Autor: seccion sindical fraternidad

  • La siniestralidad laboral se incrementa un 3,3 % en 2006

    Los accidentes de trabajo han aumentado un 3,3 por ciento en 2006, fundamentalmente, como consecuencia de la siniestralidad laboral que se produce en la pequeña empresa. De los 937.063 accidentes con baja y en el puesto de trabajo que se registraron el pasado año, 927.149 tuvieron un carácter leve (+3,5%), 8.937 fueron graves (-8,6%), y 977 mortales (-1,3%), según los datos proporcionados por el secretario de Salud laboral de CC.OO., Joaquín Nieto.

     Un total de 977 trabajadores perdieron la vida en su puesto de trabajo, diecisiete menos que el año pasado. En opinión de CC.OO., esta “ligerísima reducción” resulta claramente insuficiente y no va a permitir que las cifras de accidentes en España se acerquen a la media europea durante esta legislatura.

    A los accidentes con baja en el puesto de trabajo, hay que sumar los que se producen en el trayecto de casa al puesto de trabajo o viceversa. Estos accidentes “in itinere” alcanzaron en 2006 la cifra de 96.094, un 4,2% más que en 2005. La mayoría, 93.718, fueron leves, con un incremento del 4,7%, 2.001 de carácter grave (-13,3) y 375 fueron mortales, (-1,1).

    Los accidentes, cuyo coste económico global supone 12.000 millones de euros por año, casi el 2% del PIB, han aumentado en el sector industrial ( + 1,8%), la construcción (+ 5,2%) y los servicios (+3,5%), mientras que baja un 1% en el sector agrario.

    El responsable de Salud laboral de CC.OO. destacó la alta siniestralidad en las pequeñas empresas – de 1 a 9 trabajadores -, donde el índice de accidentes con baja es de 7.300 por cada 100.000 trabajadores, lo que representa un 20% más que la media. En el caso de los accidentes mortales las pequeñas empresas registran 10,2 muertos por cada 100.000 trabajadores, un 60% más que la media.

    A la vista de estos datos, Nieto señaló que los empresarios tienen que cumplir la ley de prevención – “no hay derecho que consigan beneficios y no quieran hacerse responsables d la seguridad de los trabajadores -, y el Gobierno tiene que utilizar los instrumentos que tiene para hacer cumplir la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

  • Las muertes en accidente laboral aumentan el 44% en Catalunya

    El número de trabajadores fallecidos subió hasta 137 entre enero y noviembre del año pasado. La mitad se deben a infartos y causas naturales y a siniestros de tráfico en las horas de trabajo

     El 2006 fue un mal año en cuanto a siniestralidad laboral en Catalunya. Entre enero y noviembre, se contabilizaron 137 trabajadores fallecidos por accidente durante la jornada laboral, lo que supone un incremento del 44% respecto a los 95 registrados en los mismos meses del 2005.
    Las 137 víctimas mortales en 11 meses del 2006 es la cifra más alta desde el 2004, que registró 140 muertos en el mismo periodo, y contrasta con un leve descenso del 1,5% de enero a octubre en el conjunto de España, con 836 fallecidos.
    La fuerte reducción de los muertos en el trabajo que se consiguió en el 2005 se ha invertido no solo en el número de víctimas, sino también en el índice de siniestralidad. Este indicador, utilizado por la Administración para mostrar una tendencia estable a la baja, relaciona los accidentes con la cifra de trabajadores. En noviembre se situó en 5,27 fallecidos por cada 100.000 empleados, frente a los 3,88 del 2005.

    ALZA MODERADA EN CONSTRUCCIÓN
    Esta vez, la construcción no ha sido el principal culpable del empeoramiento de la siniestralidad. El sector ha pasado de 32 muertos en los primeros 11 meses del 2005 a 34 en el mismo periodo de este año, un 6% más. En cambio, la industria y los servicios han registrado un 61% y un 69% más de muertes en el trabajo, con 34 y 66 fallecidos, respectivamente. Como ejemplos, las víctimas en las empresas hoteleras se han doblado y han llegado a cuatro.
    En cuanto a las zonas donde se han cebado los accidentes, Barcelona y Girona han registrado un aumento de las víctimas mortales del 77% y del 36%, respectivamente. En contraposición, Lleida tuvo el mismo número de muertos y en Tarragona bajó un 31%.

