Autor: seccion sindical fraternidad

  • El Gobierno impulsa un plan de fusiones en cadena para reducir el número de mutuas de trabajo

    El objetivo es dejar menos de una decena de las 26 actuales en cinco años












     






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    El sector de las mutuas de trabajo y enfermedades de trabajo está revuelto. El detonante es un plan del Ministerio de Trabajo para forzar una cadena de fusiones en un tiempo récord de cinco años con un claro objetivo: pasar del actual mapa, compuesto por 26 entidades, a otro con apenas una decena de mutuas.

    Las premuras del Gobierno ya han dado sus primeros resultados.En Cataluña, las mutuas territoriales Reddis (Reus) y MATT (Tarragona) han encaminado su integración, lo mismo que Egara (Terrassa) y SAT (Sabadell). Y la actual MC Mutual ya es una consecuencia de ese plan, fruto de la fusión entre Midat y Cyclops, y podría volver a serlo, porque en el sector también se le asigna otra unión similar con Mutua Intercomarcal.

    El caso de Midat no es baladí. Fuentes conocedoras de la operación aseguran que el Gobierno vetó la fusión entre Midat e Ibermutuamur cuando ésta ya estaba acordada entre las cúpulas de ambas entidades.El no a la fusión fue expreso aduciendo a las negociaciones del Estatuto de Cataluña, que se encontraban en su recta final, y a que la operación representaba la pérdida para Cataluña de la sede del nuevo grupo mutual, que iba a situar su cuartel central en Madrid, donde está actualmente el de Ibermutuamur.

    En todo caso, esos movimientos son sólo parte del primer paso previsto desde el Ministerio de Trabajo, que niega ningún plan expreso, pero sí admite que está incentivando un proceso ordenado para clarificar la excesiva atomización del sector.

    En una primera etapa se obligará una cascada de operaciones que permita integrar a las mutuas más pequeñas para intentar conseguir economías de escala lo antes posible y facilitar futuros procesos de negociaciones. En ese proceso inicial se sitúan las actuales conversaciones en el País Vasco, donde se está defendiendo la fusión entre Mutualia y Mutua de Navarra; en Valencia, la de Muvale con la madrileña UMI, mientras que Ibermutuamur sigue su proceso de negociaciones con Fimac y Mutua Montañesa, también catalana.

    El segundo paso, más conflictivo por los debates territoriales que puedan surgir por el camino, sería el de promover la fusión de las grandes entidades con mutuas fusionadas anteriormente, pero que todavía no han conseguido el umbral de negocio que fije el Gobierno como óptimo.

    Fuentes del sector indican que, actualmente, apenas existen dos mutuas intocables, ambas asociadas a dos grandes grupos aseguradores de capital español. Por una parte Fremap, la mutua de trabajo de Mapfre; la segunda, Asepeyo, adscrita a Catalana Occidente.El final de todo el proceso, que requerirá una legislatura más de mandato socialista, supondrá la existencia de tres mutuas con brazos sobre las 17 comunidades autónomas y otras cuatro de perfil supraautonómico, pero sin llegar a abarcar el conjunto del territorio nacional.

    En privado, los responsables del ministerio, encabezados por el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, -de la que dependen las mutuas de trabajo- se refieren a una cuestión de «eficiencia y eficacia», que vendría a completar un proceso de los años 80 también auspiciado por otro Gobierno socialista. En aquel caso, se pasó de 180 mutuas profesionales a una treintena.

    Ahora, el proceso adquiere tanto tintes técnicos como políticos.En el Ministerio de Trabajo existe interés en que las mutuas de trabajo generen mayor excedente para la Seguridad Social: el equivalente a su beneficio neto, que siempre va a parar a las arcas de la Seguridad Social, ya que los ingresos de las mutuas proceden de las cotizaciones sociales fijadas por el Estado para las empresas y los trabajadores en activo.

