Autor: seccion sindical fraternidad

  • En los convenios: negociar la prevención

    La Ley de Prevención de Riesgos Laborales es una ley indispensable pero de mínimos. La negociación colectiva debe permitir incorporar a los convenios colectivos aquellos aspectos que permitan desarrollar, adaptar o mejorar la aplicación de la ley en los centros de trabajo.


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    Según se desprende del estudio sobre «Prevención de Riesgos
    Laborales en la Negociación Colectiva», recientemente publicado por CC.OO. de
    Madrid, el papel de la negociación colectiva en la prevención de riesgos
    laborales es muy limitado y no contribuye, como debería, a la reducción de la
    siniestralidad laboral.

    Las causas de esta situación son múltiples, pero entre ellas destaca el hecho de
    que los empresarios españoles tienen una escasa preocupación por la salud
    laboral, hasta el punto de que casi un 25 por ciento de los convenios colectivos
    no incluyen ninguna cláusula sobre prevención de riesgos laborales y un 55 por
    ciento de los convenios tan sólo incorporan declaraciones solemnes de
    principios, pero no hacen referencia a medidas concretas. Además, la mayoría de
    los empresarios tienden a confundir prevención con prestaciones sanitarias
    básicas. De hecho, el 66 por ciento de los convenios hacen referencia a
    vigilancia de la salud, pero en cuatro de cada cinco convenios se limita al
    reconocimiento médico anual.

    La ausencia de una cultura de la prevención entre los empresarios hace que, ante
    las demandas sindicales en la negociación de los convenios, hagan todos los
    intentos posibles por negociar cláusulas que ponen precio a los riesgos en lugar
    de prevenirlos, eliminarlos o reducirlos. El 54 por ciento de los convenios
    hacen referencia a pluses salariales de toxicidad, insalubridad, peligrosidad,
    nocturnidad o turnicidad, mientras que sólo 23 por ciento hacen referencia a la
    evaluación de riesgos que el empresario está obligado a realizar.

    Hemos analizado 180 convenios colectivos, de ámbito nacional, provincial o de
    empresa, aplicados en Madrid. En el estudio aparecen algunos datos alarmantes.
    Por ejemplo, tan sólo el 23 por ciento de los convenios hace algún tipo de
    referencia a la evaluación de riesgos laborales. Las enfermedades emergentes,
    como la depresión, el estrés o la ansiedad, no existen desde el punto de vista
    de la negociación colectiva, pese al hecho de que muchas de estas enfermedades
    psicosociales tienen su origen desencadenante en una mala organización del
    trabajo que facilita los abusos de jornada, la sobrecarga de trabajo, la fatiga
    mental o los turnos de trabajo.

    Sólo el 21 por ciento de los convenios incluyen cláusulas de protección para
    colectivos sensibles desde el punto de vista del empleo, como los jóvenes, los
    discapacitados, las personas mayores o los contratos temporales. La lucha
    sindical contra la violencia de género ha permitido que el 40 por ciento
    incorporen alguna cláusula específica que sanciona expresamente el acoso sexual,
    pero sólo el 9’6 por ciento introducen la protección contra el acoso moral.

    Está muy de moda la conciliación de la vida laboral y personal. Aparece en todos
    los medios de comunicación, en las declaraciones políticas, en el debate social.
    Sin embargo, tan sólo el 5 por ciento de los convenios de empresa analizados
    incluyen la posibilidad de flexibilizar los horarios de trabajo para facilitar
    la conciliación. El 36 por ciento de los convenios recogen las medidas legales
    de protección a la maternidad, pero son muy pocos los que introducen mejoras en
    cuanto al permiso postparto, la hora de lactancia o las excedencias por cuidado
    de los hijos.

    El estudio es exhaustivo y permite una radiografía global y específica de la
    negociación colectiva desde el punto de vista de la protección de la salud
    laboral en nuestras empresas. Vamos a terminar con algunos temas socialmente
    sensibles. Muchas empresas manifiestan su compromiso con la protección del
    medioambiente, pero este tema aparece sólo en el 11 por ciento de los convenios
    y aún así con redacciones genéricas y declaraciones de buenas intenciones en la
    mayoría de los casos.

    Cuando contemplamos que menos del 3 por ciento de los convenios hablan de
    prevención de las toxicomanías en el trabajo, podemos hacernos una idea de la
    escasa sensibilidad que vamos a encontrar para abordar retos como los derivados
    de la aplicación de la nueva ley del tabaco en muchas empresas.