    MENOS HERIDOS GRAVES
    El fuerte aumento de los accidentes mortales contrasta con una reducción del número de heridos graves, que pasaron de 1.346 en el periodo de enero a noviembre del 2005 a 1.156 este año, un 14% menos. Los heridos leves también se incrementaron (un 7,3%), hasta 150.989.
    Los datos han cogido a la Conselleria de Treball casi en pleno traspaso de poderes a los nuevos responsables. En unas declaraciones a este diario, la nueva consellera de Treball, Mar Serna, advirtió de que hay una tendencia muy acusada al alza de los accidentes por causas no traumáticas, entre las que destacan los infartos y los derrames cerebrales. Serna lamentó que el sistema estadístico está basado en el derecho a percibir una prestación de la Seguridad Social, «pero no desde el punto de vista preventivo».
    El director de Relacions Laborals, Salvador Álvarez, concretó que, hasta octubre, únicamente 61 fallecidos de 129 se produjeron por un accidente derivado de la actividad productiva o de servicios. Más de la mitad se deben a causas no traumáticas (36) y a accidentes de tráfico (32) de profesionales como repartidores y conductores.
    Los trastornos musculoesqueléticos causados por sobreesfuerzos y malos gestos son cada vez más importantes y explican ya el 34% de los accidentes laborales, según aseguró el director del Centro de Salud en el Trabajo de Barcelona, Jordi Martínez, en una jornada de la fundación Prevent.

    ACTUACIÓN DE LA GENERALITAT
    «Desde Treball, hemos de actuar de forma directa para reducir la cifra de 61 muertos en las empresas con políticas de prevención laboral. En el resto de causas es más difícil intervenir», indicó Álvarez.
    La Generalitat ha anunciado que, este año, mantendrá el seguimiento especial sobre las empresas con más infracciones de la ley de prevención de riesgos. Para Álvarez, «hay que ir más allá de los avisos con la actuación de la inspección y la colaboración de las mutuas para reducir la siniestralidad en esas empresas».

    ANTONI FUENTES
    El Periodico

  • CCOO denuncia la ocultación a la estadística laboral de al menos 3 enfermedades profesionales graves por amianto

    CCOO de Euskadi reclama coordinación del Departamento de Trabajo del Gobierno con la Seguridad Social, adoptando drásticas medidas contra la ocultación que elude la prevención de enfermedades profesionales

     CCOO denuncia la ocultación por parte de tres empresas vascas (Nervacero, Envases Metalúrgicos de Alava e Investigación y Gestión de Residuos) de al menos 3 enfermedades profesionales graves (con Incapacidad Absoluta) derivadas de la inhalación del amianto. Estas empresas jamás declararon que su actividad laboral conllevara exposición a la fibra cancerígena.

    Las tres enfermedades, que han sido reconocidas por el Instituto de la Seguridad Social, permanecen ocultas y no se registran en las estadísticas porque las empresas, en colaboración con las Mutuas, incumplen su obligación de notificarlo, mediante la cumplimentación del Parte correspondiente, y así eludir el posible control de la Inspección de Trabajo y su prevención y dificultar el reconocimiento de otros trabajadores afectados por la misma causa.

    Nervacero, Envases Metalúrgicos de Alava o Investigación y Gestión de Residuos no cumplimentaron dicho parte ni notificaron a la Autoridad Laboral la enfermedad profesional de varios de sus trabajadores. “Esta política empresarial es generalizada y creciente, de manera que se inventan todo tipo de maniobras para eludir notificar el Parte de Accidente, evitando que sean incluidas en los Planes de Lucha contra la Siniestralidad”, asegura Jesús Uzkudun, responsable de Salud Laboral de CCOO de Euskadi. La Agencia Europea habla de 21.000 trabajadores europeos que mueren al año a consecuencia de la inhalación de amianto. Esto evidencia y deja al descubierto la escandalosa ocultación de estas víctimas en nuestro país.