    Blindar la caja única

    En el ámbito político, el PSOE estaría intentando blindar la unidad de mercado y de la caja única de la Seguridad Social y, de paso, facilitar el tránsito de las mutuas de trabajo. Existe interés de que puedan convertirse a medio plazo en entidades gestoras de la Seguridad Social y abandonar su status actual de colaboradoras. Ese último extremo permitiría descongestionar en parte la sanidad pública española, víctima de un gasto creciente y de unos centros de atención desbordados por el aumento de la población y la universalidad del sistema.

    Para el caso de mejorar los ratios de eficiencia de las mutuas, el principal reto del Ministerio es conseguir reducir al máximo el nivel de extornos, un auténtico tabú en el sector. En un sector público regulado, como el de las mutuas de trabajo, legalmente es imposible competir en tarifas, aunque el Ministerio ha amenazado con rebajar unilateralmente las tarifas. La única opción para ganar cuota de mercado pasa por convencer a ejecutivos y empresarios que acepten rebajas en las cuotas pero sin que los descuentos se apliquen sobre éstos. Se trata, en realidad, de comisiones que las mutuas de trabajo -en algunos casos alcanzan el 30% para empresas con plantillas extensas- aceptan pagar indirectamente a cambio del contrato de una empresa.

    Desde un ordenador o un coche para el ejecutivo de turno a, incluso, la financiación para crear un nuevo pequeño centro de trabajo.Según fuentes del sector, el contrato para una empresa de 20 trabajadores puede generar un extorno de 6.000 euros. La dificultad estriba en encontrar ese tipo de faltas.

    Autorregulación sobre buenas prácticas

    Las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedad profesional suscribieron ayer un compromiso de autorregulación por el que crearán un código de buenas prácticas y transparencia, en colaboración con la administración de la Seguridad Social, que articule un conjunto de mecanismos para garantizar la competencia leal y de cuyo cumplimiento se encargará la propia administración.

    El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, presente en la firma del acuerdo, expresó su satisfacción por este compromiso, que ha contado con la unanimidad de las 26 asociaciones mutualistas.

    El acuerdo contempla la puesta en marcha de un órgano interno de resolución de conflictos. Asimismo, el nivel de cumplimiento del código se revisará de forma periódica.

    El acuerdo obliga a los firmantes a tipificar las prácticas que deben quedar completamente excluidas -entre ellas, las que puedan menoscabar el patrimonio de la Seguridad Social- o aquellas otras que otorguen beneficios que superen el ámbito de las prestaciones reglamentarias o que vulneren la separación entre los servicios que otorgan las mutuas y los que prestan las sociedades de prevención.

    El Mundo

  • La mutuas contarán con un marco legal autorregulado para asegurar las buenas prácticas en el sector

    El compromiso suscrito tiene entre sus objetivos tipificar aquellas prácticas que deben quedar completamente excluidas, como aquellas actuaciones que puedan menoscabar el patrimonio de la Seguridad Social












     






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    Las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedad profesional suscribieron hoy un compromiso de autorregulación por el que crearán un código de buenas prácticas y transparencia, en colaboración con la administración de la Seguridad Social, que articule un conjunto de mecanismos para garantizar la competencia leal, y de cuyo cumplimiento se encargará la propia administración.

    El secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, presente en la firma del acuerdo, expresó su satisfacción por este compromiso, que ha contado con la unanimidad de las 26 asociaciones mutualistas existentes, por cuanto supone «una nueva etapa de mayor transparencia y colaboración».

    Por su parte, el presidente de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat), Héctor Blasco, calificó el compromiso adoptado de «hito en la modernización del sector». En su opinión, «es el momento de modernizar el conjunto del sector y este acuerdo es una de las piezas necesarias para ello».

    Más aún, Blasco aseguró que las mutuas han acordado adecuar su forma de competir y establecer unos principios que permitan que la percepción de los servicios que prestan se pueda objetivar y exigir.

