se presentó en su domicilio para ofrecerle un trato. Durante semanas él y su hermana recibieron sospechosas llamadas desde números de Andalucía y Madrid.

    Óscar tuvo la fortuna de encontrar una aliada en la Justicia. Las sucesivas sentencias dictadas por los tribunales siempre le dieron la razón y dejaron claro que la compañía de butano atentó «contra su dignidad, creando un entorno hostil, humillante y ofensivo».

    Aunque sigue en tratamiento psiquiátrico, Óscar recibió el alta el pasado marzo. La empresa demandada ha acatado las resoluciones judiciales y le ha dado de alta en la Seguridad Social, pero aún no se ha incorporado a su puesto de trabajo a la espera de que se resuelva la demanda por cesión ilegal. Sin embargo, en las últimas semanas se ha producido un acercamiento, ya que la dirección parece dispuesta a desistir de la vía judicial.

    andoni casado, 59 años

    «Hay muchos casos de acoso, pero hay miedo de denunciarlo»

    Andoni ha sufrido un caso de mobbing con gravísimas secuelas en su salud que, posiblemente, nunca desaparezcan. Desde 2002 ha permanecido de baja durante prolongados periodos debido a una gravísima depresión. A sus 59 años, su diagnóstico clínico apunta a una transformación permanente de la personalidad que ha desencadenado un cuadro psicótico paranoide.

    Empleado en un ayuntamiento vizcaíno desde los 14 años, Andoni es delegado de UGT en el consistorio. A partir de 2001, inició una serie de reclamaciones para que la institución le permitiera participar en la negociación colectiva. «A partir de la beligerancia mostrada por el delegado, se inició un proceso que se tradujo en la negativa a facilitarle los medios necesarios para realizar su labor sindical», detalla su letrado. El punto culminante fue el cese en su puesto de responsable de conserjes «sin recibir ninguna explicación». El trabajador, que ejercía como subalterno en actos protocolarios y bodas civiles, ganó en 2003 una demanda de tutela de derechos fundamentales con un fallo que reconocía que había sido «ninguneado». El juez condenó al Ayuntamiento a pagar 3.005 euros.

    «Me quitaron el despacho, me quitaron el ordenador, no me dejaban hacer fotocopias y me ubicaron en un cuarto de dos metros cuadrados debajo de la escalera, en un espacio inhumano», asegura Andoni. «Tuvimos que pedir al juez que de forma excepcional viniera a realizar una inspección ocular para comprobar que no se le habían devuelto los medios que le habían retirado», agrega su abogado.

    «Hay muchos casos de mobbing , pero la gente tiene miedo de denunciarlos. Es humillante. Entras en un estado en el que lo único que quieres es llegar a casa, cerrar las persianas y aislarte», ilustra el afectado, sin poder reprimir las lágrimas.

    miguel ángel fernández, 39 años

    «Me desacreditaron para que perdiera mi autoestima»

    Miguel Ángel Fernández tenía una prometedora carrera como analista programador en una consultoría. Desde el año 2000 trabajaba subcontratado en un banco en el puesto de un trabajador prejubilado. No tuvo problemas hasta 2004, cuando decidió que había llegado la hora de organizar una representación sindical en la empresa: «En ese punto ya empecé a ver que no hacía mucha gracia». Meses después, presentó una denuncia por cesión ilegal en la que solicitaba integrarse como empleado directo de la entidad financiera. Ahí comenzó su calvario.

    La reacción fue fulminante. Su empresa le sacó del banco y le envió a las oficinas centrales de la consultoría. «Al llegar, me plantearon que me fuera a casa porque no había ningún proyecto para mí. Evidentemente, me negué: no quería darles una justificación para que me despidieran». Tras amagar con trasladarle a otro centro de la firma le encomendaron una auditoría de calidad: «Me pasé seis meses analizando unos tochos y haciendo un informe que nunca nadie leyó. Querían tenerme entretenido mientras pensaban qué hacer conmigo, hasta que me cansase», asegura.

    En los siguientes 18 meses, la empresa le privó de tarea alguna. «No hacía nada. Me metieron en un par de proyectos de los que me sacaban al cabo de dos días para justificar que no valía. Querían desacreditarme para que perdiera mi autoestima y me fuera».