    Ante el fraude evidente y con la entrada en vigor del nuevo cuadro de Enfermedad Profesional y los criterios para su notificación y Registro, que pretende evitar su ocultación, CCOO reclama la puesta en marcha de un Plan de coordinación, vía Inspección de Trabajo, con el Instituto de la Seguridad Social para que automáticamente toda EEPP reconocida vía administrativa o judicial, obligue a las empresas a comunicarlo cumplimentado el Parte. Asimismo, CCOO denuncia que ni Osalan, ni Osakidetza cumplen con la obligatoria vigilancia postocupacional de los trabajadores vascos que han estado expuestos a la fibra cancerígena, lo cual ayuda a la ocultación de las víctimas del amianto. El Area de Salud Laboral de CCOO Euskadi, asume el reto de convertir el 2007 en el Año para el Reconocimiento y prevención de la Enfermedad Profesional, un problema mucho más grave que el de los Accidentes de Trabajo, animando a los delegados sindicales y resto de agentes preventivos a impulsar este objetivo.

    CCOO de Euskadi

  • Comunicar un día antes el despido de un trabajador afiliado no cumple la exigencia de dar audiencia previa al sindicato

    Comunicar el despido con un plazo de 24 horas impide que los delegados sindicales puedan articular razonablemente una efectiva defensa

     Si un empresario quiere despedir a un trabajador que se encuentra afiliado a un sindicato es necesario que dé audiencia previa a los delegados sindicales de la sección sindical de ese sindicato (art. 55.1 del ET). El Tribunal Supremo entiende que ese requisito no se cumple si la empresa simplemente notifica el despido un día antes de que el despido sea efectivo.

    Un trabajador de unos grandes almacenes fue despedido disciplinariamente por la empresa porque imputaba a otros compañeros las ventas que él realizaba para que pudiesen cobrar ellos la comisión. Al parecer, el trabajador prefería que sus compañeros cobrasen la comisión antes de que se quedara «desierta», ya que él no llegaba al mínimo exigido por la empresa para cobrar esa comisión. Cuando la empresa se dio cuenta de ello decidió despedir al trabajador y, para cumplir los trámites legales al saber que el trabajador estaba afiliado a un sindicato, comunicó el despido a la delegada del sindicato y miembro del comité de empresa un día antes de que el empleado fuera despedido y recibiera su correspondiente carta de despido.

    A pesar de que tanto el Juzgado de lo Social y el Tribunal Superior de Justicia declararon el despido procedente, dando la razón a la empresa, el Tribunal Supremo ha revocado la sentencia, declarándolo improcedente. El TS entiende que la empresa incumplió el requisito de dar audiencia previa a la delegada sindical, pues comunicarle el despido con un plazo de 24 horas impide que «los delegados sindicales puedan articular razonablemente una efectiva defensa preventiva de los intereses del trabajador afiliado que pudiera provocar un cambio en la decisión de la empresa». Por el contrario, y según la sentencia, lo que hizo la empresa fue simplemente «notificar un acuerdo empresarial meramente pendiente de ejecución» (sent. del TS de 12.07.06).

    Cart@ de Personal

  • Gestión del tiempo: El reto de la conciliación entre la vida personal y la profesional

    Los españoles trabajaron el último año un total de 1.798 horas, más que la mayoría de sus vecinos europeos que, de media, sólo dedicaron 1.644 horas anuales a su empresa.

     Cada vez se habla más de racionalización de los horarios, conciliación de la vida laboral y familiar. Lo cierto es que en los últimos cincuenta años, el número de horas que la gente trabaja ha ido descendiendo poco a poco, pero hay países donde se vive mejor que en otros y las diferencias son evidentes. Mientras que un coreano es de los más trabajadores del mundo, un holandés es de los que menos horas dedican a la empresa. En España se trabaja por encima de la media europea, aunque por debajo de Latinoamérica.



    México es el país del continente americano donde más horas al año se trabaja, un total de 2.110. En general, en América Latina se pasa más tiempo en el puesto de trabajo –1.952 horas de media al año– que en Estados Unidos –1.819 horas anuales–. En España, el número de horas es menor, se dedican 1.798 horas a la empresa, pero la jornada laboral es más larga que en EEUU, ya que los españoles tienen más vacaciones y días festivos. En Chile, esta cifra asciende hasta las 1.974 horas anuales; le sigue en el ranking latinoamericano Colombia (1.956), Venezuela (1.931), Argentina (1.903) y Brasil (1.841).