    MATERIALIZACIÓN DE LOS ACUERDOS.

    El acuerdo suscrito contempla la puesta en marcha de un órgano interno de resolución de conflictos, integrado por los directores gerentes de las mutuas. Asimismo, el nivel de cumplimiento del código se revisará de forma periódica y se adoptarán medidas para reforzarlo en colaboración con la Seguridad Social.

    Por otra parte, el compromiso suscrito tiene entre sus objetivos tipificar aquellas prácticas que deben quedar completamente excluidas, como aquellas actuaciones que puedan menoscabar el patrimonio de la Seguridad Social, que otorguen beneficios que superen el ámbito de las prestaciones reglamentarias o que vulneren la separación entre los servicios que otorgan las mutuas y los que prestan las sociedades de prevención.

    En el camino de la modernización del sector mutualista se encuentran otros frentes abiertos como la elaboración de una nueva regulación legal del régimen de excedentes de las entidades mutualistas, la puesta en marcha de una nueva tarifa de accidentes de trabajo inscrita en la reforma de la Seguridad Social, la separación de las labores de gestión de las contingencias de Seguridad Social y las labores de prevención de las mutuas o la posibilidad de que las mutuas asuman nuevas funciones como la participación en un hipotético seguro de desempleo para los autónomos.

    Europa Press

  • CC.OO. reclama triplicar el número de inspectores de trabajo en Madrid para frenar la siniestralidad laboral

    El 88 por ciento de las visitas de los inspectores de trabajo a empresas madrileñas detectan incumplimientos en materia de salud laboral

     


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    Ante el alarmante incremento de los accidentes de trabajo en la
    Comunidad de Madrid. -durante 2006 han fallecido en Madrid 111 personas a
    consecuencia de accidentes laborales, contabilizando los dos muertos de ayer en
    Alcalá de Henares-, CC.OO. de Madrid ha reclamado hoy al Ministerio de Trabajo
    que haga un esfuerzo presupuestario para incrementar el número de inspectores de
    trabajo con el objetivo de triplicar la plantilla actual antes del final de la
    legislatura.

    CC.OO. considera absolutamente insuficiente que en Madrid haya un inspector por
    cada 30.000 trabajadores, lo cual hace imposible el control de la actividad
    empresarial en materia de prevención de riesgos laborales y hace imprescindible
    una mayor dotación de inspectores en Madrid, que triplique al menos el número de
    inspectores actuales.

    Igualmente, CC.OO. ha exigido al Gobierno regional el inmediato cumplimiento del
    convenio suscrito por el Ministerio de Trabajo para que, cuanto antes, los
    técnicos de prevención del Instituto Regional de Salud y Seguridad en el Trabajo
    realicen labores de inspección para reforzar la seguridad en los centros de
    trabajo madrileños.

    Esta reclamación se ha producido tras el análisis de los datos de visitas de
    inspectores de trabajo realizadas a las empresas madrileñas a lo largo del
    primer semestre de 2006. Según datos de CC.OO., de las 26.481 visitas realizadas
    por la inspección de trabajo, 8.110 se han concentrado en la prevención de
    riesgos laborales, es decir el 32 por ciento del total.

    Las 8.110 visitas señaladas han dado lugar a 7.158 requerimientos para corregir
    deficiencias en materia de salud laboral, 88 requerimientos por cada 100
    visitas, lo cual significa un importante volumen de infracciones por parte de
    las empresas madrileñas. Igualmente se han producido 1.615 propuestas de sanción
    y 90 paralizaciones de la actividad de la empresa por existencia de riesgo grave
    e inminente.

    El 61 por ciento de las visitas se ha producido en el sector de la construcción,
    con un total 4.911 órdenes de visita, dando lugar a 4.395 requerimientos para
    subsanar incumplimientos en materia de prevención de riesgos laborales, 748
    infracciones con propuesta de sanción y 67 paralizaciones de obra.