    Su vida personal no se libró de la angustia que empañaba su trabajo. «Se me agudizaron los dolores de cabeza y dormía poco. No me quería ir a la cama porque sabía que pronto llegaría la mañana siguiente. Te metes en una bola de la que cuesta salir». Muchos compañeros le dieron la espalda. Miguel Ángel cree que participaron por omisión en una campaña de descrédito orquestada contra él. Estaba tan hundido que el año pasado canceló su boda: «No tenía ganas de hacer nada».

    Todas las sentencias han avalado su batalla. El juez condenó a su empresa por «vulnerar su dignidad profesional» y ordenó al banco en el que estuvo a que lo acogiera en su plantilla. El lunes tomó posesión de su plaza, pero fue despedido horas después. Él reafirma su intención de llegar hasta el final. Su abogado dice que «la entidad sabe que es despido es nulo», pero en esa carrera de desgaste, el tiempo corre en contra de Miguel Ángel.

    Noticias de Guipúzcoa

  • Los efectos del estrés laboral

    Presiones de un mal ambiente laboral, falta de expectativas e incomprensión de las jefaturas perjudican a los trabajadores, deteriorando su salud y afectando su entorno.

    El estrés laboral se ha transformando en un problema social que debe preocupar a las autoridades y empleadores, al convertirse en un agente que está deteriorando la salud de los trabajadores, lo cual está repercutiendo en sus vidas diarias y la productividad de las empresas en las que se desempeñan.



    Así lo sostiene el académico español Pedro Gil-Monte, sicólogo y académico del Departamento de Sicología Social de la Universidad de Valencia, España, quien ofreció la conferencia “Riesgos psicosociales en las organizaciones” en el marco del VI Ciclo de Conferencias “Actualizaciones para el Management”, organizada por la Universidad de Viña del Mar junto a la Sofofa y Asiva.



    El experto agregó que al no atacar con prontitud estos problemas, mejorándose la calidad de vida laboral del trabajador, éste puede caer en un proceso de desgaste progresivo provocado por un creciente estrés laboral, que en algunos casos puede desembocar en el “síndrome de quemarse por el trabajo”, conocido como “Burn out”, al que definió como “un estado de agotamiento físico, emocional y mental, causado por el involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes, durante un tiempo prolongado”.



    En ese marco, comentó Pedro Gil-Monte, la fuerte competitividad e inseguridad que rigen en el ámbito laboral, las exigencias del medio, los cambios trascendentales en los enfoques de la vida y las costumbres, condicionan un ritmo vertiginoso, que genera angustia, agotamiento emocional, trastornos en los ritmos de alimentación, actividad física y descanso, con dolencias físicas, psíquicas y factores de riesgo que ponen en jaque a la salud de los individuos del nuevo milenio.



    Esta afección afecta sobre todo a los trabajadores del área de los servicios, en especial profesiones con un fuerte contacto con las personas y que en varios países han visto disminuir su libertad, expectativas e incluso consideración pública, como las del área salud (enfermería, medicina) y seguridad pública (policía y gendarmería)



    Considerando esto, la vocación por el trabajo puede ser un arma de doble filo: por un lado brinda satisfacción si se crece profesionalmente, pero también puede ocasionar desilusión y apatía si la propia tarea es percibida como intrascendente y no se cumplen las expectativas cifradas. Así, las fuertes presiones a que se ven expuestos muchos profesionales, cuyas caras más visibles son el empeoramiento de las condiciones laborales, la caída salarial, el aumento de las exigencias por parte de las instituciones sin la retribución y la falta de expectativas de solución, se manifiestan a través de vivencias de vacío existencial y estrés prolongado que van minando las defensas y debilitando la respuesta ante estos males.



    En este último caso, el estrés crónico puede producir algunos síntomas como resistencia a concurrir al trabajo, culpa y pérdida de la autoestima, miradas frecuentes al reloj, pérdida del interés e indiferencia, insomnio, dolores de cabeza, problemas conyugales y familiares, entre otros. Cuando varias de estas señales se combinan, hay que replantearse la forma de trabajar, llegándose incluso a la necesidad de analizar la extensión de la jornada y la relación con pares y superiores..