    Los españoles trabajaron el último año un total de 1.798 horas, más que la mayoría de sus vecinos europeos que, de media, sólo dedicaron 1.644 horas anuales a su empresa. España está muy lejos de países que, como Holanda, dedican 1.355 horas anuales a la vida laboral. La evolución española ha sido lenta. En los últimos cincuenta años, la jornada de trabajo se ha reducido un doce por ciento, mientras que en Holanda esta diferencia es de un treinta y cuatro por ciento. En la última década, la tendencia decreciente en España ha sido casi nula, ya que sólo se ha reducido un 0,6 por ciento, según datos del holandés Groningen Centre for Growth. En Brasil, por ejemplo, el número de horas trabajadas ha descendido en los últimas cuatro décadas un 13%, muy por encima de otros países vecinos, como Chile, que a penas ha reducido en un 2,8% este indicador.



    El caso de Corea del Sur es completamente opuesto, ya que su población, lejos de acortar su jornada laboral, la ha incrementado un ocho por ciento en los últimos cincuenta años, hasta 2.392 horas. De hecho, los coreanos fueron los más trabajadores del mundo. Por encima de la frontera psicológica de las 2.000 horas todavía hay muchos países en pleno siglo XXI, como Estonia, Letonia, Lituania, Bangladesh, Hong Kong, Malasia, Singapur, Taiwán, Tailandia o México.



    No por mucho trabajar…

    Al comparar la productividad de un empleado con las horas que éste dedica a la empresa, se llega a la conclusión de que “no existe correlación” entre ambas variables, asegura Gayle Allard, profesora del Instituto de Empresa (IE) en Madrid. “No eres más competitivo por trabajar más”, añade esta experta. De hecho, en España, el tiempo que se desaprovecha en el trabajo equivale al 8,1% del PIB, mientras que en Estados Unidos es del 7,6%. “No se trata de trabajar más, sino de hacerlo mejor”, concluye.



    Según Ignacio Buqueras, autor de Tiempo al tiempo –obra sobre conciliación laboral y racionalización de los horarios-, “estamos esclavizados por el tiempo” pero, además, lo malgastamos. España es el país europeo en el que más reuniones se celebran, asegura Buqueras. En su opinión, el sector empresarial está preocupado porque cree que racionalizar los horarios es acortar la jornada laboral. Sin embargo, su tesis defiende la idea de aprovechar el tiempo de forma más eficaz, “ya que no es lo mismo estar trabajando que estar en el trabajo”, explica. De hecho, los españoles son los europeos que menos rinden en la empresa, sólo por delante de Grecia y Portugal.



    Por su parte, Nuria Chinchilla, profesora de la escuela de negocios IESE y miembro de la Comisión pública para la Racionalización de los Horarios en España comenta que “los horarios oficiales muchas veces son correctos, pero los reales en ocasiones son reflejo de una dirección de equipos deficiente que, en algunos casos, atenta contra la salud de la empresa y del trabajador, y que le impide tener una vida equilibrada”. En su opinión, sería conveniente volver a adoptar el horario solar, es decir, el que se utiliza en Londres y abandonar el uso horario de Berlín, que es el que está implantado en España. “La escasez de tiempo personal y familiar nos hace, además de personas estresadas e insatisfechas, seres esclavos y a la vez avaros de tiempo. Esto ha llegado a generalizarse de tal manera que en las entrevistas de selección, el candidato pregunta sobre el horario, criterio de decisión que valora igual que el aprendizaje que le va a suponer trabajar en esa empresa”, explica Chinchilla.



    En opinión de Esther Sánchez Torres, de la escuela de negocios ESADE, una mala distribución de la jornada laboral provoca “absentismo, incrementa los riesgos psicosociales, afecta la implicación del trabajador y provoca la pérdida de todos aquellos componentes salariales que priman la flexibilidad, la dedicación temporal y la implicación en la empresa”. Sin embargo, reconoce que es difícil gestionar los horarios de trabajo porque, “con independencia de las horas de entrada y salida, actualmente se han alterado los parámetros tradicionales de la jornada. Hasta hace sólo unas décadas, el conjunto de la población se movía de manera uniforme, es decir, el horario, diurno era bastante homogéneo. Actualmente, esta uniformidad se ha roto y, con ello el que algunos han llamado el tiempo de la ciudad”.