    Según CC.OO., llama la atención que en un tema tan sangrante como el
    cumplimiento de planes de desamiantado, las 128 visitas realizadas han producido
    67 requerimientos y 8 infracciones con propuesta de sanción. El amianto pese a
    las campañas europeas en esta materia sigue constituyendo un riesgo importante
    para los trabajadores madrileños.

    CC.OO. destaca que la insuficiencia de inspectores ha originado que tan solo en
    el 6 por ciento de las inspecciones se haya podido realizar una segunda visita
    para verificar el cumplimiento de los requerimientos.

    Por último, CC.OO. ha reclamado la colaboración entre administraciones para que
    la Inspección de Trabajo, la Fiscalía, la Comunidad de Madrid y los
    ayuntamientos de la región trabajen unidos en la persecución de los riesgos
    laborales en las empresas para no tener que padecer meses nefastos como este de
    agosto, en el que las cifras de accidentes mortales se han elevado de forma
    inaceptable.

  • Campaña de CC.OO. para prevenir el riesgo químico en los sectores con mayoría de trabajadoras

    Según CC.OO., el riesgo químico ocasiona cada año la muerte de 4.000 trabajadores y trabajadoras, hace enfermar a más de 33.000 y causa más de 18.000 accidentes laborales en España.












     






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    El Instituto Sindical Trabajo Ambiente y Salud de CC.OO., dedicado a promover la salud y el medio ambiente en el mundo del trabajo, ha impulsado una campaña para que los delegados y delegadas de prevención informen de los nuevos recursos y herramientas de que disponen los trabajadores en las empresas con presencia de sustancias químicas peligrosas, prestando especial atención a los riesgos para la salud en los sectores con mayoría de trabajadoras.

    Según CC.OO., el riesgo químico ocasiona cada año la muerte de 4.000 trabajadores y trabajadoras, hace enfermar a más de 33.000 y causa más de 18.000 accidentes laborales en España. En los sectores muy feminizados expuestos a tóxicos como limpiezas, sanidad, industria textil, industria farmacéutica, peluquerías, etc se está produciendo un incremento de patologías y enfermedades femeninas relacionadas con la exposición contaminante, como endometriosis, cáncer de mama y ovarios, alteraciones del ciclo menstrual y de la fertilidad, efectos en descendencia, etc.

    Las diferencias biológicas con los hombres en relación a cómo pueden penetrar las sustancias en nuestro organismo y cómo se almacenan o metabolizan, no se contemplan adecuadamente en los estudios toxicológicos ni en los protocolos de atención médica realizados mayoritariamente en y para hombres, presuponiendo una falsa homogeneidad que da lugar a niveles de protección insuficientes para las mujeres.

    Además, la doble exposición (laboral y en el hogar), las diferencias de género en la atención sanitaria y las diferencias culturales o de percepción de los riesgos han de tenerse en cuenta a la hora de identificar y valorar el riesgo químico para las mujeres. Por ello CC.OO. ha considerado muy importante informar y formar a los trabajadores sobre los riesgos que ocasionan las sustancias peligrosas y desarrollar una actuación sindical en las empresas.

    En la página http://www.istas.ccoo.es se puede acceder a folletos y otros materiales informativos. ISTAS has editado también una guía para aprender más sobre las actuaciones que se pueden desarrollar en las empresas, consultar experiencias o conocer la normativa sobre el tema.

  • El calvario de volver al trabajo

    Una asociación de entidades que batalla contra la siniestralidad advierte contra el creciente ‘síndrome posvacacional’

     


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    A finales del pasado mes de julio, la humanidad pareció
    dividirse entre una primera mitad de viajeros que resultaron perjudicados
    directa o indirectamente por el colapso del aeropuerto de El Prat y la otra
    mitad, que estrenó las vacaciones comentando el caos que vivió el resto. Llegó
    agosto y sólo se hablaba de incendios y pirómanos, los del Empordà y los de
    Galicia. Este verano también ha sido difícil no toparse con conversaciones sobre
    la amenaza de tomar un avión en Londres rumbo al otro lado del Atlántico. O
    sobre el drama de los inmigrantes dispuestos a todo para reinventar su vida.