    Como superar los riesgos laborales



    Los riesgos psicosociales y sus efectos pueden ser prevenidos con un fuerte compromiso. Así, recomienda Gil-Monte, se debe apuntar a mejorar la formación, promoviendo la presencia de jefes que motiven a sus empleados y que sean buenos conformadores de equipos. Por otro lado, se debe alentar la participación de los trabajadores en las decisiones, por lo menos en los niveles que les correspondan; ofrecer apoyo social en el trabajo; apoyar el desarrollo de habilidades sociales; invertir económicamente en prevención, que al final siempre resultará una inversión rentable para las empresas (siempre es mejor que la pérdida de varios días por licencia médica). Finalmente, siempre es necesario considera la acción del Estado, mediante la dictación de normativas referidas a la prevención de riesgos laborales y la fiscalización del cumplimiento de estas normas.


    “No olvidemos que debemos fomentar el cambio de patrones culturales para inculcar la necesidad de prevenir y superar los riesgos laborales. Estos redunda en trabajadores contentos, seguros y sin amenazas a su salud, que en definitiva rendirán más”, concluye el experto español.

    Fuente :La Segunda Internet

  • Sólo la mitad de las muertes por accidente laboral llegan a los tribunales

    Los muertos por accidente laboral pueden pasan inadvertidos de muchas maneras. Camuflados como víctimas de la carretera, de un percance fortuito o incluso como fallecimientos naturales.

    Aproximadamente la mitad de los muertos en el trabajo escapan a los ojos de la justicia, según los datos de la fiscalía especial de accidentes laborales en 2006. Con todo, el avance es espectacular: un año antes este organismo sólo tenía constancia de una quinta parte de los siniestros. El fiscal responsable de esa materia, Juan Manuel de Oña, pide una ley integral como la que regula la violencia contra las mujeres.

    Un derrumbe en el estadio donde tocaron los Rolling Stones en Madrid, un aplastamiento en una cementera en Almería, varias caídas desde el andamio… Las últimas semanas han resultado especialmente fatídicas para la siniestralidad laboral. Cada día laborable mueren en España entre cuatro y cinco trabajadores de media. Casi una tercera parte de las muertes se produce en la construcción. Precisamente es este sector el que más cuentas rinde ante los tribunales, quizá porque el cariz laboral de los siniestros es más claramente identificable. «Al menos la construcción la tenemos controlada», explica Juan Manuel de Oña.

    La falta de sensibilidad social ha fomentado durante muchos años la impunidad. Aunque la situación empieza a cambiar -«está creciendo la sensibilidad social y eso se traduce en los tribunales», asegura el fiscal-, el camino por recorrer es abismal. De los 935 muertos en el tajo en 2005, la fiscalía sólo controló 204. En 2006, con un número algo mayor de fallecimientos (966, sin incluir los in itínere, es decir, los que se producen del trabajo a casa o viceversa), esa porción se elevó a 511. El fiscal aclara que las cifras no son exhaustivas y que puede haber casos que no lleguen a su conocimiento aunque estén en trámite judicial.


    60% de condenas

    Llegar a los tribunales tampoco es siempre garantía de condena. De las más de 300 sentencias que se produjeron por delito de siniestralidad -con resultado de muerte o no-, aproximadamente el 60% resultaron inculpatorias. Es decir, no siempre se logra determinar perfectamente la responsabilidad de esos delitos. Suele estar más claro cuando hay muertes de por medio: la mayor parte de esas sentencias condenatorias responden a fallecimientos.

    Las muertes que no controla la fiscalía responden a realidades muy diversas. En muchos casos, se elude poner en el acta correspondiente que se ha producido en el desempeño del trabajo. En otros, el accidente produce lesiones pero la muerte llega al cabo de unos días, y al revisar el acta sólo constan lesiones. «También hay un porcentaje de accidentes de circulación en el sector servicios que es difícil evaluar», explica De Oña. Se refiere el fiscal a las colisiones de tráfico que sufren transportistas y otros empleados que necesitan desplazarse en vehículo para realizar su trabajo. En la mayoría de los casos, estos siniestros constan simplemente como accidente de tráfico. Los sindicatos creen que este colectivo es elevado.