    Por último, es conocido que muchos accidentes se producen en contratas y
    subcontratas. La coordinación entre las empresas que actúan en un mismo centro
    de trabajo es esencial para evitar estos accidentes y es una obligación
    establecida en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales y en su reglamento de
    desarrollo. Sólo el 7’9 por ciento de los convenios recogen esta obligación y de
    entre ellos sólo la mitad incluyen algún protocolo de colaboración entre
    empresas para prevenir los riesgos laborales.

    Las cifras pueden llegar a marearnos, pero siempre apuntan en la misma
    dirección. La salud de los trabajadores se entiende por parte de muchos
    empresarios como un coste y no como una inversión. El resultado es que muchas
    empresas no lo quieren asumir, en tanto que las autoridades laborales se
    conforman con el papeleo burocrático de algunos servicios de prevención en lugar
    de corregir las insuficiencias que les impiden inspeccionar las condiciones
    laborales en los centros de trabajo.

    CC.OO. y UGT hemos negociado un magnífico Plan Director de Prevención de Riesgos
    Laborales con el Gobierno regional y los empresarios madrileños. Sin embargo, no
    conseguiremos frenar, contener y corregir las altas tasas de siniestralidad
    laboral, mientras mantengamos las causas que producen los accidentes. La
    precariedad laboral, el incumplimiento de la Ley, la falta de regulación de la
    prevención a través de la negociación colectiva. Mientras, muchos empresarios no
    entienden que prevenir riesgos es invertir en permanencia, formación,
    estabilidad de sus trabajadores y en calidad y competitividad de sus productos.

    El estudio al que hacemos referencia incluye ejemplos de «buenas cláusulas» que
    aparecen en los convenios en cada una de las materias y, por lo tanto, está
    llamado a convertirse en referencia obligada para abordar la negociación de los
    convenios colectivos de 2006 que estamos iniciando. La salud laboral y la
    estabilidad en el empleo serán de nuevo los dos campos de batalla en los que se
    dirimirá la dignidad del trabajo, pero también el futuro de nuestras empresas.

    Javier López, secretario general de CC.OO. de Madrid
    http://www.madridsindical.es

  • CC.OO. reprocha a Seopan que «se olvide» de los muertos en la construcción a la hora de hacer balance

    La Federación de Construcción de CC.OO. (Fecoma-CC.OO.) reprochó a la patronal Seopan que en su balance sobre las «brillantes» cifras económicas que arrojó la construcción en 2005 «no se preocupara» de resaltar que los accidentes mortales en el sector batieron un récord el año pasado, al superar la cifra de 300 fallecidos, el peor registro de los últimos 14 años.


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    CC.OO. denunció en un comunicado que, con esta actitud, Seopan
    demuestra que entre sus prioridades no se encuentra la de afrontar las
    responsabilidades por las «terradoras cifras» de siniestralidad que se
    alcanzaron en 2005.

    El sindicato señaló que este aumento de los accidentes no puede justificarse en
    el hecho de que se haya incrementado la actividad y el número de trabajadores de
    la construcción. En este sentido, subrayó que también la industria ha elevado
    considerablemente sus plantillas y, aún así, es la primera vez en los últimos
    diez años que el número de accidentes en la construcción (242.068) supera al de
    toda la industria (239.759).

    Para el secretario general de Fecoma-CC.OO., Fernando Serrano, estos datos
    muestran que la patronal del sector ha sido «especialmente negligente» en la
    aplicación de la normativa de seguridad. «Seopan está más preocupada de
    cualquier otra variable que por garantizar el cumplimiento de la ley de
    Prevención de Riesgos Laborales», denunció.

    Frente a ello, CC.OO. criticó que la patronal de la construcción se preocupe por
    el proyecto de Ley para regular la subcontratación, cuando es precisamente «la
    práctica salvaje de la subcontratación» la primera causa de los altos índices de
    accidentes.

    Europa Press

  • La Ley de Prevención de Riesgos Laborales cumple diez años

    Conocida como Ley de Salud Laboral, refleja un trágico balance al contabilizar alrededor de 10.500 accidentes mortales desde su entrada en vigor


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    CC.OO. dice que es necesaria una mayor participación y
    consenso entre agentes sociales y gobiernos central y autonómicos a la vez que
    denuncia que cuatro personas mueren cada día en el trabajo

    Coincidiendo con la conmemoración de los 10 años de la ILPL y
    tras conocer que 990 personas perdieron la vida en accidente laboral en 2005, un
    3,6% respecto al año anterior, y se registraron 906.856 accidentes con baja en
    jornada de trabajo, un 3,4 % más que en el año 2004, de ellos 9.783 de carácter
    grave, CC.OO. quiere hacer una llamada de atención sobre este repunte que achaca
    a la escasa implicación de los empresarios en el cumplimiento de la ley y la
    poca participación que se da a los sindicatos. De seguir así seguiremos
    encabezando la lista de países europeos con mayor siniestralidad y aumentando
    nuestro negativo diferencial con la Unión Europea.