    Pero, a las puertas de septiembre y con la excepción de los políticos, que este
    año no han descansado demasiado y han calentado motores con vistas al nuevo
    envite electoral del 1 de noviembre, no hay otro tema posible que el del
    obligado regreso al trabajo.

    Sensación de debilidad y de decaimiento, dificultad para concentrarse, batalla
    interior contra la desidia, insomnio de noche y somnolencia de día; pérdida,
    incluso, del apetito. Y, en casos extremos, una angustia vital que campa a sus
    anchas, que puede derivar en bloqueos emocionales y en incapacidad para tomar
    decisiones. Son algunos síntomas del llamado síndrome posvacacional, que según
    la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA), va en
    aumento y requiere una auténtica terapia de choque.

    ANEPA, que tiene como objetivo informar sobre la legislación vigente en materia
    de prevención de riesgos laborales y crear una cultura de prevención que
    contribuya a disminuir la siniestralidad laboral, alerta de que se están
    incrementando cada vez más los casos de síntomas más graves de este síndrome.

    Quien más quien menos sufre la ruptura brusca entre la rutina que se desarrolla
    durante el paréntesis de un descanso laboral prolongado y la necesidad de coger
    el ritmo al volver al puesto de trabajo. El síndrome en cuestión suele durar
    sólo unos días. Sin embargo, si los síntomas mencionados persisten mucho más
    tiempo, subraya ANEPA, éstos acaban remitiendo a algún tipo de "problema
    depresivo", aunque no esté directamente ligado al trabajo, que se pone de
    manifiesto al conjugarse con el fin de las vacaciones.

    Ayer, esta asociación de entidades, miembro de pleno derecho de la patronal
    empresarial CEOE y representada en el comité de prevención de riesgos laborales
    de esta organización, difundió un comunicado en el que propone una serie de
    recomendaciones, algunas de ellas aparentemente muy obvias y propias del sentido
    común, para hacer más llevadero lo inevitable.

    "Una buena manera de prevenir los efectos [del síndrome posvacacional] es
    planificar pequeños escapes, pequeñas salidas, encontrar una actividad que nos
    satisfaga plenamente, aunque sea durante cinco minutos, para ir adaptándonos a
    la vida diaria", subraya el presidente de este grupo de entidades preventivas,
    Juan Carlos Bajo.

    Un modo de minimizar el problema es repartir las vacaciones a lo largo de todo
    el año, aunque sea en verano cuando se acumulen más días de descanso. Eso, si se
    puede elegir. Se aconseja también regresar de un viaje al menos un par de días
    antes de reincorporarse al trabajo, para asimilar mejor el cambio. Fijarse
    pequeñas metas como aliciente ayuda a tener una actitud positiva que motive en
    el trabajo. Intentar regresar un día de la semana que no sea lunes -los lunes
    pueden agravar la situación, según ANEPA- reduce el impacto psicológico del
    regreso a la oficina. Y, sobre todo, el inicio debería ser gradual, siendo
    conscientes de que el rendimiento debería aumentar en un par de días.

    Estos consejos van destinados al trabajador, pero el empresario también puede
    poner de su parte. Por ejemplo, "facilitando que las jornadas de trabajo de
    quienes regresen de vacaciones sean más cortas, manteniendo durante los primeros
    días de incorporación la jornada intensiva", apunta ANEPA.

    El consejo que más gustará a los más perjudicados es éste: "Es necesario no
    presionar a los trabajadores, entendiendo que van a rendir menos de lo
    habitual". En definitiva, se trata de pensar a medio plazo para aceptar que "una
    reincorporación adecuada va a dar mayor productividad a medio y largo plazo".

    El Pais