    En cuanto a la relación entre las horas trabajadas y la productividad, Nuria Chinchilla señala no existen estudios fiables pero “está claro” que las largas jornadas “queman” y desmotivan a largo plazo. En este sentido, su opinión es la misma que la de Gayle Allard y señala que, “trabajando más horas que el resto de europeos”, los españoles tienen una de las productividades más bajas, la tercera por la cola. Además, “habría que comprobar también qué porcentaje de gasto farmacéutico en ansiolíticos y medicamentos contra enfermedades consiguientes a la somatización del estrés puede ir asociado a esta cuestión”, puntualiza la profesora del IESE.



    La asignatura pendiente es apoyar, no sólo con gestos, a las empresas que están facilitando la conciliación de la vida familiar, laboral y personal de sus empleados o tienen la intención de hacerlo, señala Chinchilla. Propone algún tipo de ventajas fiscales o puntos añadidos en los concursos públicos. Para la experta de ESADE, “cualquier medida que universalice la conciliación, la reconozca en términos asexuados, que integre los diferentes derechos que se ven afectados (derecho a la igualdad y a la no discriminación, derecho a la salud, derecho al trabajo y derecho a la familia), y coordine correctamente la dimensión asistencial, laboral y de Seguridad Social, merece una valoración positiva”.



    Chinchilla, como miembro de la Comisión pública para la Racionalización de los Horarios en España, se ha fijado lograr una adecuada conciliación laboral “no más allá de 2010”. Sánchez Torres es menos optimista, aunque señala que “existen instrumentos suficientes para reconducir la situación en pocas décadas”. Sin embargo, la influencia de la ampliación de la Unión Europea o la aparición de países productores emergentes dificultan el éxito de cualquier medida que exija cambios de estructura social” y aseguran que “la flexibilidad cuantitativa no puede tener éxito cuando el competidor es China” donde, al igual que en el resto de Asia, la mayoría de los países supera ampliamente las 2.000 horas anuales de trabajo, a excepción de Japón y Pakistán. El mismo problema existe en América Latina y países productores que, como Brasil, son de bajo coste para las multinacionales, pero que a su vez tiene que competir con la rápida expansión del gigante asiático.



    La conciliación es cosa de dos

    Hasta hace poco, cuando se hablaba de conciliar la vida laboral con la profesional, existía la tendencia de pensar sólo en la mujer, ya que cultural y tradicionalmente es ella la que se encarga de los hijos. Sin embargo, cada vez más se pone de manifiesto en las sociedades de los países industrializados que el hombre no sólo debe colaborar en la vida familiar, sino que tiene que tener los mismos derechos que la mujer en este sentido.



    Durante el V Congreso Mujer, familia y trabajo, celebrado recientemente en la capital española, Jane Haaland, ex ministra de Asuntos Exteriores de Noruega, puso de manifiesto que en su país tanto la maternidad como la paternidad son dos aspectos protegidos por ley. Así, “las madres tienen derecho a un año de baja cuando dan a luz y el padre puede optar a seis meses”, señaló. En definitiva, planteó la conciliación como una cuestión de derechos humanos que garantiza “la estabilidad de una familia y, por lo tanto, de la sociedad”.



    En el congreso, también participó el psiquiatra Enrique Rojas, que expuso la importancia de que tanto hombres como mujeres quieran conciliar porque “es imprescindible para que exista una relación de familia duradera”. La catedrática de sociología y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Mª Ángeles Durán, planteó el siguiente interrogante: “¿Por qué dedicar el tiempo a la familia es un deber, dedicarlo a nosotros es un disfrute y emplearlo para trabajar es un desarrollo personal?” En su opinión, esta concepción implica que todavía queda un largo camino por hacer.



    Representantes de distintas empresas consideran que la flexibilidad de horarios, la atención personalizada y el teletrabajo son algunas de las medidas de conciliación que hacen que el trabajador se sienta mejor y, por lo tanto, sea más rentable. Y es que, según Marieta del Rivero, directora general de Nokia España, “cuando la vida personal va bien, profesionalmente se nota” y añade que “es muy importante que una compañía abogue por que la gente sea responsable con lo que tiene que hacer y no por los horarios”. Hoy en día, la adopción de medidas que faciliten el equilibrio entre vida laboral y personal es una ventaja competitiva que distingue a un grupo de empresas pero que, en un futuro, dejará de existir, ya que la conciliación será una obligación de todas las compañías, según consideran los directivos.

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