    Para CC.OO. que las CC.AA. y el Gobierno Central se impliquen con su obligación
    del vigilancia y control y que lo empresarios cumplan obligaciones legales es la
    única forma de alcanzar la media europea. En este sentido recuerda la necesidad
    de poner en marcha los acuerdos de la Comisión Nacional de Salud y Seguridad en
    el Trabajo que en su reunión extraordinaria celebrada el pasado 29 de noviembre
    a raíz de los accidentes de Burgos, Almuñecar y Navantia, decidió poner en
    marcha en las empresas un Plan de choque contra la siniestralidad.

    CC.OO. considera que en estos diez años de LPRL se ha conseguido un avance
    extraordinario en el reconocimiento social del derecho a la salud en el trabajo,
    que la seguridad y la salud en el trabajo tengan categoría política, social,
    laboral y de salud. La expresión mas contundente la encontramos en que hoy la
    salud laboral forma parte de la agenda política de todos los gobiernos y se
    plantea como un derecho indiscutible para la población trabajadora. Continuar
    este camino es un elemento imprescindible para avanzar en la mejora de las
    condiciones de trabajo y salud.

    CC.OO. destaca que la LPRL ha significado un antes y un después en numerosos
    aspectos de las políticas y prácticas de prevención, y valora el gran acierto de
    la LPRL en la creación de los organismos de participación: la Comisión Nacional
    de Seguridad y Salud en el Trabajo (CNSST) y la Fundación para la Prevención de
    Riesgos Laborales (FPRL). La CNSST ha jugado un papel relevante para el acuerdo
    y el consenso entre Gobierno Central y Autonómicos, Sindicatos y Patronales.

    Por último, CC.OO. quiere resaltar también los acuerdos alcanzados en la Cumbre
    de Salud Laboral de 1998 que marcó el diálogo social en los años siguientes y la
    participación y consenso a lo largo de estos 10 años que se ha ido concretando y
    desarrollando prácticamente en todas las Comunidades Autónomas, con la creación
    de órganos tripartitos dedicados fundamentalmente al seguimiento de las
    actuaciones de la autoridad laboral y los planes estratégicos plurianuales.

  • CCOO acusa al Ejecutivo de falta de voluntad frente a la siniestralidad

    El responsable de Salud Laboral de CCOO de Euskadi, Jesús Uzkudun, censuró ayer la «insumisión empresarial» en la protección de la salud de los trabajadores y la «falta de voluntad» del Gobierno para hacer frente al problema de la siniestralidad.


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    El sindicato reclama que el Ejecutivo autónomo haga un listado
    público, a revisar cada seis meses, de las empresas sancionadas por infracciones
    graves y las vete en los concursos de obras públicas.

    Uzkudun realizó estas manifestaciones en el transcurso de una rueda de prensa
    celebrada en Bilbao, en la que hizo balance de los 10 años transcurridos desde
    la entrada en vigor de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. En esta década
    se han registrado en Euskadi 1.025.956 accidentes, de los que, según los datos
    del sindicato, 1.016 fueron mortales, 4.998 graves y 455.754 leves. Además, se
    contabilizaron 20.597 enfermedades profesionales y 517.314 siniestros sin baja.

    En su comparecencia, Uzkudun afirmó que estos datos «insoportables e
    inadmisibles» requieren una reflexión, propuestas y, sobre todo, reforzar la
    acción y la implicación sindical en la defensa de la salud en el trabajo. CCOO
    criticó que el hecho de que no se reduzcan los índices de siniestralidad no se
    puede achacar a que la ley no sea válida, ya que supuso «un avance», sino a la
    «insumisión empresarial al proteger la salud de sus trabajadores».

    Falta de voluntad

    Uzkudun afirmó que la siniestralidad está relacionada con las «precarias»
    condiciones de trabajo. Además, se evidencia que detrás de la mayoría de
    accidentes hay una «falta de medidas de seguridad». El Gobierno vasco, agregó,
    no puede continuar con la «excusa permanente» de la falta de competencias para
    hacer frente a la siniestralidad. A su juicio, «hay falta voluntad» para abordar
    este problema.