    Uno de los elementos que más ha aumentado la eficacia de la fiscalía en los últimos meses ha sido el acuerdo firmado con la inspección de trabajo para que sus funcionarios remitan todos sus informes a la fiscalía.

    Nueva legislación

    Pese a todo, siguen siendo necesarias otras medidas. De Oña propone una ley integral contra los accidentes en el trabajo similar a la que existe para la violencia machista. «Se trata de un conjunto de medidas uniformes que darían seguridad jurídica al tratar estos casos». Desde su llegada al cargo, hace más de un año, De Oña es partidario de la especialización de jueces y fiscales, incluso de crear una policía judicial que atienda estas situaciones.

    Más allá de la acción judicial, el Gobierno y los agentes sociales acaban de firmar un gran acuerdo para frenar la siniestralidad laboral de aquí a 2012. Las primeras medidas de ese pacto estarán listas a finales de este mes o principios de septiembre. El Ejecutivo ultima un plan de acción que presentará a los sindicatos y la patronal la próxima semana, con elementos como simplificación de los trámites para las pymes, aumento de la vigilancia y bonificaciones para las empresas que cuenten con servicio de prevención propio. «Se trata de que antes de final de año tengamos la mayor parte de las medidas del plan de siniestralidad», confía Antonio González, secretario general de Empleo.

    El País

  • Negociación Colectiva de Servicios de Prevención

    La posición de las dos organizaciones sindicales mayoritarias no es totalmente contraria a estudiar nuevos redactados, siempre que contribuyan a facilitar la negociación y mantengan íntegros los derechos laborales y salariales de la plataforma sindical.

    Se celebró una nueva sesión plenaria de la mesa del Convenio de los Servicios de Prevención a la que asistieron las patronales ASPREM, ASPA y ANEPA y los sindicatos CCOO, UGT y ELA, y en la que, finalmente, se establecieron los derechos y garantías de los representantes sindicales que participarán en la negociación, fijándose la liberación para los miembros titulares y un crédito horario adicional de 50 horas mensuales para los suplentes.

    Esta concreción se alcanza después de que CCOO, que ya entregó a las organizaciones empresariales la relación definitiva de su representación el pasado 23 de Mayo, con una composición mayoritariamente femenina y muy equilibrada entre delegados de Sociedades de Prevención y el resto de Servicios de Prevención Ajenos, asumiera la iniciativa de contactar con algunas empresas asociadas a ASPREM para buscar una salida a una situación, que ponía en riesgo la continuidad del proceso negociador, por las resistencias de estas empresas a otorgar las garantías descritas anteriormente, al haber optado otras organizaciones sindicales por elaborar su representación con criterios distintos a los reflejados en el acta del 3 de mayo.

    Durante el periodo comprendido entre la última sesión plenaria y esta, se han celebrado varias reuniones de una Comisión Técnica reducida en las que las organizaciones sindicales hemos manifestado nuestras primeras impresiones sobre las propuestas realizadas por la patronal, en relación a los capítulos del Convenio relativos a las Condiciones Generales (Ámbito Funcional y Personal, Ámbito Territorial, Compensación y Absorción, Estructura de la Negociación, Comisión Paritaria, etc.) y en las que promueven unos redactados totalmente nuevos.

    Desde CCOO, consideramos que esta nueva redacción supone una contradicción con el documento de análisis de la plataforma sindical conjunta, que la parte patronal nos entregó de forma consensuada en Noviembre de 2006 y en la que aceptaban la estructura del Convenio de Seguros, Reaseguros y Mutuas –único convenio colectivo, de ámbito estatal, que regula condiciones laborales y salariales homogéneas para trabajadores y trabajadoras dedicados a la prevención- y que evidencia un cambio de rumbo hacia textos que no guarden parecido con el convenio descrito.

    La posición de las dos organizaciones sindicales mayoritarias no es totalmente contraria a estudiar nuevos redactados, siempre que contribuyan a facilitar la negociación y mantengan íntegros los derechos laborales y salariales de la plataforma sindical.