    El dirigente de CC OO de Euskadi pidió al Ejecutivo autónomo que elabore un
    listado público de las empresas sancionadas por infracciones graves. Señaló
    Uzkudun que se ha demostrado que las actuaciones sancionadoras de la Inspección
    tiene efectos coercitivos «muy débiles» para las empresas. Por ello, apostó por
    dar a conocer a la empresas incumplidoras, ya que lo que más le puede afectar a
    una compañía es que se ponga en cuestión su «imagen». Asimismo pidió que «vete»
    a estas empresas en los contratos de obras públicas.

    S.G.P., un trabajador de 31 años, resultó ayer herido grave al aplastarle el
    brazo una prensa en la empresa Estampaciones Vizcaya en Abadiño (Vizcaya), según
    la Ertzaintza. El accidente se produjo sobre las cuatro y media de la madrugada
    y, posteriormente, la víctima fue trasladada por una ambulancia de la DYA al
    Hospital de Galdakao. Uzkudun dijo que este accidente muestra cómo las empresas
    incumplen «el requisito obligatorio de instalar fotocélulas para que las
    máquinas se paren cuando detecten una presencia humana».

    http://www.elpais.es

  • Los expertos advierten del alto riesgo de accidente de los trabajadores motoristas

    los motoristas tienen 13 veces más riesgo de morir en accidente de tráfico que los usuarios de vehículos, y la posibilidad es todavía mayor entre las personas que utilizan su moto para trabajar, unas 110.000 en España.


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    Los expertos en seguridad vial y riesgos laborales consideran
    que los trabajadores que viajan en ciclomotor o motocicleta son un sector con un
    considerable riesgo de sufrir accidentes de tráfico. El libro ‘Seguridad vial
    para trabajadores motoristas’ señala que los motoristas tienen 13 veces más
    riesgo de morir en accidente de tráfico que los usuarios de vehículos, y la
    posibilidad es todavía mayor entre las personas que utilizan su moto para
    trabajar, unas 110.000 en España.

    Los mayores riesgos de los motoristas trabajadores estriba en que normalmente
    son chicos jóvenes, con contratos de trabajo precarios, mal remunerados y que
    hacen muchas horas encima de su moto. Por ello, la fatiga, el sueño o la ingesta
    de medicamentos, alcohol y drogas, son los principales enemigos de los
    motociclistas durante su jornada laboral.

    Además, hay mayor posibilidad de accidente en los entornos urbanos, en las
    intersecciones y rotondas, los enlaces, las travesías y los carriles de
    aceleración y desaceleración. Sin embargo, no hay cifras exactas debido a que
    algunos de los trabajadores no tienen contrato, aunque se apunta que entre el 5
    y el 7% de los accidentes de moto serían de personas que están trabajando.

    El libro, publicado por la Fundación Mapfre y la Asociación de Especialistas en
    Prevención y Salud Laboral (Aepsal) y prologado por el motociclista Àlex
    Crivillé, asegura que el 90% de los trabajadores motoristas son hombres y que la
    media de edad son 33 años.

    Pueden trabajar como mensajeros, repartidores de comida a domicilio, la Policía,
    Correos u otros servicios como urgencias de determinados servicios o cobradores.

    REDUCIR ACCIDENTES DE TRÁFICO PARA REDUCIR SINIESTRALIDAD LABORAL.

    A la presentación del libro asistieron los responsables de Mapfre y Apseal,
    además del director general de Tráfico, Pere Navarro; el director del Servei
    Català de Trànsit, Rafael Olmos; y la jefa de Programas Sociales del Instituto
    Guttmann, Mercè Camprubí.

    En su intervención, Navarro aseguró que «vamos un poco retrasados en materia de
    políticas de seguridad vial respecto a Europa» y que la prevención de riesgos
    laborales tiene que «salir» del centro de trabajo y ampliarse también a los
    itinerarios.

    En este sentido, señaló que «cuesta mucho» rebajar las cifras de siniestralidad
    laboral debido al aumento de los accidentes de tráfico durante la jornada de
    trabajo o en los trayectos de ida y vuelta. Por ello, consideró que todavía es
    una «asignatura pendiente» y apostó por aumentar la colaboración con los
    sindicatos y la educación vial.

    Tras el acto, se desarrolló una mesa redonda y un coloquio con especialistas en
    la cuestión, responsables de los sectores empresariales implicados y expertos en
    salud laboral.

    Europa Press