    Por su parte, ELA, después de varios meses desde que se constituyó la mesa negociadora, se limitó a entregar una plataforma propia, en la que, además de su discurso habitual de intentar circunscribir el ámbito territorial de la negociación a Euskadi y Navarra, y no incluir tablas salariales, propone unas condiciones poco realistas y populistas. Recordemos que estamos en año de elecciones sindicales, y algunas organizaciones buscan el rédito electoral a toda costa.

    Comfia CCOO Seguros

  • La prestación por nacimiento se podrá cobrar en noviembre

    La prestación de 2.500 euros por nacimiento de un hijo anunciada por José Luis Rodríguez Zapatero podrán solicitarla, a partir del 15 de julio, quienes hayan tenido un hijo desde el 3 de julio en adelante.

    La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, desveló el viernes, tras el Consejo de Ministros, los detalles de la propuesta estrella del Ejecutivo para fomentar la natalidad: una ayuda de 2.500 euros por nacimiento de un hijo, que fue anunciada por José Luis Rodríguez Zapatero en el debate sobre el estado de la nación.

    De la Vega explicó que los 2.500 euros se podrán solicitar a partir del 15 de julio por todos los ‘españoles y residentes en situación legal’ que hayan tenido o adoptado un hijo ‘desde las cero horas del día 3 de julio en adelante’.

    Las solicitudes podrán hacerse mediante un formulario que estará disponible en las oficinas de la Agencia Tributaria y de la Seguridad Social, así como en las páginas web de los ministerios de Economía y Hacienda y del Ministerio de Trabajo.

    No obstante, la medida deberá establecerse a través de un proyecto de ley, que aprobará el Consejo de Ministros el próximo viernes. Posteriormente, el Parlamento tramitará la ley con carácter de urgencia y lectura única. Con todo, De la Vega indicó que ‘como muy tarde a finales de noviembre se empezarán a cobrar las primeras ayudas’. Cuando la ley ya esté en marcha, la prestación se recibirá al mes siguiente al nacimiento. En el caso de partos múltiples, los 2.500 euros se multiplicarán por el número de hijos que se tengan.
    IRPF o Seguridad Social

    En cuanto a la percepción de esta nueva prestación, el modelo elegido por el Gobierno es similar al de la actual ayuda anual de 1.200 euros para las madres trabajadoras hasta que el hijo cumple tres años. Esto es, los 2.500 euros se abonarán en un ‘pago único’ a través de cheque o transferencia bancaria y después se aplicarán como deducción anticipada a cuenta en la cuota del IRPF.

    En el caso de las madres que no trabajen o no hagan la declaración de la renta, se utilizará la vía de la prestación no contributiva de la Seguridad Social. Si bien en el caso de que la madre, por ejemplo, no trabaje podría cobrarlo el padre, si está ocupado y deducírselo de su declaración. Estos detalles aún no se han terminado de precisar, según De la Vega.

    En cualquier caso, la vicepresidenta primera del Gobierno insistió en varias ocasiones en que la medida ‘no es una ayuda de caridad ni de beneficencia sino una prestación de justicia’ y exenta de impuestos, en respuesta a las críticas vertidas en los últimos días.
    La ayuda se acumula al resto de incentivos ya vigentes

    La nueva prestación para incentivar la natalidad servirá para ‘aliviar la carga económica del mantenimiento de los hijos’, dijo ayer la vicepresidenta del Gobierno María Teresa Fernández de la Vega.

    Asimismo hizo hincapié en que la iniciativa ‘suma, no resta’, refiriéndose al hecho de que los 2.500 euros serán acumulables a los 1.200 euros anuales (100 euros al mes) que el Estado paga desde 2003 a las madres trabajadoras hasta que el hijo cumple 3 años. La nueva prestación también se acumulará al resto de ayudas que otorguen otras Administraciones. El impacto de la medida para las arcas públicas será de unos 1.200 millones de euros anuales, pero este año no supondrá una modificación presupuestaria ya que sólo costará unos 600 millones, al entrar en vigor a mediados de año, explicó De la Vega.

    Raquel Pascual
    Cinco Dias